/ viernes 3 de diciembre de 2021

A medio camino

El pasado primero de diciembre, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, conmemoró en la plancha del Zócalo el inicio de su gestión en 2018, con lo que han surgido distintos balances sobre su trabajo, algunos complacientes y otros críticos al extremo del absurdo, dependiendo de la línea editorial de los medios en que se difunden; claro, con honrosas excepciones, que procuran ser mesurados y aportar datos para que sean las personas quienes formen su propio criterio.

Mi intención es reconocer los avances que ha logrado el nuevo gobierno y señalar las áreas de oportunidad, así como los temas pendientes que deben abordarse en los próximos tres años de gobierno, para completar un legado que encuentre continuidad en el 2024.

Si bien se han generado reformas para combatir la corrupción, como la eliminación de intermediarios en la entrega de apoyos sociales, el endurecimiento de las penas y las acciones protagónicas de la Unidad de Inteligencia Financiera, como no sucedía en pasadas administraciones, es necesario enfocar esfuerzos en barrer la escalera de la corrupción hasta los peldaños más bajos, donde la ciudadanía tiene contacto con ella, ya que la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), señala que el número de víctimas han aumentado de 14,635, por cada 100,000 habitantes, a 15,732, de 2012 a 2019.

En cuanto al combate a la pobreza y a la desigualdad, a pesar de la imprevisible pandemia que golpeó en estos rubros al mundo, se han realizado acciones positivas, como el reconocimiento constitucional del derecho a recibir apoyos económicos de personas adultas mayores, discapacitadas y estudiantes, además de apoyos al campo, como los precios de garantía para las cosechas de algunos granos y productos como la leche, y el aumento sostenido de los salarios mínimos. No obstante, y como era de esperarse, según datos del Coneval, de 2018 a 2020, 3.8 millones de personas se sumaron a las cifras de pobreza. Cabe señalar que el estado más afectado fue Quintana Roo, que depende fuertemente del turismo internacional, el cual fue frenado por la pandemia, por lo que se debe incentivar la inversión para generar empleos.

Al hablar de seguridad, que es el tema de mayor preocupación entre la población, pese a que se ha contenido la incidencia de distintos delitos, los actos del crimen organizado aún generan miedo. La estrategia del presidente tiene dos frentes: por un lado, las acciones a largo plazo, cuyos resultados serán visibles a la postre; y por otro, el despliegue de las fuerzas armadas y de la Guardia Nacional, cuya futura integración a la Secretaría de la Defensa causa escozor, por implicar la militarización de las tareas policíacas. En los próximos tres años, será necesario ver cambios relevantes en la estrategia de seguridad, para ofrecer mejores resultados.

A tres años de gobierno, el presidente cuenta con un enorme respaldo popular, que le permitirá cumplir objetivos planteados. El nivel del reto es mayúsculo, pero era indispensable emprender esta carrera contra los grandes problemas de México, que no se puede quedar a medio camino.

El pasado primero de diciembre, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, conmemoró en la plancha del Zócalo el inicio de su gestión en 2018, con lo que han surgido distintos balances sobre su trabajo, algunos complacientes y otros críticos al extremo del absurdo, dependiendo de la línea editorial de los medios en que se difunden; claro, con honrosas excepciones, que procuran ser mesurados y aportar datos para que sean las personas quienes formen su propio criterio.

Mi intención es reconocer los avances que ha logrado el nuevo gobierno y señalar las áreas de oportunidad, así como los temas pendientes que deben abordarse en los próximos tres años de gobierno, para completar un legado que encuentre continuidad en el 2024.

Si bien se han generado reformas para combatir la corrupción, como la eliminación de intermediarios en la entrega de apoyos sociales, el endurecimiento de las penas y las acciones protagónicas de la Unidad de Inteligencia Financiera, como no sucedía en pasadas administraciones, es necesario enfocar esfuerzos en barrer la escalera de la corrupción hasta los peldaños más bajos, donde la ciudadanía tiene contacto con ella, ya que la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), señala que el número de víctimas han aumentado de 14,635, por cada 100,000 habitantes, a 15,732, de 2012 a 2019.

En cuanto al combate a la pobreza y a la desigualdad, a pesar de la imprevisible pandemia que golpeó en estos rubros al mundo, se han realizado acciones positivas, como el reconocimiento constitucional del derecho a recibir apoyos económicos de personas adultas mayores, discapacitadas y estudiantes, además de apoyos al campo, como los precios de garantía para las cosechas de algunos granos y productos como la leche, y el aumento sostenido de los salarios mínimos. No obstante, y como era de esperarse, según datos del Coneval, de 2018 a 2020, 3.8 millones de personas se sumaron a las cifras de pobreza. Cabe señalar que el estado más afectado fue Quintana Roo, que depende fuertemente del turismo internacional, el cual fue frenado por la pandemia, por lo que se debe incentivar la inversión para generar empleos.

Al hablar de seguridad, que es el tema de mayor preocupación entre la población, pese a que se ha contenido la incidencia de distintos delitos, los actos del crimen organizado aún generan miedo. La estrategia del presidente tiene dos frentes: por un lado, las acciones a largo plazo, cuyos resultados serán visibles a la postre; y por otro, el despliegue de las fuerzas armadas y de la Guardia Nacional, cuya futura integración a la Secretaría de la Defensa causa escozor, por implicar la militarización de las tareas policíacas. En los próximos tres años, será necesario ver cambios relevantes en la estrategia de seguridad, para ofrecer mejores resultados.

A tres años de gobierno, el presidente cuenta con un enorme respaldo popular, que le permitirá cumplir objetivos planteados. El nivel del reto es mayúsculo, pero era indispensable emprender esta carrera contra los grandes problemas de México, que no se puede quedar a medio camino.