/ martes 3 de diciembre de 2019

Cambiadera impensada de funcionarios públicos en el actual régimen federal

Despertó pronunciado interés la visita del consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE, por sus siglas) a la ciudad de Zacatecas, conferencia que convocó a muchos, entre quienes estaba quien esto suscribe. Allí, en el Teatro Calderón de la capital Zacatecas, estuvimos ciertamente un buen número de quienes sostenemos nuestra total discordancia con el acuerdo de la Cámara de Diputados para rotar la presidencia del Consejo General de INE en un periodo de tres años.

Pero no solamente fuimos quienes estábamos en ese recinto los que rechazamos categóricamente tal propuesta. También los titulares de las Direcciones Ejecutivas, Unidades Técnicas y de la Secretaría Ejecutiva de la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) manifestaron su apoyo para la permanencia del consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello como consejero presidente del INE, pues él fue designado para un periodo de nueve años, y manifestamos nuestro rechazo, al igual que muchos otros conocedores de la situación electoral, a la iniciativa presidencial para rotar la presidencia del Consejo General cada tres años, pues se advierte que es una intromisión en el órgano electoral y la violación de su autonomía.

“Es lamentable la reciente andanada en contra del instituto y de quienes –consejeras y consejeros– lo dirigen. Específicamente, lamentamos y rechazamos la reciente iniciativa legislativa que busca disminuir, sin sustento racional, la duración de la Presidencia del Consejo General, para poner un supuesto nombramiento rotativo del consejero presidente, al servicio de los vaivenes políticos en la Cámara de Diputados, expresamos en suficiente número a nivel nacional quienes rechazamos esa presunta remoción”, señalaban los actuales consejeros del INE.

En esa presunta reforma se plantea que cada tres años, en la víspera de cada proceso electoral federal, se cambiaría la conducción del Instituto, lo cual, presumen los mismos consejeros actuales, llevaría a desestabilizar los comicios.

Además de haber sido suscrito por 17 funcionarios del INE, entre ellos el director de Comunicación Social, Rubén Álvarez; la directora de Transparencia, Cecilia Azuara; el secretario Ejecutivo, Edmundo Molina; y Gabriel Mendoza, director Jurídico, también muchos de los interesados en los estudios electorales nos adherimos con decisión a ese respecto.

En lo personal considero que tantos cambios, sin ton ni son, en el funcionariado de los organismos públicos federales en el régimen gubernamental actual de AMLO, sin reparar un tanto respecto de las destrezas y experiencia de las autoridades que ingresan al servicio público, no va a llevar más que a la ineficiencia de las instancias gubernativas, si no es que a problemas mayores.

Despertó pronunciado interés la visita del consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE, por sus siglas) a la ciudad de Zacatecas, conferencia que convocó a muchos, entre quienes estaba quien esto suscribe. Allí, en el Teatro Calderón de la capital Zacatecas, estuvimos ciertamente un buen número de quienes sostenemos nuestra total discordancia con el acuerdo de la Cámara de Diputados para rotar la presidencia del Consejo General de INE en un periodo de tres años.

Pero no solamente fuimos quienes estábamos en ese recinto los que rechazamos categóricamente tal propuesta. También los titulares de las Direcciones Ejecutivas, Unidades Técnicas y de la Secretaría Ejecutiva de la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE) manifestaron su apoyo para la permanencia del consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello como consejero presidente del INE, pues él fue designado para un periodo de nueve años, y manifestamos nuestro rechazo, al igual que muchos otros conocedores de la situación electoral, a la iniciativa presidencial para rotar la presidencia del Consejo General cada tres años, pues se advierte que es una intromisión en el órgano electoral y la violación de su autonomía.

“Es lamentable la reciente andanada en contra del instituto y de quienes –consejeras y consejeros– lo dirigen. Específicamente, lamentamos y rechazamos la reciente iniciativa legislativa que busca disminuir, sin sustento racional, la duración de la Presidencia del Consejo General, para poner un supuesto nombramiento rotativo del consejero presidente, al servicio de los vaivenes políticos en la Cámara de Diputados, expresamos en suficiente número a nivel nacional quienes rechazamos esa presunta remoción”, señalaban los actuales consejeros del INE.

En esa presunta reforma se plantea que cada tres años, en la víspera de cada proceso electoral federal, se cambiaría la conducción del Instituto, lo cual, presumen los mismos consejeros actuales, llevaría a desestabilizar los comicios.

Además de haber sido suscrito por 17 funcionarios del INE, entre ellos el director de Comunicación Social, Rubén Álvarez; la directora de Transparencia, Cecilia Azuara; el secretario Ejecutivo, Edmundo Molina; y Gabriel Mendoza, director Jurídico, también muchos de los interesados en los estudios electorales nos adherimos con decisión a ese respecto.

En lo personal considero que tantos cambios, sin ton ni son, en el funcionariado de los organismos públicos federales en el régimen gubernamental actual de AMLO, sin reparar un tanto respecto de las destrezas y experiencia de las autoridades que ingresan al servicio público, no va a llevar más que a la ineficiencia de las instancias gubernativas, si no es que a problemas mayores.