/ jueves 8 de noviembre de 2018

Coco y el valor de los derechos morales

Aprovechando la celebración por motivo del Día de muertos, es momento propicio para compartirles interesantes reflexiones que unen a la aclamada internacionalmente película COCO, con los derechos morales que forman parte del contenido del derecho de autor. Estas reflexiones parten del artículo publicado en la Revista de la OMPI por Javier André Murillo Chávez.

Sin duda alguna, en la trama de la película, el derecho de autor y los derechos morales ocupan un lugar central en la historia que narra la historia de Miguel Rivera, un niño que sueña con ser músico, algo a lo que su familia se opone debido a la desgracia que la música trajo a su hogar cuando el tatarabuelo de Miguel los abandonó, al parecer, por una vida sobre los escenarios.

Refiere Murillo que, en su lucha por ese sueño, Miguel aparece en el “mundo de los muertos”, donde se encuentra con sus antepasados y descubre qué le ocurrió realmente a su tatarabuelo: su mejor amigo lo asesinó, robó sus canciones y alcanzó la fama interpretándolas.

En Coco, la figura de Héctor, el legítimo compositor y cantante, se ve reducida a la de un pobre vagabundo, mientras que su usurpador, el “gran” Ernesto de la Cruz es el compositor de mariachi y cantante de rancheras mexicano más famoso de la historia, al menos al comienzo de la trama.

Cuando Ernesto de la Cruz mata a Héctor Rivera en la película, no solo pone fin a su vida y lo aleja de su familia para siempre. Al robar sus letras y sus canciones, también termina con su memoria y su legado. La canción "Recuérdame", compuesta por Héctor para su hija y tras la que se esconde la originalidad de su obra, es un ejemplo muy ilustrativo de ello.

Debido a todos estos delitos cometidos por Ernesto, la familia de Miguel llega a odiar la música al creer que esta es el origen de su sufrimiento. Sin embargo, la certeza de que Héctor los había abandonado se basa en una mentira: un caso de plagio llevado al extremo.

Por otro lado, se debe significar que los derechos morales también desempeñan una importante función tras el fallecimiento del autor, ya que permiten que los herederos protejan su memoria. Al dibujar un mundo en el que los difuntos no pueden defender sus intereses, la película evidencia con ingenio la importancia del ordenamiento jurídico a la hora de proteger la privacidad, la autoría, la integridad, el acceso y la dignidad sobre las obras originales creadas por los autores a lo largo de sus vidas.

Para concluir, alude el autor con toda veracidad que las películas para niños como Coco son herramientas muy eficaces para lograr que se entiendan mejor la función y la dimensión real de derechos de propiedad intelectual como el derecho de autor, y para hacer ver a los niños las consecuencias de su infracción para los autores y sus familias.

Lo dicho: Proteger… es ganar!!


Aprovechando la celebración por motivo del Día de muertos, es momento propicio para compartirles interesantes reflexiones que unen a la aclamada internacionalmente película COCO, con los derechos morales que forman parte del contenido del derecho de autor. Estas reflexiones parten del artículo publicado en la Revista de la OMPI por Javier André Murillo Chávez.

Sin duda alguna, en la trama de la película, el derecho de autor y los derechos morales ocupan un lugar central en la historia que narra la historia de Miguel Rivera, un niño que sueña con ser músico, algo a lo que su familia se opone debido a la desgracia que la música trajo a su hogar cuando el tatarabuelo de Miguel los abandonó, al parecer, por una vida sobre los escenarios.

Refiere Murillo que, en su lucha por ese sueño, Miguel aparece en el “mundo de los muertos”, donde se encuentra con sus antepasados y descubre qué le ocurrió realmente a su tatarabuelo: su mejor amigo lo asesinó, robó sus canciones y alcanzó la fama interpretándolas.

En Coco, la figura de Héctor, el legítimo compositor y cantante, se ve reducida a la de un pobre vagabundo, mientras que su usurpador, el “gran” Ernesto de la Cruz es el compositor de mariachi y cantante de rancheras mexicano más famoso de la historia, al menos al comienzo de la trama.

Cuando Ernesto de la Cruz mata a Héctor Rivera en la película, no solo pone fin a su vida y lo aleja de su familia para siempre. Al robar sus letras y sus canciones, también termina con su memoria y su legado. La canción "Recuérdame", compuesta por Héctor para su hija y tras la que se esconde la originalidad de su obra, es un ejemplo muy ilustrativo de ello.

Debido a todos estos delitos cometidos por Ernesto, la familia de Miguel llega a odiar la música al creer que esta es el origen de su sufrimiento. Sin embargo, la certeza de que Héctor los había abandonado se basa en una mentira: un caso de plagio llevado al extremo.

Por otro lado, se debe significar que los derechos morales también desempeñan una importante función tras el fallecimiento del autor, ya que permiten que los herederos protejan su memoria. Al dibujar un mundo en el que los difuntos no pueden defender sus intereses, la película evidencia con ingenio la importancia del ordenamiento jurídico a la hora de proteger la privacidad, la autoría, la integridad, el acceso y la dignidad sobre las obras originales creadas por los autores a lo largo de sus vidas.

Para concluir, alude el autor con toda veracidad que las películas para niños como Coco son herramientas muy eficaces para lograr que se entiendan mejor la función y la dimensión real de derechos de propiedad intelectual como el derecho de autor, y para hacer ver a los niños las consecuencias de su infracción para los autores y sus familias.

Lo dicho: Proteger… es ganar!!