Graciela Lira Estrada

  / viernes 19 de julio de 2019

Convivir con el estrés

Eliminar el estrés, podríamos pensar que no es posible con nuestro sistema de vida, manteniendo horarios, distancias y actividades personales, familiares, sociales, deportivas y culturales.

Se sugiere programar un espacio de tiempo con descanso corporal y mental, esto permitiría actuar sin presión, al obtener unos minutos para ajustar algún cambio, obteniendo la posibilidad de evitar esta sensación de tensión, ansiedad, angustia, asociadas con sufrimiento por un mal manejo de emociones, también aprendiendo a desarrollar la capacidad de interactuar con el medio ambiente y/o diversos tipos de personas.

Cada individuo tiene diferente escala de apreciación del stress así como su adaptación al mismo, pudiendo reflejarse con una apnea del sueño obstructiva (insomnio) o por el RLS (síndrome de piernas inquietas) inhibiendo su descanso.

Aun cuando existen muchas formas de manifestaciones del organismo, también hay de tipo emocional, algunas personas tienen estas afectaciones, por algún imprevisto o contratiempo haciéndose casi imposible vivir sin estresarse. El cuerpo también se expresa, denota atención, gusto, complacencia.

Desde la infancia se sufren los síntomas, por un cambio de ambiente, cuidador diferente, alimentación. El joven cumpliendo horarios, con sus tareas y exámenes escolares, enamoramientos, etc. Un adulto también vive con este tipo de tensión continua, manejando su auto, en las relaciones familiares, sociales o por cuestiones de tipo económico.

Se puede convivir con el stress, estableciendo una comunicación positiva hacia nuestro interior para poder interactuar con el exterior, tratando de utilizar diversas técnicas que involucren cuerpo y mente, también es beneficioso mantener el cuidado de uno mismo, dedicando tiempo para realizar algún tipo de actividad física con deporte o una caminata.

Equilibrar el trabajo y diversión es indispensable, tomando como base aptitudes y necesidades. Una dieta alimentaria se necesita para disfrutar una comida adecuada.

En lo referente al bienestar espiritual, utilicemos la meditación, pasar un tiempo consigo mismo, con clases de yoga o seleccionando un lugar de la casa para estar tranquilo, pensativo y descubrir nuevos objetivos. Una relajación profunda alivia la ansiedad, no permite que la melancolía y rutina nos abrume o el miedo impida hacer lo que intentamos. La música desarrolla el pensamiento positivo, la vibración de una canción invita a cantar o bailar, aflorando emociones de alegría, también es utilizada para descansar o dormir.

En lo referente a la mente, se trata de establecer un control de emociones, desarrollando la capacidad de interactuar con diferentes tipos de personas para interactuar asertivamente. Así cuando converse frente a otra persona, no cruzar piernas ni brazos, hacer contacto visual y solo desviar la mirada por segundos, ser cortés, decir lo que sentimos sin lastimar. También el tono de voz es una habilidad social. Esto conlleva a cultivar relaciones importantes. Se logra convivir con serenidad, pensando favorablemente, al sintonizar con gente agradable, evitando enojarse con facilidad, viviendo el presente, porque el ansioso vive en un futuro, el rencoroso en el pasado y no perder tiempo en lamentaciones o preocupaciones, hay que sostener actitudes positivas.

La mente crea tu realidad, dependiendo de ti sentir felicidad, de nadie más. Dale dimensión a todo, con tranquilidad espiritual y paz emocional. Vivir y disfrutar la vida, reduce el estrés.

Eliminar el estrés, podríamos pensar que no es posible con nuestro sistema de vida, manteniendo horarios, distancias y actividades personales, familiares, sociales, deportivas y culturales.

Se sugiere programar un espacio de tiempo con descanso corporal y mental, esto permitiría actuar sin presión, al obtener unos minutos para ajustar algún cambio, obteniendo la posibilidad de evitar esta sensación de tensión, ansiedad, angustia, asociadas con sufrimiento por un mal manejo de emociones, también aprendiendo a desarrollar la capacidad de interactuar con el medio ambiente y/o diversos tipos de personas.

Cada individuo tiene diferente escala de apreciación del stress así como su adaptación al mismo, pudiendo reflejarse con una apnea del sueño obstructiva (insomnio) o por el RLS (síndrome de piernas inquietas) inhibiendo su descanso.

Aun cuando existen muchas formas de manifestaciones del organismo, también hay de tipo emocional, algunas personas tienen estas afectaciones, por algún imprevisto o contratiempo haciéndose casi imposible vivir sin estresarse. El cuerpo también se expresa, denota atención, gusto, complacencia.

Desde la infancia se sufren los síntomas, por un cambio de ambiente, cuidador diferente, alimentación. El joven cumpliendo horarios, con sus tareas y exámenes escolares, enamoramientos, etc. Un adulto también vive con este tipo de tensión continua, manejando su auto, en las relaciones familiares, sociales o por cuestiones de tipo económico.

Se puede convivir con el stress, estableciendo una comunicación positiva hacia nuestro interior para poder interactuar con el exterior, tratando de utilizar diversas técnicas que involucren cuerpo y mente, también es beneficioso mantener el cuidado de uno mismo, dedicando tiempo para realizar algún tipo de actividad física con deporte o una caminata.

Equilibrar el trabajo y diversión es indispensable, tomando como base aptitudes y necesidades. Una dieta alimentaria se necesita para disfrutar una comida adecuada.

En lo referente al bienestar espiritual, utilicemos la meditación, pasar un tiempo consigo mismo, con clases de yoga o seleccionando un lugar de la casa para estar tranquilo, pensativo y descubrir nuevos objetivos. Una relajación profunda alivia la ansiedad, no permite que la melancolía y rutina nos abrume o el miedo impida hacer lo que intentamos. La música desarrolla el pensamiento positivo, la vibración de una canción invita a cantar o bailar, aflorando emociones de alegría, también es utilizada para descansar o dormir.

En lo referente a la mente, se trata de establecer un control de emociones, desarrollando la capacidad de interactuar con diferentes tipos de personas para interactuar asertivamente. Así cuando converse frente a otra persona, no cruzar piernas ni brazos, hacer contacto visual y solo desviar la mirada por segundos, ser cortés, decir lo que sentimos sin lastimar. También el tono de voz es una habilidad social. Esto conlleva a cultivar relaciones importantes. Se logra convivir con serenidad, pensando favorablemente, al sintonizar con gente agradable, evitando enojarse con facilidad, viviendo el presente, porque el ansioso vive en un futuro, el rencoroso en el pasado y no perder tiempo en lamentaciones o preocupaciones, hay que sostener actitudes positivas.

La mente crea tu realidad, dependiendo de ti sentir felicidad, de nadie más. Dale dimensión a todo, con tranquilidad espiritual y paz emocional. Vivir y disfrutar la vida, reduce el estrés.

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