/ domingo 14 de noviembre de 2021

Crónica del poder │ El debate presupuestal y sus lecciones

Dice el presidente Andrés Manuel López Obrador que el poder es humildad, y la gente, el pueblo bueno y sabio le creé; pero ese mismo pueblo más informado y crítico considera que el poder también es arrogancia, prepotencia y soberbia, como así quedó demostrado con el desenlace en la Cámara de Diputados, donde ausentes el diálogo, la negociación y concertación, el poderoso bloque mayoritario de los partidos Morena, Verde Ecologista y del Trabajo, de plano avasallaron con su tremenda mayoría para evitar los cambios y modificaciones que los opositores del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano pretendían como alternativa a la propuesta gubernamental de Presupuesto de Egresos de la Federación. Inamovibles las posturas oficialistas e inamovibles los opositores, un diálogo de sordos.

Imposible la construcción de una movilización unitaria en torno de los grandes y prioritarios intereses nacionales y estatales; al contrario, las reivindicaciones justas para unos y solo razonables para otros, nunca coincidieron para responder a las ya añejas demandas populares de superación dela pobreza, desigualdad social, el desempleo, o a las dolencias cotidianas de violencia e inseguridad. Dos visiones de país muy extremas, desde sus alturas o vacíos, chocaron y en ningún momento mostraron un gesto conciliador ni armonizador. El Presupuesto quedó consumado y ya se vio que Zacatecas sigue a la zaga, menospreciado, con reducciones que van a lesionar desarrollo, de hecho se levanta un muro ideológico infranqueable, que sólo el presidente López Obrador puede saltar para en serio, con plena voluntad y mucha responsabilidad ayudar al gobierno de David Monreal, que acaba de cumplir dos meses con la esperanza del impulso presidencial prometido.

Aunque no fueron tímidas ni débiles las reclamaciones opositoras, la movilización política desde Zacatecas se vio dispersa y más fracturada, superada por los intereses partidistas. Los diputados Alfredo Femat y Banelly Hernández, Carlos Puente, Reginaldo Sandoval y Magdalena Núñez Monreal, cumplieron con lealtad a la Cuarta Transformación y las consignas del Presidente; y del otro lado, los también diputados federales Amalia García Medina, Jorge Álvarez Máynez, Miguel Torres, Carolina Dávila, Miguel Ángel Varela y Noemí Berenice Luna, fueron consecuentes con su propuesta alternativa y no lograron concretar la recuperación de los programas que para Zacatecas son urgentes, carreteras, fondo minero, fondo migrante, infraestructura, soluciones educativas, la Universidad Autónoma de Zacatecas y mayor empuje al campo y la industrialización.

Otra lección que dejó la etapa legislativa y de batalla por el Presupuesto, ha sido la exhibición de división entre la clase política zacatecana, ni los senadores ni los diputados federales, tampoco los presidentes municipales; y más grave que no haya surgido la contundente expresión de liderazgo para incorporar e integrar a los sectores productivos, a los empresarios, los comerciantes, los mineros, los servidores turísticos, los ganaderos, que se quedaron a la espera de ser llamados para sumarse a la lucha presupuestal. En este sector, lo significativo es que ante la indiferencia del gobierno federal, ya promueven y producen estrategias alternativas para apuntalar el desarrollo integral e integrador del estado. O sea, cada quien por su lado y a la espera de la comunión social.

Dice el presidente Andrés Manuel López Obrador que el poder es humildad, y la gente, el pueblo bueno y sabio le creé; pero ese mismo pueblo más informado y crítico considera que el poder también es arrogancia, prepotencia y soberbia, como así quedó demostrado con el desenlace en la Cámara de Diputados, donde ausentes el diálogo, la negociación y concertación, el poderoso bloque mayoritario de los partidos Morena, Verde Ecologista y del Trabajo, de plano avasallaron con su tremenda mayoría para evitar los cambios y modificaciones que los opositores del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano pretendían como alternativa a la propuesta gubernamental de Presupuesto de Egresos de la Federación. Inamovibles las posturas oficialistas e inamovibles los opositores, un diálogo de sordos.

Imposible la construcción de una movilización unitaria en torno de los grandes y prioritarios intereses nacionales y estatales; al contrario, las reivindicaciones justas para unos y solo razonables para otros, nunca coincidieron para responder a las ya añejas demandas populares de superación dela pobreza, desigualdad social, el desempleo, o a las dolencias cotidianas de violencia e inseguridad. Dos visiones de país muy extremas, desde sus alturas o vacíos, chocaron y en ningún momento mostraron un gesto conciliador ni armonizador. El Presupuesto quedó consumado y ya se vio que Zacatecas sigue a la zaga, menospreciado, con reducciones que van a lesionar desarrollo, de hecho se levanta un muro ideológico infranqueable, que sólo el presidente López Obrador puede saltar para en serio, con plena voluntad y mucha responsabilidad ayudar al gobierno de David Monreal, que acaba de cumplir dos meses con la esperanza del impulso presidencial prometido.

Aunque no fueron tímidas ni débiles las reclamaciones opositoras, la movilización política desde Zacatecas se vio dispersa y más fracturada, superada por los intereses partidistas. Los diputados Alfredo Femat y Banelly Hernández, Carlos Puente, Reginaldo Sandoval y Magdalena Núñez Monreal, cumplieron con lealtad a la Cuarta Transformación y las consignas del Presidente; y del otro lado, los también diputados federales Amalia García Medina, Jorge Álvarez Máynez, Miguel Torres, Carolina Dávila, Miguel Ángel Varela y Noemí Berenice Luna, fueron consecuentes con su propuesta alternativa y no lograron concretar la recuperación de los programas que para Zacatecas son urgentes, carreteras, fondo minero, fondo migrante, infraestructura, soluciones educativas, la Universidad Autónoma de Zacatecas y mayor empuje al campo y la industrialización.

Otra lección que dejó la etapa legislativa y de batalla por el Presupuesto, ha sido la exhibición de división entre la clase política zacatecana, ni los senadores ni los diputados federales, tampoco los presidentes municipales; y más grave que no haya surgido la contundente expresión de liderazgo para incorporar e integrar a los sectores productivos, a los empresarios, los comerciantes, los mineros, los servidores turísticos, los ganaderos, que se quedaron a la espera de ser llamados para sumarse a la lucha presupuestal. En este sector, lo significativo es que ante la indiferencia del gobierno federal, ya promueven y producen estrategias alternativas para apuntalar el desarrollo integral e integrador del estado. O sea, cada quien por su lado y a la espera de la comunión social.