/ jueves 18 de noviembre de 2021

Crónica del poder │ El PRI ante la trampa presidencial

En serio, no es creíble y hasta resulta inconcebible que el Partido Revolucionario Institucional, sus legisladores y notables e históricos dirigentes y militantes, caigan en la trampa que Andrés Manuel López Obrador les ha tendido, para más dividirlos y reorientar fuerzas hacia la aprobación de sus reformas constitucionales, la eléctrica, la electoral y sobre la Guardia Nacional.

Como siempre, los estratégicos dardos envenenados los entresaca del pasado, sobre todo, de su inolvidable mafia del poder que según él, todavía lidera Carlos Salinas de Gortari, actor forzado que es manipulado para intentar someter a los que descalifica como conservadores y neoliberales, y los asusta con "el petate del muerto". Algunos se reducen ante los coqueteos y amenazas, pueden más las ambiciones que la dignidad o el orgullo como priistas históricos y verdaderamente Revolucionarios.

Eufórico y más potenciado por la aplastante aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación en la Cámara de Diputados, consigna que cumplieron bien y totalmente los legisladores de Morena, el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo, el Presidente y verdadero líder morenista, no escatima en utilizar falacias, como esa que ha lanzado de que " el PRI defiende a las empresas extranjeras y da la espalda al pueblo." En esta perspectiva, López Obrador está poniendo todas sus cartas en la mesa para amarrar la aprobación en abril de la Reforma Eléctrica, con el apoyo de votos del PRI que sin duda ya negocia y provoca episodios de conflictividad entre los cuadros dirigentes que ya no aceptan ni han aceptado las consignas salinistas.

Si los partidos de oposición, el PAN, PRI, PRD, hasta Movimiento Ciudadano, no encontraron diálogo, ni negociación y menos acuerdos sobre el Presupuesto, es legítimo que ahora asuman una posición de rechazo a las reformas presidenciales. El cálculo presidencial es inteligente y confía en hacerlo convincente aún contemplando los acontecimientos internacionales en los que es actor y protagonista, como el encuentro de hoy con el presidente Joe Biden, de los Estados Unidos y Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá y su propuesta al mundo del Programa de Bienestar y Fraternidad, que significa sacar de la pobreza a 750 millones de habitantes con recursos de los países más ricos y los potentados internacionales, eventos y pronunciamientos que le cubren con una imagen de potencial internacional.

El presidente López Obrador insiste en colgarse del cadáver político de Carlos Salinas de Gortari y se los lanza a la oposición para amedrentarlos y espantarlos, lo que puede ser una lucha fallida, porque también tiene encima el proceso de revocación de mandato que se aferra a promoverlo como ratificación y del cual puede salir dolido y lesionado, ya que la fortaleza institucional y el elevado prestigio del Instituto Nacional Electoral reaparecen inamovibles y imposibles de abatir.

Afirmar que los opositores y adversarios no representan al pueblo y que sí representan a las empresas extranjeras, ya es considerado un argumento rudimentario que no corresponde a la actuación política de un Presidente Estadista. Por lo pronto, este gran debate está en el aire y permanecerá álgido hasta abril, cuando vuelva a ser agendado en el Congreso de la Unión, donde la versión nacionalista de gran parte del empresariado mexicano, es plenamente reconocida por el líder senatorial, el zacatecano Ricardo Monreal Ávila.

En serio, no es creíble y hasta resulta inconcebible que el Partido Revolucionario Institucional, sus legisladores y notables e históricos dirigentes y militantes, caigan en la trampa que Andrés Manuel López Obrador les ha tendido, para más dividirlos y reorientar fuerzas hacia la aprobación de sus reformas constitucionales, la eléctrica, la electoral y sobre la Guardia Nacional.

Como siempre, los estratégicos dardos envenenados los entresaca del pasado, sobre todo, de su inolvidable mafia del poder que según él, todavía lidera Carlos Salinas de Gortari, actor forzado que es manipulado para intentar someter a los que descalifica como conservadores y neoliberales, y los asusta con "el petate del muerto". Algunos se reducen ante los coqueteos y amenazas, pueden más las ambiciones que la dignidad o el orgullo como priistas históricos y verdaderamente Revolucionarios.

Eufórico y más potenciado por la aplastante aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación en la Cámara de Diputados, consigna que cumplieron bien y totalmente los legisladores de Morena, el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo, el Presidente y verdadero líder morenista, no escatima en utilizar falacias, como esa que ha lanzado de que " el PRI defiende a las empresas extranjeras y da la espalda al pueblo." En esta perspectiva, López Obrador está poniendo todas sus cartas en la mesa para amarrar la aprobación en abril de la Reforma Eléctrica, con el apoyo de votos del PRI que sin duda ya negocia y provoca episodios de conflictividad entre los cuadros dirigentes que ya no aceptan ni han aceptado las consignas salinistas.

Si los partidos de oposición, el PAN, PRI, PRD, hasta Movimiento Ciudadano, no encontraron diálogo, ni negociación y menos acuerdos sobre el Presupuesto, es legítimo que ahora asuman una posición de rechazo a las reformas presidenciales. El cálculo presidencial es inteligente y confía en hacerlo convincente aún contemplando los acontecimientos internacionales en los que es actor y protagonista, como el encuentro de hoy con el presidente Joe Biden, de los Estados Unidos y Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá y su propuesta al mundo del Programa de Bienestar y Fraternidad, que significa sacar de la pobreza a 750 millones de habitantes con recursos de los países más ricos y los potentados internacionales, eventos y pronunciamientos que le cubren con una imagen de potencial internacional.

El presidente López Obrador insiste en colgarse del cadáver político de Carlos Salinas de Gortari y se los lanza a la oposición para amedrentarlos y espantarlos, lo que puede ser una lucha fallida, porque también tiene encima el proceso de revocación de mandato que se aferra a promoverlo como ratificación y del cual puede salir dolido y lesionado, ya que la fortaleza institucional y el elevado prestigio del Instituto Nacional Electoral reaparecen inamovibles y imposibles de abatir.

Afirmar que los opositores y adversarios no representan al pueblo y que sí representan a las empresas extranjeras, ya es considerado un argumento rudimentario que no corresponde a la actuación política de un Presidente Estadista. Por lo pronto, este gran debate está en el aire y permanecerá álgido hasta abril, cuando vuelva a ser agendado en el Congreso de la Unión, donde la versión nacionalista de gran parte del empresariado mexicano, es plenamente reconocida por el líder senatorial, el zacatecano Ricardo Monreal Ávila.