/ miércoles 15 de junio de 2022

Crónica del poder │ Respeto entre diferentes, la ruta acertada

En Zacatecas nadie estorba al desenvolvimiento social, nadie obstaculiza la cultura del respeto a la diversidad social y la pluralidad política, todas y todos coinciden en la conjunción de esfuerzos para encarar juntos la emergencia social, para construir la comunión social y vencer las crisis económica, pandémica, violencia e inseguridad. Por eso, no sorprenden ni extrañan las opiniones y versiones abiertas y francas del Obispo Sigifredo Noriega, cuando hace un llamado a todos, un exhorto a los gobiernos, la sociedad civil, las instituciones, las organizaciones políticas y sociales, a las iglesias, a asumir la responsabilidad que nos toca para alcanzar una sociedad más justa, solidaria y pacífica.

Son expresiones que no provocan turbación ni estupor, al contrario, generan y reproducen un ambiente de prudencia entre la gente y gobernantes, una atmósfera de respeto y reflexión entre los diferentes, proyectan una convivencia en plena normalidad, en grata coexistencia. El líder de la Iglesia Católica más se atreve y sublima las condiciones de respeto a todas las personas, cuando establece que la postura de la Iglesia es clara y es contundente hacia la diversidad sexual, es el respeto total, absoluto, irrestricto, a toda persona humana, independientemente de su género, independientemente de su inclinación sexual, independientemente de cualquier otra característica. Y, que quede claro, la Iglesia nunca ha condenado a una persona por tener otra preferencia sexual. Lo que sí condena es la violencia a través de los crímenes de odio. La Iglesia lucha y en esa batalla evoluciona en razón del respeto absoluto a la diversidad y las diferencias.

Sin duda, los tiempos desconcertantes impulsan cambios y transformaciones en las instituciones como las iglesias, todo lo cual transcurre y se ejecutan en medio del respeto y por consecuencia, con calidad moral el guía espiritual exige cambiar la estrategia en la lucha contra la violencia e inseguridad, que conlleva escenarios de contenido inaudito, con siglos de barbarie y de muerte, porque ya son muchas las familias en la incertidumbre por el hijo desaparecido, el esposo levantado, los vecinos masacrados, los jóvenes arrastrados a ejercer violencia contra la sociedad, sobre sus semejantes, hay pues demasiado luto y duelos inconclusos.

Hay estampas institucionales que han conciliado la convivencia entre lo gubernamental y religioso, actos plenos de respeto y que más elevan la confianza en las autoridades y en las personas que gobiernan. En Fresnillo se han registrado ejemplos de esa muy sana coexistencia, se han visto eventos municipales y estatales en donde también preside la imagen del Santo Niño de Plateros, nada sorprendente porque todo mundo sabe que desde Ricardo Monreal, hasta sus hermanos, SAÚL, el Presidente y David, el Gobernador, son devotos y en sus acciones siempre se encomiendan a Dios. Tiempos desconcertantes que la gente entiende y comparte.

Por esos escenarios de conciliación, nada hay que descifrar, porque en medio de los factores críticos de violencia e inseguridad, de atraso económico y contención del desarrollo, es urgente superar los precarios equilibrios, hay que impedir que los esfuerzos de los gobiernos y la sociedad se disuelvan, y para lograrlo es necesaria la aceptación de todas las voces, hasta de los adversarios, aunque no se compartan razones, ideologías ni proyectos o programas, porque no se debe permitir que el estado ajuste cuentas a balazos para que prevalezca la impunidad, antes bien, hay que fortalecer estrategias, optimizar operatividad política y abrir el diálogo a todos.

En Zacatecas nadie estorba al desenvolvimiento social, nadie obstaculiza la cultura del respeto a la diversidad social y la pluralidad política, todas y todos coinciden en la conjunción de esfuerzos para encarar juntos la emergencia social, para construir la comunión social y vencer las crisis económica, pandémica, violencia e inseguridad. Por eso, no sorprenden ni extrañan las opiniones y versiones abiertas y francas del Obispo Sigifredo Noriega, cuando hace un llamado a todos, un exhorto a los gobiernos, la sociedad civil, las instituciones, las organizaciones políticas y sociales, a las iglesias, a asumir la responsabilidad que nos toca para alcanzar una sociedad más justa, solidaria y pacífica.

Son expresiones que no provocan turbación ni estupor, al contrario, generan y reproducen un ambiente de prudencia entre la gente y gobernantes, una atmósfera de respeto y reflexión entre los diferentes, proyectan una convivencia en plena normalidad, en grata coexistencia. El líder de la Iglesia Católica más se atreve y sublima las condiciones de respeto a todas las personas, cuando establece que la postura de la Iglesia es clara y es contundente hacia la diversidad sexual, es el respeto total, absoluto, irrestricto, a toda persona humana, independientemente de su género, independientemente de su inclinación sexual, independientemente de cualquier otra característica. Y, que quede claro, la Iglesia nunca ha condenado a una persona por tener otra preferencia sexual. Lo que sí condena es la violencia a través de los crímenes de odio. La Iglesia lucha y en esa batalla evoluciona en razón del respeto absoluto a la diversidad y las diferencias.

Sin duda, los tiempos desconcertantes impulsan cambios y transformaciones en las instituciones como las iglesias, todo lo cual transcurre y se ejecutan en medio del respeto y por consecuencia, con calidad moral el guía espiritual exige cambiar la estrategia en la lucha contra la violencia e inseguridad, que conlleva escenarios de contenido inaudito, con siglos de barbarie y de muerte, porque ya son muchas las familias en la incertidumbre por el hijo desaparecido, el esposo levantado, los vecinos masacrados, los jóvenes arrastrados a ejercer violencia contra la sociedad, sobre sus semejantes, hay pues demasiado luto y duelos inconclusos.

Hay estampas institucionales que han conciliado la convivencia entre lo gubernamental y religioso, actos plenos de respeto y que más elevan la confianza en las autoridades y en las personas que gobiernan. En Fresnillo se han registrado ejemplos de esa muy sana coexistencia, se han visto eventos municipales y estatales en donde también preside la imagen del Santo Niño de Plateros, nada sorprendente porque todo mundo sabe que desde Ricardo Monreal, hasta sus hermanos, SAÚL, el Presidente y David, el Gobernador, son devotos y en sus acciones siempre se encomiendan a Dios. Tiempos desconcertantes que la gente entiende y comparte.

Por esos escenarios de conciliación, nada hay que descifrar, porque en medio de los factores críticos de violencia e inseguridad, de atraso económico y contención del desarrollo, es urgente superar los precarios equilibrios, hay que impedir que los esfuerzos de los gobiernos y la sociedad se disuelvan, y para lograrlo es necesaria la aceptación de todas las voces, hasta de los adversarios, aunque no se compartan razones, ideologías ni proyectos o programas, porque no se debe permitir que el estado ajuste cuentas a balazos para que prevalezca la impunidad, antes bien, hay que fortalecer estrategias, optimizar operatividad política y abrir el diálogo a todos.