/ martes 30 de noviembre de 2021

Crónica del poder | A la mitad del camino, reclamo democrático

Los sueños son parte de la lucha por el poder, en muchos casos son prolongados, se tardan pero la perseverancia tarde o temprano los hace realidad. Durante 20 años Andrés Manuel López Obrador soñó con la Presidencia de la República y desde 2 018 vive y manda desde Palacio Nacional. David Monreal también vio alargar su sueño por 15 años y el 12 de septiembre le llegó para emprender la Nueva Gobernanza. Y ahora, justamente a 3 años del 2024, son varios los que sueñan con suceder a López Obrador, pero 3 son los más apuntados, Claudia Shienbaum, Marcelo Ebrard Casaubon y Ricardo Monreal Ávila, son ellos los que tienen un sueño más viable de concretarse.

No vayamos tan lejos para recordar sueños frustrados, tardados e inesperados. Hace 35 años, en 1986 todo estaba preparado para que Arturo Romo Guitiérrez ocupara el Palacio de Gobierno, pero de pronto por una línea recta se atravesó Genaro Borrego Estrada y fue hasta 1992 que el sueño se le cumplió a Romo Gutierrez; en 1998, Ricardo Monreal sintió que el sueño se desvanecía, pero nunca perdió convicción y solo desvió su camino hacia el PRD y con el apoyo del hoy Presidente López Obrador alcanzó la gubernatura sustentado en un gran movimiento político y social; Monreal hizo de todo para obstaculizar y cancelar el sueño de Amalia García Medina, pero ella venció y luego convenció; Miguel Alonso Reyes siempre soñó desde niño que sería gobernador y logró la segunda alternancia; Alejandro Tello nunca soñó ser gobernador, es más ni quería el poder que ni ejerció a plenitud, pero Alonso y Cristina Rodríguez lo convencieron.

El sueño presidencial de Ricardo Monreal está a la vuelta de la esquina, justamente dentro de tres años puede estar despertando con esa realidad política y de poder absoluto encima. Si el Presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó todo el proceso 2024, aquí los zacatecanos pueden anticipar glorias futuras, sí como bien avanza el hoy Senador y coordinador de Morena en el Senado de la República, supera a quienes todavía insisten en vivir de los mitos, las versiones, y especulaciones en torno de la imposición.

El político zacatecano estuvo el viernes y sábado a sustentar conferencias en las Universidades de Monterrey y Autónoma de Nuevo León y ante multitud de jóvenes, académicos, empresarios y figuras de la clase política de Monterrey, adelantó que si Morena pierde el rumbo, perderá la elección de 2024. Es más, Morena sobrevive por el Presidente López Obrador, "se cuelga de la presilla del pantalón del Presidente para no caerse". Así ilustra la oscilante y zigzagueante ruta de incertidumbre que su dirigencia aplica con torpeza e irresponsabilidad. Pero, afirmó el Senador, si Morena y aliados caminan en unidad, no hay forma de que nos ganen; y si Morena se cierra, excluye e impone, si hay riesgo de perder el rumbo y también recalcó: no voy a esperar el 2030, será el 24 o nunca, será la oportunidad de mi vida.

Con esa firme convicción hacia un sueño que se ha trazado desde hace 20 años, Ricardo Monreal descarta abandonar Morena. Sin embargo, y aquí está el pero que vale, si las reglas de la elección interna se abren, ahí me quedaré, pero si no se abren, vamos a ver. O sea, no aceptará el método de las encuestas, sabe que son "patito" y que a veces ni siquiera las hacen para dar paso a la brutalidad de la imposición. Tiene que ser una elección interna, verdaderamente democrática. Es en serio que su movimiento crece por el país y tiende a alcanzar carácter popular, porque si deveras se quiere cambiar al país, el sendero debe ser la democracia participativa.

Los sueños son parte de la lucha por el poder, en muchos casos son prolongados, se tardan pero la perseverancia tarde o temprano los hace realidad. Durante 20 años Andrés Manuel López Obrador soñó con la Presidencia de la República y desde 2 018 vive y manda desde Palacio Nacional. David Monreal también vio alargar su sueño por 15 años y el 12 de septiembre le llegó para emprender la Nueva Gobernanza. Y ahora, justamente a 3 años del 2024, son varios los que sueñan con suceder a López Obrador, pero 3 son los más apuntados, Claudia Shienbaum, Marcelo Ebrard Casaubon y Ricardo Monreal Ávila, son ellos los que tienen un sueño más viable de concretarse.

No vayamos tan lejos para recordar sueños frustrados, tardados e inesperados. Hace 35 años, en 1986 todo estaba preparado para que Arturo Romo Guitiérrez ocupara el Palacio de Gobierno, pero de pronto por una línea recta se atravesó Genaro Borrego Estrada y fue hasta 1992 que el sueño se le cumplió a Romo Gutierrez; en 1998, Ricardo Monreal sintió que el sueño se desvanecía, pero nunca perdió convicción y solo desvió su camino hacia el PRD y con el apoyo del hoy Presidente López Obrador alcanzó la gubernatura sustentado en un gran movimiento político y social; Monreal hizo de todo para obstaculizar y cancelar el sueño de Amalia García Medina, pero ella venció y luego convenció; Miguel Alonso Reyes siempre soñó desde niño que sería gobernador y logró la segunda alternancia; Alejandro Tello nunca soñó ser gobernador, es más ni quería el poder que ni ejerció a plenitud, pero Alonso y Cristina Rodríguez lo convencieron.

El sueño presidencial de Ricardo Monreal está a la vuelta de la esquina, justamente dentro de tres años puede estar despertando con esa realidad política y de poder absoluto encima. Si el Presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó todo el proceso 2024, aquí los zacatecanos pueden anticipar glorias futuras, sí como bien avanza el hoy Senador y coordinador de Morena en el Senado de la República, supera a quienes todavía insisten en vivir de los mitos, las versiones, y especulaciones en torno de la imposición.

El político zacatecano estuvo el viernes y sábado a sustentar conferencias en las Universidades de Monterrey y Autónoma de Nuevo León y ante multitud de jóvenes, académicos, empresarios y figuras de la clase política de Monterrey, adelantó que si Morena pierde el rumbo, perderá la elección de 2024. Es más, Morena sobrevive por el Presidente López Obrador, "se cuelga de la presilla del pantalón del Presidente para no caerse". Así ilustra la oscilante y zigzagueante ruta de incertidumbre que su dirigencia aplica con torpeza e irresponsabilidad. Pero, afirmó el Senador, si Morena y aliados caminan en unidad, no hay forma de que nos ganen; y si Morena se cierra, excluye e impone, si hay riesgo de perder el rumbo y también recalcó: no voy a esperar el 2030, será el 24 o nunca, será la oportunidad de mi vida.

Con esa firme convicción hacia un sueño que se ha trazado desde hace 20 años, Ricardo Monreal descarta abandonar Morena. Sin embargo, y aquí está el pero que vale, si las reglas de la elección interna se abren, ahí me quedaré, pero si no se abren, vamos a ver. O sea, no aceptará el método de las encuestas, sabe que son "patito" y que a veces ni siquiera las hacen para dar paso a la brutalidad de la imposición. Tiene que ser una elección interna, verdaderamente democrática. Es en serio que su movimiento crece por el país y tiende a alcanzar carácter popular, porque si deveras se quiere cambiar al país, el sendero debe ser la democracia participativa.