/ lunes 2 de marzo de 2020

¿Cuál es la concepción de Universidad de los aspirantes a rector?

En los años setenta hubo varios intentos de protagonistas de la universidad pública, de elaborar una concepción de universidad con la pretensión de que fuera avanzada para aquellos años. En Puebla le llamaron universidad científica, crítica y popular; lo mismo hizo la de Zacatecas y adoptó el mismo nombre, al principio muy sentido, pero después terminó en un eslogan vacío. En la universidad de Guerrero, el docente y rector Rosalío Wences Reza, creó la concepción de universidad pueblo; en Sinaloa los jóvenes pretendían ser más radicales que otros y concluyeron que la universidad era una fábrica; en ésta el rector era el representante del Estado, los maestros los explotadores y los alumnos los explotados; su revolucionarismo los llevó a liquidar físicamente a maestros, aunque, al hacerlo con uno, el hecho se convirtió en escándalo nacional. En Oaxaca llegó un rector considerado de izquierda y esa corriente mató a un docente porque era del partido comunista y éste era el enemigo principal.

Varias de estas universidades se resistieron a los cambios, y en su entorno académico se fueron creando universidades privadas o públicas diferentes, con ampliación de su oferta educativa y el resultado fue su aislamiento. Alguna, como la de Oaxaca se colocó al borde de la descomposición y tiene, por lo menos cinco o seis sindicatos; algo parecido le sucedió a la universidad de Michoacán en donde sus jubilados son el cuarenta y ocho por ciento y algún dirigente sindical se ganó la fama de vender plazas. Varias de estas universidades, incluida la de Zacatecas, han carecido de una concepción de universidad que les ayude a organizarla para que su prioridad principal sea lo académico y dejen de llamarle “crisis financiera”.

En un reciente pasado periodo rectoral tuvieron la idea que la Universidad de Zacatecas era una república pequeña; el rector era el ejecutivo, el consejo universitario el legislativo y los defensores electos constituían el poder judicial y ya se empezaban a llamar entre sì, magistrados. Ya habían observado que, así como había diputados de votación proporcional, promovieron consejeros universitarios algo así como por votación poblacional. Un rector, también de periodo rectoral reciente, tuvo la audacia de seguir en los hechos con esta concepción y dijo: “la autonomía reside en los universitarios”. Si la soberanía reside en el pueblo y la autonomía en los universitarios, entonces autonomía es igual a soberanía; una república pequeña dentro de otro Estado.

¿No podemos concluir que las planillas y el candidato a rector que postulen para conducir esta universidad, necesitan una concepción clara de la misma? ¿Por qué repetir errores que otros ya cometieron?

En los años setenta hubo varios intentos de protagonistas de la universidad pública, de elaborar una concepción de universidad con la pretensión de que fuera avanzada para aquellos años. En Puebla le llamaron universidad científica, crítica y popular; lo mismo hizo la de Zacatecas y adoptó el mismo nombre, al principio muy sentido, pero después terminó en un eslogan vacío. En la universidad de Guerrero, el docente y rector Rosalío Wences Reza, creó la concepción de universidad pueblo; en Sinaloa los jóvenes pretendían ser más radicales que otros y concluyeron que la universidad era una fábrica; en ésta el rector era el representante del Estado, los maestros los explotadores y los alumnos los explotados; su revolucionarismo los llevó a liquidar físicamente a maestros, aunque, al hacerlo con uno, el hecho se convirtió en escándalo nacional. En Oaxaca llegó un rector considerado de izquierda y esa corriente mató a un docente porque era del partido comunista y éste era el enemigo principal.

Varias de estas universidades se resistieron a los cambios, y en su entorno académico se fueron creando universidades privadas o públicas diferentes, con ampliación de su oferta educativa y el resultado fue su aislamiento. Alguna, como la de Oaxaca se colocó al borde de la descomposición y tiene, por lo menos cinco o seis sindicatos; algo parecido le sucedió a la universidad de Michoacán en donde sus jubilados son el cuarenta y ocho por ciento y algún dirigente sindical se ganó la fama de vender plazas. Varias de estas universidades, incluida la de Zacatecas, han carecido de una concepción de universidad que les ayude a organizarla para que su prioridad principal sea lo académico y dejen de llamarle “crisis financiera”.

En un reciente pasado periodo rectoral tuvieron la idea que la Universidad de Zacatecas era una república pequeña; el rector era el ejecutivo, el consejo universitario el legislativo y los defensores electos constituían el poder judicial y ya se empezaban a llamar entre sì, magistrados. Ya habían observado que, así como había diputados de votación proporcional, promovieron consejeros universitarios algo así como por votación poblacional. Un rector, también de periodo rectoral reciente, tuvo la audacia de seguir en los hechos con esta concepción y dijo: “la autonomía reside en los universitarios”. Si la soberanía reside en el pueblo y la autonomía en los universitarios, entonces autonomía es igual a soberanía; una república pequeña dentro de otro Estado.

¿No podemos concluir que las planillas y el candidato a rector que postulen para conducir esta universidad, necesitan una concepción clara de la misma? ¿Por qué repetir errores que otros ya cometieron?

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