/ miércoles 21 de noviembre de 2018

De enemigo a herramienta innovadora en el proceso de aprendizaje

En los años ochentas, fue la computadora; en los noventas, internet. Hoy, la revolución es la telefonía celular, así se establece de manera social la evolución de las tecnologías en la última década. Contra la lógica de estos fenómenos, que tienden a auto-organizarse de manera espontánea y compleja, las instituciones educativas intentan imponer restricciones, que aspiran a regular los usos de la telefonía.

Es indiscutible que el teléfono celular se está apartando de su función original, la de comunicar por voz o texto a dos personas, para convertirse en una herramienta multimedia de calidad, completamente equipada hasta el punto de hacernos prescindir en muchos casos de nuestra cámara de fotos o de vídeo.

Hoy los teléfonos, son pequeños centros de información, comunicación y almacenamiento; pero su punto fuerte es su uso popularizado, contando en ocasiones con más de un teléfono por persona en nuestro país o en cualquier parte del mundo.

En la actualidad en diversos niveles educativos es una constante entre académicos, comentar el problema que existe con el uso de los teléfonos celulares en clase, punto que por cierto es de discordia y conflictos entre alumnos y maestros.

Los docentes suelen comentar que pierden la atención de los alumnos, debido a que de manera reiterativa están tomando el celular para contestar mensajes de texto, navegar en la red, ver videos, escuchar música, jugar, pasar datos, entre muchos otros usos. Debido a esto, muchos profesores prohíben el uso del teléfono durante la clase.

Para quien les escribe, es fundamental que en la actualidad se termine con este problema, pues no es posible cerrar los ojos y no querer ver la realidad que día a día se vive en las escuelas y sobre todo la influencia que las herramientas tecnológicas tienen en las nuevas generaciones de niños y jóvenes que, en el futuro, serán los encargados de dirigir los destinos del mundo.

Es necesario, entonces, promover el uso del teléfono inteligente con fines académicos de manera que se obtenga una sinergia de la alta disponibilidad de estos dispositivos con el gusto que tienen los alumnos por su uso. Para ello se requiere la participación del docente con la preparación en temas de aplicaciones móviles para uso académico de manera que puedan complementar su quehacer educativo.

Sin lugar a dudas, que ironías de la vida... Después de años luchando porque los alumnos no usen el celular en el aula; las nuevas tendencias educativas van precisamente en dirección a la EDUCACIÓN MOVIL... para el análisis, VIVA LA VIDA.


En los años ochentas, fue la computadora; en los noventas, internet. Hoy, la revolución es la telefonía celular, así se establece de manera social la evolución de las tecnologías en la última década. Contra la lógica de estos fenómenos, que tienden a auto-organizarse de manera espontánea y compleja, las instituciones educativas intentan imponer restricciones, que aspiran a regular los usos de la telefonía.

Es indiscutible que el teléfono celular se está apartando de su función original, la de comunicar por voz o texto a dos personas, para convertirse en una herramienta multimedia de calidad, completamente equipada hasta el punto de hacernos prescindir en muchos casos de nuestra cámara de fotos o de vídeo.

Hoy los teléfonos, son pequeños centros de información, comunicación y almacenamiento; pero su punto fuerte es su uso popularizado, contando en ocasiones con más de un teléfono por persona en nuestro país o en cualquier parte del mundo.

En la actualidad en diversos niveles educativos es una constante entre académicos, comentar el problema que existe con el uso de los teléfonos celulares en clase, punto que por cierto es de discordia y conflictos entre alumnos y maestros.

Los docentes suelen comentar que pierden la atención de los alumnos, debido a que de manera reiterativa están tomando el celular para contestar mensajes de texto, navegar en la red, ver videos, escuchar música, jugar, pasar datos, entre muchos otros usos. Debido a esto, muchos profesores prohíben el uso del teléfono durante la clase.

Para quien les escribe, es fundamental que en la actualidad se termine con este problema, pues no es posible cerrar los ojos y no querer ver la realidad que día a día se vive en las escuelas y sobre todo la influencia que las herramientas tecnológicas tienen en las nuevas generaciones de niños y jóvenes que, en el futuro, serán los encargados de dirigir los destinos del mundo.

Es necesario, entonces, promover el uso del teléfono inteligente con fines académicos de manera que se obtenga una sinergia de la alta disponibilidad de estos dispositivos con el gusto que tienen los alumnos por su uso. Para ello se requiere la participación del docente con la preparación en temas de aplicaciones móviles para uso académico de manera que puedan complementar su quehacer educativo.

Sin lugar a dudas, que ironías de la vida... Después de años luchando porque los alumnos no usen el celular en el aula; las nuevas tendencias educativas van precisamente en dirección a la EDUCACIÓN MOVIL... para el análisis, VIVA LA VIDA.