/ domingo 2 de agosto de 2020

De renuncias y relevos

Ahora que al menos diez gobernadores de la autodenominada “Alianza Federalista” firmaron una carta para exigir al gobierno, la salida de Hugo López Gatell de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, ante los malos resultados de la estrategia para enfrentar la epidemia por COVID-19, vale la pena la reflexión sobre los alcances y resultados que también en Zacatecas se han presentado, cuando todas las proyecciones no sólo fueron rebasadas, sino se multiplicaron en un sentido negativo.

Los gobernadores de esas diez entidades, dentro de los cuales no se encuentra Zacatecas, pidieron se nombre a un experto con conocimientos y humildad para entender en toda su dimensión los temas de esta crisis de salud que se ha vuelto una crisis económica de proporciones nunca antes vista y que no cuenta con una ruta clara de atención.

Argumentan que la “receta” López Gatell, “optó por el uso político de la gestión de la epidemia, antes que privilegiar la vida, la salud, la unidad nacional y dar una verdadera respuesta de Estado”.

Razones nos les faltan. El funcionario opina como si tuviese posesión de la verdad absoluta hoy que la sociedad mexicana se encuentra en un estado deplorable, en medio de penurias, miserias y desdichas.

Pero no es el único espacio de análisis que vale la pena reflexionar sobre los resultados.

En Zacatecas vemos un secretario de Salud cansado, fastidiado, quizá enfermo y dentro de los grupos vulnerables. Apenas el nueve de junio, en entrevista de televisión, proyectó para este 31 de julio que habría 1200 zacatecanos contagiados de COVID-19. También anunció con un modelo matemático que nadie conoce, que no habría más de cien personas fallecidas.

Hoy, los datos oficiales muestran que está muy rebasado y que no sólo se equivocó sino que ha tenido mala gestión en el manejo de la epidemia. Ya son casi tres mil las personas contagiadas y cerca de 300 las víctimas mortales; amén de que la capacidad hospitalaria está llegando a su límite al grado de que en el hospital del ISSSTE cambiaron los cuerpos de dos difuntos y ahora no localizan los restos de una enfermera de la Secretaría de Salud.

Bajo estas consideraciones, valdría la pena reflexionar si los responsables del manejo de la epidemia, tanto a nivel nacional como en Zacatecas, siguen contando con el respaldo y la confianza de la sociedad.

No basta que tengan la confianza y el respaldo de los mandatarios que los han empleado, sino que ahora requieren la fortaleza y la solidaridad de los ciudadanos, que es con lo que ya no cuentan. A nivel local, Alejandro Tello está a tiempo de reconsiderar la conducción en materia de salud para cerrar su gobierno de manera más decorosa.

Ahora que al menos diez gobernadores de la autodenominada “Alianza Federalista” firmaron una carta para exigir al gobierno, la salida de Hugo López Gatell de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, ante los malos resultados de la estrategia para enfrentar la epidemia por COVID-19, vale la pena la reflexión sobre los alcances y resultados que también en Zacatecas se han presentado, cuando todas las proyecciones no sólo fueron rebasadas, sino se multiplicaron en un sentido negativo.

Los gobernadores de esas diez entidades, dentro de los cuales no se encuentra Zacatecas, pidieron se nombre a un experto con conocimientos y humildad para entender en toda su dimensión los temas de esta crisis de salud que se ha vuelto una crisis económica de proporciones nunca antes vista y que no cuenta con una ruta clara de atención.

Argumentan que la “receta” López Gatell, “optó por el uso político de la gestión de la epidemia, antes que privilegiar la vida, la salud, la unidad nacional y dar una verdadera respuesta de Estado”.

Razones nos les faltan. El funcionario opina como si tuviese posesión de la verdad absoluta hoy que la sociedad mexicana se encuentra en un estado deplorable, en medio de penurias, miserias y desdichas.

Pero no es el único espacio de análisis que vale la pena reflexionar sobre los resultados.

En Zacatecas vemos un secretario de Salud cansado, fastidiado, quizá enfermo y dentro de los grupos vulnerables. Apenas el nueve de junio, en entrevista de televisión, proyectó para este 31 de julio que habría 1200 zacatecanos contagiados de COVID-19. También anunció con un modelo matemático que nadie conoce, que no habría más de cien personas fallecidas.

Hoy, los datos oficiales muestran que está muy rebasado y que no sólo se equivocó sino que ha tenido mala gestión en el manejo de la epidemia. Ya son casi tres mil las personas contagiadas y cerca de 300 las víctimas mortales; amén de que la capacidad hospitalaria está llegando a su límite al grado de que en el hospital del ISSSTE cambiaron los cuerpos de dos difuntos y ahora no localizan los restos de una enfermera de la Secretaría de Salud.

Bajo estas consideraciones, valdría la pena reflexionar si los responsables del manejo de la epidemia, tanto a nivel nacional como en Zacatecas, siguen contando con el respaldo y la confianza de la sociedad.

No basta que tengan la confianza y el respaldo de los mandatarios que los han empleado, sino que ahora requieren la fortaleza y la solidaridad de los ciudadanos, que es con lo que ya no cuentan. A nivel local, Alejandro Tello está a tiempo de reconsiderar la conducción en materia de salud para cerrar su gobierno de manera más decorosa.

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