/ miércoles 20 de octubre de 2021

¿Debemos Borrar Facebook? 2

La semana pasada esta pregunta destapo el debate sobre las redes sociales: ¿Cerrar Facebook?. En esa entrega explique el problema pero hoy me centraré en discutir soluciones y posibilidades.

Nuestra primera parada será intentar responder la pregunta: ¿Es posible cerrar Facebook? Desde el punto de vista tecnológico es posible; basta con cerrar la operación de todos los servidores que alimentan este software y quedaría concluído el asunto. Sólo la voluntad de Mark Zuckerberg y sus accionistas podrían detenerlo. Los usuarios simplemente no podrían ingresar a la plataforma.

Bajo la perspectiva legal tampoco habría problema, el contrato establece que la relación que puede terminarse en cualquier momento con el usuario. Incluso, no tendríamos forma de reclamar la información publicada en el sitio, solo esperar su cierre.

Esto puede suceder a nivel global o a nivel país. Por ejemplo, China no ha dado acceso al gigantesco Facebook lo reemplaza con WeChat y a Twitter lo reemplazó en su momento con Weibo. Entonces, no es difícil cerrar Facebook, ¿Qué detiene a los gobiernos cerrar la plataforma?

Hay varias razones, la de más peso es la comunicación interpersonal. Facebook es la plataforma de contacto de más de 3,200 millones de personas. Más de la mitad del mundo tiene una conexión con la plataforma, a través de la cual hace negocios, se comunica con sus familiares y amigos, etc; pero el mayor obstáculo es que no existe una alternativa que sustituya a Facebook, para que al cerrarlo no cause descontento de la social.

Nuestra siguiente parada: si no es posible cerrar Facebook, ¿Es posible controlarlo? La respuesta inmediata es que sí es posible y deseable controlar Facebook. En Estados Unidos las leyes antimonopolio han comenzado a ponerle límites, en Europa la regulación GDPR para mantener la privacidad de la información y los contenidos personales también se ha convertido en una limitante.

Recientemente el gobierno australiano aprobó una ley para obligar a Facebeook a pagarle a los medios de comunicación (prensa, radio, televisión) cada vez que apareciera una noticia suya en sus posts.

Francis Fukuyama en “¿Cómo salvar la democracia de la tecnología?” que he referido en mi colaboración anterior, ha propuesto la creación de empresas que sean intermediarios de contenido (Middleware) para equilibrar el poder de Facebook y que decidan si los contenidos pueden o no ser publicados en cada país o región. Su forma de subsistir sería compartir las ganancias comerciales de Facebook y sujetarse a estrictas normas éticas y ser duramente sancionadas.

Otra opción es crear una alternativa de inteligencia artificial que automáticamente regule, controle, limite las redes sociales y proteja los datos de los usuarios. Esta opción pasaría necesariamente por la tecnología de blockchain para garantizar tanto la descentralización de la información como el anonimato y la privacidad permitiendo acceso libre a la publicación y consulta de la información e impedir que todo el control lo tenga una sola empresa.

Los escépticos preguntarán: ¿Quién controlará al regulador de Inteligencia Artificial? La mejor alternativa es un organismo internacional, alguien similar a la ONU que tenga un poder colegiado, compartido entre varias naciones y que sea rotativo para garantizar tanto la imparcialidad como la objetividad en el control de información.

En suma, la respuesta a la pregunta: ¿Debemos borrar Facebook? nos obliga a reflexionar sobre el poder que le estamos permitiendo a las plataformas de redes sociales. Es un hecho que no podemos "cerrarlas" o impedir su funcionamiento por las interacciones sociales que tienen actualmente, por ello debemos pensar tanto en generar alternativas viables a ellas, como limitar su acción y equilibrar su poder comunicacional y político antes de que sea demasiado tarde.

La semana pasada esta pregunta destapo el debate sobre las redes sociales: ¿Cerrar Facebook?. En esa entrega explique el problema pero hoy me centraré en discutir soluciones y posibilidades.

Nuestra primera parada será intentar responder la pregunta: ¿Es posible cerrar Facebook? Desde el punto de vista tecnológico es posible; basta con cerrar la operación de todos los servidores que alimentan este software y quedaría concluído el asunto. Sólo la voluntad de Mark Zuckerberg y sus accionistas podrían detenerlo. Los usuarios simplemente no podrían ingresar a la plataforma.

Bajo la perspectiva legal tampoco habría problema, el contrato establece que la relación que puede terminarse en cualquier momento con el usuario. Incluso, no tendríamos forma de reclamar la información publicada en el sitio, solo esperar su cierre.

Esto puede suceder a nivel global o a nivel país. Por ejemplo, China no ha dado acceso al gigantesco Facebook lo reemplaza con WeChat y a Twitter lo reemplazó en su momento con Weibo. Entonces, no es difícil cerrar Facebook, ¿Qué detiene a los gobiernos cerrar la plataforma?

Hay varias razones, la de más peso es la comunicación interpersonal. Facebook es la plataforma de contacto de más de 3,200 millones de personas. Más de la mitad del mundo tiene una conexión con la plataforma, a través de la cual hace negocios, se comunica con sus familiares y amigos, etc; pero el mayor obstáculo es que no existe una alternativa que sustituya a Facebook, para que al cerrarlo no cause descontento de la social.

Nuestra siguiente parada: si no es posible cerrar Facebook, ¿Es posible controlarlo? La respuesta inmediata es que sí es posible y deseable controlar Facebook. En Estados Unidos las leyes antimonopolio han comenzado a ponerle límites, en Europa la regulación GDPR para mantener la privacidad de la información y los contenidos personales también se ha convertido en una limitante.

Recientemente el gobierno australiano aprobó una ley para obligar a Facebeook a pagarle a los medios de comunicación (prensa, radio, televisión) cada vez que apareciera una noticia suya en sus posts.

Francis Fukuyama en “¿Cómo salvar la democracia de la tecnología?” que he referido en mi colaboración anterior, ha propuesto la creación de empresas que sean intermediarios de contenido (Middleware) para equilibrar el poder de Facebook y que decidan si los contenidos pueden o no ser publicados en cada país o región. Su forma de subsistir sería compartir las ganancias comerciales de Facebook y sujetarse a estrictas normas éticas y ser duramente sancionadas.

Otra opción es crear una alternativa de inteligencia artificial que automáticamente regule, controle, limite las redes sociales y proteja los datos de los usuarios. Esta opción pasaría necesariamente por la tecnología de blockchain para garantizar tanto la descentralización de la información como el anonimato y la privacidad permitiendo acceso libre a la publicación y consulta de la información e impedir que todo el control lo tenga una sola empresa.

Los escépticos preguntarán: ¿Quién controlará al regulador de Inteligencia Artificial? La mejor alternativa es un organismo internacional, alguien similar a la ONU que tenga un poder colegiado, compartido entre varias naciones y que sea rotativo para garantizar tanto la imparcialidad como la objetividad en el control de información.

En suma, la respuesta a la pregunta: ¿Debemos borrar Facebook? nos obliga a reflexionar sobre el poder que le estamos permitiendo a las plataformas de redes sociales. Es un hecho que no podemos "cerrarlas" o impedir su funcionamiento por las interacciones sociales que tienen actualmente, por ello debemos pensar tanto en generar alternativas viables a ellas, como limitar su acción y equilibrar su poder comunicacional y político antes de que sea demasiado tarde.