/ martes 28 de abril de 2020

Día del Trabajo en plena pandemia

A dos días de conmemorar el día de trabajo, como nunca lo imaginamos en confinamiento y sin las tradicionales marchas en todo el país, lo recordaremos por las conquistas históricas laborales, las cuales se plasmaron los derechos consagrados hoy en nuestro máximo ordenamiento jurídico o sea en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Desafortunadamente el panorama para el mundo y para México en especial es desolador, pues desafortunadamente esta pandemia tendrá altos costos en materia económica y esto implica la pérdida de empleos, cerraremos éste mes de abril con la cifra devastadora de 744 mil empleos perdidos según la Comisión Nacional de Salario Mínimos.

La situación por donde se vea es muy delicada, pues los empleos perdidos hasta el día de hoy en México, según se explica por la propia (Consami) la pérdida de empleos se da en los rangos salariales más bajos en inflación, y corresponde a los trabajadores que perciben entre uno y dos salarios mínimos, seguido de los trabajadores que ganan más de cinco salarios mínimos. El rango de edad de las personas afectadas principalmente es de 30 años o menos, pues las empresas suelen prescindir su relación laboral con los jóvenes en tiempos de crisis.

El fin de semana pasado fuimos evidenciados a nivel nacional como una de las entidades federativas que no cumple y no acata el #QuedateEnCasa, solo el 16% cumple la indicación, en mi experiencia sigo viendo personas pasear al perro, entrar al supermercado sin cubre bocas, circulación de vehículos con más de dos personas, en verdad no hay conciencia y después no nos quejemos, pues sin ser fatalista se esperan más de 8 mil muertos en México.

Hoy están en disyuntiva las medidas aplicadas por los gobiernos, ojalá se hagan en el marco del respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana, sin medidas más enérgicas difícilmente se podrá hacer caso, eso queda perfectamente claro. Ojalá la situación no sea lamentarnos después y culpar al sector salud.

Veamos qué sucede en días siguientes, vemos al personal médico, triste, devastado, exigiendo con justa razón prestaciones y salario digno, vemos una sociedad que no acata las disposiciones, unos por trabajo y otros por valemadrismo, veremos reflejados los costos tarde o temprano. Muchas empresas y empresarios y pequeños establecimientos cierran por no poder costear salarios a sus trabajadores, la iniciativa privada será la más afectada. dejo esta pequeña reflexión y aún así hay quien tiene que salir a trabajar:

La Doctrina Social Católica, a través de sus encíclicas, ha externado ideas elocuentes acerca de la dignidad humana. De tal suerte que León XIII expresaría, en la Rerum Novarum (de las cosas nuevas): “los ricos y los patrones recuerden, que no deben tener a los obreros como esclavos, que deben en ellos respetar la dignidad de la persona”. 16 años más tarde, Pío XI argumentaría que la posesión del mayor número posible de bienes con que satisfacer las comodidades de esta vida, no debe compensar la disminución de la dignidad humana. Agrega el pontífice que corresponde a las personas el deber de conservar la vida, el derecho a un nivel de vida digno, el derecho a la libertad; el trabajo no es humano sino permanece inteligente y libre. La dignidad es una de las virtudes del ser humano, donde si ella falta no existe el sentimiento del honor, los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos. Caso contrario a lo que vivimos hoy día, trabajadores explotados, trabajadores de primera y de segunda, esclavos del modelo económico imperante que pareciera que nos les hizo justicia la revolución….

A dos días de conmemorar el día de trabajo, como nunca lo imaginamos en confinamiento y sin las tradicionales marchas en todo el país, lo recordaremos por las conquistas históricas laborales, las cuales se plasmaron los derechos consagrados hoy en nuestro máximo ordenamiento jurídico o sea en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Desafortunadamente el panorama para el mundo y para México en especial es desolador, pues desafortunadamente esta pandemia tendrá altos costos en materia económica y esto implica la pérdida de empleos, cerraremos éste mes de abril con la cifra devastadora de 744 mil empleos perdidos según la Comisión Nacional de Salario Mínimos.

La situación por donde se vea es muy delicada, pues los empleos perdidos hasta el día de hoy en México, según se explica por la propia (Consami) la pérdida de empleos se da en los rangos salariales más bajos en inflación, y corresponde a los trabajadores que perciben entre uno y dos salarios mínimos, seguido de los trabajadores que ganan más de cinco salarios mínimos. El rango de edad de las personas afectadas principalmente es de 30 años o menos, pues las empresas suelen prescindir su relación laboral con los jóvenes en tiempos de crisis.

El fin de semana pasado fuimos evidenciados a nivel nacional como una de las entidades federativas que no cumple y no acata el #QuedateEnCasa, solo el 16% cumple la indicación, en mi experiencia sigo viendo personas pasear al perro, entrar al supermercado sin cubre bocas, circulación de vehículos con más de dos personas, en verdad no hay conciencia y después no nos quejemos, pues sin ser fatalista se esperan más de 8 mil muertos en México.

Hoy están en disyuntiva las medidas aplicadas por los gobiernos, ojalá se hagan en el marco del respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana, sin medidas más enérgicas difícilmente se podrá hacer caso, eso queda perfectamente claro. Ojalá la situación no sea lamentarnos después y culpar al sector salud.

Veamos qué sucede en días siguientes, vemos al personal médico, triste, devastado, exigiendo con justa razón prestaciones y salario digno, vemos una sociedad que no acata las disposiciones, unos por trabajo y otros por valemadrismo, veremos reflejados los costos tarde o temprano. Muchas empresas y empresarios y pequeños establecimientos cierran por no poder costear salarios a sus trabajadores, la iniciativa privada será la más afectada. dejo esta pequeña reflexión y aún así hay quien tiene que salir a trabajar:

La Doctrina Social Católica, a través de sus encíclicas, ha externado ideas elocuentes acerca de la dignidad humana. De tal suerte que León XIII expresaría, en la Rerum Novarum (de las cosas nuevas): “los ricos y los patrones recuerden, que no deben tener a los obreros como esclavos, que deben en ellos respetar la dignidad de la persona”. 16 años más tarde, Pío XI argumentaría que la posesión del mayor número posible de bienes con que satisfacer las comodidades de esta vida, no debe compensar la disminución de la dignidad humana. Agrega el pontífice que corresponde a las personas el deber de conservar la vida, el derecho a un nivel de vida digno, el derecho a la libertad; el trabajo no es humano sino permanece inteligente y libre. La dignidad es una de las virtudes del ser humano, donde si ella falta no existe el sentimiento del honor, los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos. Caso contrario a lo que vivimos hoy día, trabajadores explotados, trabajadores de primera y de segunda, esclavos del modelo económico imperante que pareciera que nos les hizo justicia la revolución….

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