/ viernes 25 de octubre de 2019

Disminución de la pobreza, pilar del bienestar social

La pobreza es el principal obstáculo para el bienestar de las personas y el desarrollo económico y social de las naciones. Por eso, el desarrollo de estrategias y políticas adecuadas para reducir esta problemática debe ser una de las prioridades en cualquier agenda pública.

Precisamente a mediados de octubre la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel de Economía a Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer, en reconocimiento a “su enfoque experimental para aliviar la pobreza global”.

Los expertos señalan que la pobreza es mucho más compleja que la sola falta de ingresos. La pobreza es un fenómeno multidimensional que afecta gravemente los derechos humanos de quienes la padecen, y por tanto debe ser abordada a través de diferentes medidas.

Además de programas sociales pertinentes y con beneficios reales, lo fundamental es la creación de oportunidades en las que también tomen parte las clases sociales más vulnerables, de manera que tengan acceso a educación, alimentación, salud, infraestructura, más y mejores empleos, y puedan desarrollar así su potencial humano.

Como dice el refrán, no se trata de regalar pescado sino de enseñar a pescar, y sobre todo de ofrecer las oportunidades y herramientas para que esto sea posible. Como lo expresó el Secretario General de la ONU, António Guterres, en la reciente Asamblea General: “Mi mensaje a los líderes del mundo es simple: pongan a las personas primero, sus necesidades, sus aspiraciones, sus derechos”.

Por supuesto, lograrlo no es una tarea sencilla, pero la clave se encuentra en fundamentar las decisiones gubernamentales y las inversiones públicas y privadas considerando como un punto esencial el desarrollo inclusivo, esto es, buscando alcanzar un impacto positivo en el mayor número de habitantes.

La ONU señala como los dos primeros Objetivos de Desarrollo Sostenible el fin de la pobreza y hambre cero, reconociendo así que el crecimiento económico no puede ser posible sin la inclusión social y el mejoramiento general de las condiciones de vida de todas las personas.

Por su parte, el Banco Mundial señala que el mayor capital de los países desarrollados se concentra en su propia gente, por lo que invertir en los ciudadanos es una manera efectiva de aumentar la riqueza a mediano y largo plazo.

Incluso desde un punto de vista mercantil, mejorar las condiciones y la economía de los habitantes también significa tener una mayor base de clientes y consumidores, lo que a su vez atrae mayores inversiones y un movimiento dinámico de los recursos financieros.

Es claro que un país en donde sus habitantes gozan de mejores oportunidades y mayor calidad de vida, es un país que acelera su desarrollo en todos los aspectos: económico, social, científico, tecnológico e industrial.

*Tesorero Nacional de Canacintra

La pobreza es el principal obstáculo para el bienestar de las personas y el desarrollo económico y social de las naciones. Por eso, el desarrollo de estrategias y políticas adecuadas para reducir esta problemática debe ser una de las prioridades en cualquier agenda pública.

Precisamente a mediados de octubre la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel de Economía a Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer, en reconocimiento a “su enfoque experimental para aliviar la pobreza global”.

Los expertos señalan que la pobreza es mucho más compleja que la sola falta de ingresos. La pobreza es un fenómeno multidimensional que afecta gravemente los derechos humanos de quienes la padecen, y por tanto debe ser abordada a través de diferentes medidas.

Además de programas sociales pertinentes y con beneficios reales, lo fundamental es la creación de oportunidades en las que también tomen parte las clases sociales más vulnerables, de manera que tengan acceso a educación, alimentación, salud, infraestructura, más y mejores empleos, y puedan desarrollar así su potencial humano.

Como dice el refrán, no se trata de regalar pescado sino de enseñar a pescar, y sobre todo de ofrecer las oportunidades y herramientas para que esto sea posible. Como lo expresó el Secretario General de la ONU, António Guterres, en la reciente Asamblea General: “Mi mensaje a los líderes del mundo es simple: pongan a las personas primero, sus necesidades, sus aspiraciones, sus derechos”.

Por supuesto, lograrlo no es una tarea sencilla, pero la clave se encuentra en fundamentar las decisiones gubernamentales y las inversiones públicas y privadas considerando como un punto esencial el desarrollo inclusivo, esto es, buscando alcanzar un impacto positivo en el mayor número de habitantes.

La ONU señala como los dos primeros Objetivos de Desarrollo Sostenible el fin de la pobreza y hambre cero, reconociendo así que el crecimiento económico no puede ser posible sin la inclusión social y el mejoramiento general de las condiciones de vida de todas las personas.

Por su parte, el Banco Mundial señala que el mayor capital de los países desarrollados se concentra en su propia gente, por lo que invertir en los ciudadanos es una manera efectiva de aumentar la riqueza a mediano y largo plazo.

Incluso desde un punto de vista mercantil, mejorar las condiciones y la economía de los habitantes también significa tener una mayor base de clientes y consumidores, lo que a su vez atrae mayores inversiones y un movimiento dinámico de los recursos financieros.

Es claro que un país en donde sus habitantes gozan de mejores oportunidades y mayor calidad de vida, es un país que acelera su desarrollo en todos los aspectos: económico, social, científico, tecnológico e industrial.

*Tesorero Nacional de Canacintra