/ lunes 22 de julio de 2019

El caduco sistema de salud

Irma, mujer indígena mazateca dio a luz a un niño de 2 kilos 400 gramos en el patio de un hospital de Oaxaca. Los médicos argumentaron que no la atendieron porque no hablaba bien español. Tan inaudita insensibilidad ocurrió hace siete años y este antecedente, como otros tantos, fue el reflejo de un sistema de salud en proceso de colapso.

A pesar de que el Artículo 4to constitucional establece que “toda persona tiene derecho a la protección de la salud”, la negligencia e insensibilidad médica son factores determinantes entre la vida y la muerte, aunado a los serios problemas como el cáncer cervicouterino y el cáncer de mama -primera y tercera causa de decesos-, la mortandad por diabetes mellitus tipo II se ha duplicada en los últimos 15 años y el primer lugar a nivel mundial en obesidad y sobrepeso.

Organismos especialistas alertan que el IMSS y el ISSSTE sólo pueden atender adecuadamente a dos de cada diez pacientes, en tanto, la Secretaría de Salud tiene capacidad para atender al 35.8% de sus enfermos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos subraya que nuestro país está lejos de contar con tres médicos por cada mil habitantes. Por otra parte, la analista Julia Bladinieres, descubrió que el 93% de los medicamentos fueron adquiridos a sobreprecio.

Con Enrique Peña Nieto se gastaron 80 mil millones de pesos al año en la compra de medicamentos, sin embargo, esta cifra millonaria no corresponde al actual desabasto, lo que evidencia la grave corrupción en el sector salud. ¿A dónde fue a parar el dinero?

Para rescatar la salud en el país debemos de tomar en cuenta el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud 2018 realizado por el CONEVAL. El documento detalla el fragmento y desarticulado sistema de salud del país y recomienda una reforma profunda para garantizar cobertura, financiamiento y calidad en la salud derivado de los cambios demográficos del país y el incremento de la población de la tercera edad.

Otro de los desafíos está en proporcionar atención médica en comunidades aisladas o de difícil acceso. Dicho de otro modo, urge eliminar las barreras de la desigualdad en esta materia.

En días pasados participé en el simposio titulado Acceso Universal de Medicamentos de Alta Calidad y Bajo Costo en México organizado por la Sociedad Mexicana de Acceso al Derecho a la Salud y los senadores y diputados del Partido del Trabajo. Acordamos plasmar una propuesta legislativa y posteriormente impulsar nuevas políticas públicas en salud.

Quienes legislamos y quienes son parte del gobierno, debemos recordar siempre la urgencia de sanear el derecho a la salud, elemento indispensable para la dignidad humana.

Irma, mujer indígena mazateca dio a luz a un niño de 2 kilos 400 gramos en el patio de un hospital de Oaxaca. Los médicos argumentaron que no la atendieron porque no hablaba bien español. Tan inaudita insensibilidad ocurrió hace siete años y este antecedente, como otros tantos, fue el reflejo de un sistema de salud en proceso de colapso.

A pesar de que el Artículo 4to constitucional establece que “toda persona tiene derecho a la protección de la salud”, la negligencia e insensibilidad médica son factores determinantes entre la vida y la muerte, aunado a los serios problemas como el cáncer cervicouterino y el cáncer de mama -primera y tercera causa de decesos-, la mortandad por diabetes mellitus tipo II se ha duplicada en los últimos 15 años y el primer lugar a nivel mundial en obesidad y sobrepeso.

Organismos especialistas alertan que el IMSS y el ISSSTE sólo pueden atender adecuadamente a dos de cada diez pacientes, en tanto, la Secretaría de Salud tiene capacidad para atender al 35.8% de sus enfermos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos subraya que nuestro país está lejos de contar con tres médicos por cada mil habitantes. Por otra parte, la analista Julia Bladinieres, descubrió que el 93% de los medicamentos fueron adquiridos a sobreprecio.

Con Enrique Peña Nieto se gastaron 80 mil millones de pesos al año en la compra de medicamentos, sin embargo, esta cifra millonaria no corresponde al actual desabasto, lo que evidencia la grave corrupción en el sector salud. ¿A dónde fue a parar el dinero?

Para rescatar la salud en el país debemos de tomar en cuenta el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud 2018 realizado por el CONEVAL. El documento detalla el fragmento y desarticulado sistema de salud del país y recomienda una reforma profunda para garantizar cobertura, financiamiento y calidad en la salud derivado de los cambios demográficos del país y el incremento de la población de la tercera edad.

Otro de los desafíos está en proporcionar atención médica en comunidades aisladas o de difícil acceso. Dicho de otro modo, urge eliminar las barreras de la desigualdad en esta materia.

En días pasados participé en el simposio titulado Acceso Universal de Medicamentos de Alta Calidad y Bajo Costo en México organizado por la Sociedad Mexicana de Acceso al Derecho a la Salud y los senadores y diputados del Partido del Trabajo. Acordamos plasmar una propuesta legislativa y posteriormente impulsar nuevas políticas públicas en salud.

Quienes legislamos y quienes son parte del gobierno, debemos recordar siempre la urgencia de sanear el derecho a la salud, elemento indispensable para la dignidad humana.

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