/ lunes 11 de febrero de 2019

El cambio de régimen y los cambios sociales

El conflicto principal que origina varios daños es el tránsito de un régimen de gobierno neoliberal a otro que llamamos solo liberal.

El tránsito tiene un carácter crítico, porque el régimen neoliberal aún existe, pero está caducando, y el nuevo régimen apenas existe, pero no emerge a plenitud; hay momentos y espacios en que las iniciativas del nuevo régimen, chocan con una institucionalidad del régimen anterior aún vigente, y fortalecida todavía; y lo podemos observar en espacios o entidades federativas en donde hay gobernadores de partidos del régimen anterior y los delegados del Poder Ejecutivo del nuevo régimen que no logran entenderse entre sí, y el momento en que se manifiesta esta contraposición entre lo viejo y lo nuevo es cuando el presidente de la Republica visita esos estados.

El presidente es el del nuevo régimen, el gobierno estatal es de partido del antiguo régimen y los asistentes partidarios del presidente se comportan como opositores al gobierno y surgen los abucheos, propios de una oposición que aún no logra institucionalizarse con sus delegados; aunque estos abucheos han dejado de manifestarse por la intervención del presidente de México.

Estos delegados, llamados también súper delegados, no tiene antecedentes, no tienen la experiencia de ser o representar una institución sólida; aparecen, entonces, como inhibidos ante el gobierno; ni conviven con el gobernador como dos representantes de instituciones fuertes, sólidas, porque su pasado inmediato reciente de opositores los jala hacia atrás, ni son una oposición resuelta, porque en realidad representan una institución, y tampoco son ya oposición.

En ese espacio y momento lo viejo se vive como fuerte pero desairado, y lo nuevo se vive como institución, pero no se afianza a plenitud; el conflicto de arriba, se vive así, acá abajo. Los compañeros de partido de los delegados los observan y afirman que no están actuando bien; uno puede decir que aún no están trabajando bien, porque no logran romper con su propio pasado de opositores.

El tránsito de un régimen de gobierno a otro, da origen a estos problemas políticos que arriba describimos, pero también hay daños sociales. Los llamamos daños en cuanto cuestan algunos miles de millones de pesos, por ejemplo, la nueva forma de perseguir a los que roban combustible implicò el cierre de ductos y distribuir por medio de pipas, las compradas y las que aporta la iniciativa privada.

El problema de los trenes que se da en este contexto nacional, con la particularidad del conflicto inicial entre el presidente y el gobernador con una organización, la CNTE, y otra literalmente que relevó a la anterior, pero en calidad de secta; con las fotos de Marx, Engels y Lenin, que a ese frente por el socialismo como se llaman a sí mismos, les sirven solo como fetiches, por lo que hacen no se ve que sean sus ideólogos.

El despliegue del ejército, la marina y la policía federal, en 17 regiones, acompañados de programas de desarrollo, derechos humanos, como una estrategia permanente ejerce la presión suficiente como para que amenacen de muerte al presidente de México.

Las manifestaciones de las trabajadoras de guarderías, han puesto a discusión la nueva forma de canalizar recursos económicos, y la opción de que los niños sean atendidos por familiares pagados.

La discusión en la cámara de diputados que uno observa cómo trivializan el debate los nuevos opositores como los nuevos institucionales, sin argumentos de fondo.

Todos estos problemas, los políticos y los que cuestan millones de pesos son transitorios y propios de un reordenamiento de instituciones y métodos para abordar y resolver problemas nacionales.

El conflicto principal que origina varios daños es el tránsito de un régimen de gobierno neoliberal a otro que llamamos solo liberal.

El tránsito tiene un carácter crítico, porque el régimen neoliberal aún existe, pero está caducando, y el nuevo régimen apenas existe, pero no emerge a plenitud; hay momentos y espacios en que las iniciativas del nuevo régimen, chocan con una institucionalidad del régimen anterior aún vigente, y fortalecida todavía; y lo podemos observar en espacios o entidades federativas en donde hay gobernadores de partidos del régimen anterior y los delegados del Poder Ejecutivo del nuevo régimen que no logran entenderse entre sí, y el momento en que se manifiesta esta contraposición entre lo viejo y lo nuevo es cuando el presidente de la Republica visita esos estados.

El presidente es el del nuevo régimen, el gobierno estatal es de partido del antiguo régimen y los asistentes partidarios del presidente se comportan como opositores al gobierno y surgen los abucheos, propios de una oposición que aún no logra institucionalizarse con sus delegados; aunque estos abucheos han dejado de manifestarse por la intervención del presidente de México.

Estos delegados, llamados también súper delegados, no tiene antecedentes, no tienen la experiencia de ser o representar una institución sólida; aparecen, entonces, como inhibidos ante el gobierno; ni conviven con el gobernador como dos representantes de instituciones fuertes, sólidas, porque su pasado inmediato reciente de opositores los jala hacia atrás, ni son una oposición resuelta, porque en realidad representan una institución, y tampoco son ya oposición.

En ese espacio y momento lo viejo se vive como fuerte pero desairado, y lo nuevo se vive como institución, pero no se afianza a plenitud; el conflicto de arriba, se vive así, acá abajo. Los compañeros de partido de los delegados los observan y afirman que no están actuando bien; uno puede decir que aún no están trabajando bien, porque no logran romper con su propio pasado de opositores.

El tránsito de un régimen de gobierno a otro, da origen a estos problemas políticos que arriba describimos, pero también hay daños sociales. Los llamamos daños en cuanto cuestan algunos miles de millones de pesos, por ejemplo, la nueva forma de perseguir a los que roban combustible implicò el cierre de ductos y distribuir por medio de pipas, las compradas y las que aporta la iniciativa privada.

El problema de los trenes que se da en este contexto nacional, con la particularidad del conflicto inicial entre el presidente y el gobernador con una organización, la CNTE, y otra literalmente que relevó a la anterior, pero en calidad de secta; con las fotos de Marx, Engels y Lenin, que a ese frente por el socialismo como se llaman a sí mismos, les sirven solo como fetiches, por lo que hacen no se ve que sean sus ideólogos.

El despliegue del ejército, la marina y la policía federal, en 17 regiones, acompañados de programas de desarrollo, derechos humanos, como una estrategia permanente ejerce la presión suficiente como para que amenacen de muerte al presidente de México.

Las manifestaciones de las trabajadoras de guarderías, han puesto a discusión la nueva forma de canalizar recursos económicos, y la opción de que los niños sean atendidos por familiares pagados.

La discusión en la cámara de diputados que uno observa cómo trivializan el debate los nuevos opositores como los nuevos institucionales, sin argumentos de fondo.

Todos estos problemas, los políticos y los que cuestan millones de pesos son transitorios y propios de un reordenamiento de instituciones y métodos para abordar y resolver problemas nacionales.

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