/ viernes 1 de julio de 2022

El clímax contra la realidad

Daniel Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002. Junto con Amos Tversky inició una rama de esa ciencia que mezcla los cánones de la economía neoliberal con la psicología. Entre otras teorías, Kahneman postuló la que se conoce como la regla del clímax y el final.

En síntesis, la regla de Kahneman hace referencia a que las personas juzgamos nuestras experiencias mayoritariamente basados en las sensaciones más intensas y cercanas al final y no en una suma total o un promedio computado a lo largo de toda la experiencia.

Extrapolar esta teoría a la vida cotidiana moderna puede resultar útil. Un renombrado psicólogo, Steven Pinker, escribió un libro titulado “en defensa de la ilustración”. En él, Pinker argumenta que a lo largo de los últimos dos siglos, el mundo ha evolucionado a mejores condiciones de vida, pero el constante contacto con noticias negativas (una especia de climax final constante y cíclico), hace que nuestro juicio personal tienda a la negatividad.

Pensemos en lo que acaba de suceder en Estados Unidos, nuestro país vecino y una potencia económica mundial. No existe duda alguna que este país ha logrado avances impresionantes en materia de libertades y desarrollo económico. Sin embargo, lo sucedido durante las últimas semanas en ese país (la prohibición del aborto, las masacres con armas de fuego y la tragedia de los migrantes en San Antonio), empiezan a crear un clima en donde las evaluaciones ciudadanas tienden a enfocarse en los acontecimientos negativos y recientes.

Algo similar sucede en torno al tema de la violencia en Zacatecas. No es una cuestión de credos o de filias, pero las estadísticas oficiales señalan que los homicidios dolosos han disminuido en Zacatecas, especialmente en Fresnillo, uno de los municipios de atención prioritaria; sin embargo, la gente no se siente tranquila.

En estos días se publicará la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), y lo más seguro es que la percepción de inseguridad siga siendo alta en Zacatecas. Y es que los grupos del crimen organizado han accionado de tal forma que la ciudadanía difícilmente podrá apreciar el promedio de las experiencias en torno a la violencia, sino que se enfocarán en los acontecimientos cada vez más violentos; aunque haya mejoría, es más impactante un asesinato en pleno centro que los avances en la disminución de los homicidios.

No podemos decir si esto es negativo o positivo. Por un lado, genera una exigencia mayor en el gobierno para seguir trabajando en pro de la paz. Por otro, puede prestarse a equivocaciones al momento de realizar una evaluación sería de la situación. Al final, lo importante será que cada vez sean más las experiencias positivas que negativas, por eso es importante que continúen los esfuerzos del gobierno estatal para finalmente regresar la tan anhelada tranquilidad.

Daniel Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002. Junto con Amos Tversky inició una rama de esa ciencia que mezcla los cánones de la economía neoliberal con la psicología. Entre otras teorías, Kahneman postuló la que se conoce como la regla del clímax y el final.

En síntesis, la regla de Kahneman hace referencia a que las personas juzgamos nuestras experiencias mayoritariamente basados en las sensaciones más intensas y cercanas al final y no en una suma total o un promedio computado a lo largo de toda la experiencia.

Extrapolar esta teoría a la vida cotidiana moderna puede resultar útil. Un renombrado psicólogo, Steven Pinker, escribió un libro titulado “en defensa de la ilustración”. En él, Pinker argumenta que a lo largo de los últimos dos siglos, el mundo ha evolucionado a mejores condiciones de vida, pero el constante contacto con noticias negativas (una especia de climax final constante y cíclico), hace que nuestro juicio personal tienda a la negatividad.

Pensemos en lo que acaba de suceder en Estados Unidos, nuestro país vecino y una potencia económica mundial. No existe duda alguna que este país ha logrado avances impresionantes en materia de libertades y desarrollo económico. Sin embargo, lo sucedido durante las últimas semanas en ese país (la prohibición del aborto, las masacres con armas de fuego y la tragedia de los migrantes en San Antonio), empiezan a crear un clima en donde las evaluaciones ciudadanas tienden a enfocarse en los acontecimientos negativos y recientes.

Algo similar sucede en torno al tema de la violencia en Zacatecas. No es una cuestión de credos o de filias, pero las estadísticas oficiales señalan que los homicidios dolosos han disminuido en Zacatecas, especialmente en Fresnillo, uno de los municipios de atención prioritaria; sin embargo, la gente no se siente tranquila.

En estos días se publicará la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), y lo más seguro es que la percepción de inseguridad siga siendo alta en Zacatecas. Y es que los grupos del crimen organizado han accionado de tal forma que la ciudadanía difícilmente podrá apreciar el promedio de las experiencias en torno a la violencia, sino que se enfocarán en los acontecimientos cada vez más violentos; aunque haya mejoría, es más impactante un asesinato en pleno centro que los avances en la disminución de los homicidios.

No podemos decir si esto es negativo o positivo. Por un lado, genera una exigencia mayor en el gobierno para seguir trabajando en pro de la paz. Por otro, puede prestarse a equivocaciones al momento de realizar una evaluación sería de la situación. Al final, lo importante será que cada vez sean más las experiencias positivas que negativas, por eso es importante que continúen los esfuerzos del gobierno estatal para finalmente regresar la tan anhelada tranquilidad.