/ jueves 6 de diciembre de 2018

El presidente López Obrador y el nuevo modelo económico

“El fortalecimiento del federalismo es un principio de sobrevivencia de la República”: Francisco García Salinas.

Andrés Manuel López Obrador tomó posesión hace cinco días de la Presidencia de la República, pero virtualmente también se hizo del control de la esperanza, los sentimientos, las utopías y la imaginación colectiva de la gente que forma parte de un pueblo como el mexicano, agobiado, desde hace muchos años, por la inseguridad, la violencia criminal, la corrupción y la injusticia. La nueva narrativa del poder es descriptiva del comportamiento no de un presidente tradicional, sino de un líder carismático de fuerte personalidad moral. Predicar desde el laicismo republicano, con la palabra y el ejemplo, será la divisa.

La expectativa generada por AMLO es grande, más aún cuando ha planteado, al inicio de esta cuarta transformación, colocara los pobres, jóvenes, adultos mayores y discapacitados, como las prioridades de su gobierno. ¿Se alcanzará el objetivo? Ojalá, sí.

Ante tan circunstancia, en un choque cultural brutal de la sociedad, en particular de las nuevas generaciones, con el viejo y anacrónico régimen político, López Obrador ha propuesto un giro de 180 grados en sus políticas y definió el compromiso de promover un modelo económico de corte nacionalista moderno, fijando una evidente ruptura con el paradigmade entrega de la República a los intereses del extranjero, que opera en nuestro país desde hace 40 años.

Tal vez por lo mismo, formuló un profundo cuestionamiento y deslindedel modelo capitalista neoliberal, ese esquema de gobernarbasado en la supremacía del mercado, en la privatización de lo público, en la entrega de los recursos naturales a los extranjeros y en la practica de la corrupción como negocio de unos cuantos, los que se han enriquecido hasta la vileza con los dineros del pueblo.

Eso se debe revertir para propiciar nuevos equilibrios en el desarrollo del país. Habrá que cristalizar ese fin,de lo contrario persistirá el riesgo de volver al pasado feudal y a la democracia corrupta que ha dominado nuestra sociedad.

El combate a la corrupción, un gran reto

El combate a la corrupción y la impunidad han sido colocadas en el centro de sus compromisos, porque estas se han constituido en los jinetes del apocalipsis que han generado violencia, inseguridad, muerte, pobreza, hambre y miseria entre la mayoría de los mexicanos.

La corrupción es el flagelo que obstaculiza el desarrollo de México y cuesta a la nación, 10 puntos de su Producto Interno Bruto, que en términos monetarios representan un poco más de dos billones de pesos al año, recursos que, de ser bien utilizados, serían suficientes para reducir la desigualdad social y la pobreza de los mexicanos.

Los dilemas históricos y el federalismo:

Andrés Manuel López Obrador tiene frente así tres grandes dilemas y caminos a seguir: el bienestar del Estado Nación, la democracia y la globalización capitalistaneoliberal, ésta última dominadapor los mercados mundiales.

Seguramente tendrá que decidir, como ya lo hizo, a favor de la consolidación de la fuerza de la Nación, por encima de los mercados internacionales y los negocios de las élites corruptas.

Ante esto, los Estados como Zacatecas tendrán que jugar un papel protagónico con ideas y proyectos claros.A privilegiar la defensa del federalismo. Esa será responsabilidad de las elites gobernantes en la entidad.

Si no lo hacemos,nos quedaremos una vez más aislados del desarrollo nacional.

Hay que otorgar el beneficio de la duda.Evitemos retornar al pasado de privilegios. El cambio, sí se da, será gradual y dependerá del trabajo de todos.


“El fortalecimiento del federalismo es un principio de sobrevivencia de la República”: Francisco García Salinas.

Andrés Manuel López Obrador tomó posesión hace cinco días de la Presidencia de la República, pero virtualmente también se hizo del control de la esperanza, los sentimientos, las utopías y la imaginación colectiva de la gente que forma parte de un pueblo como el mexicano, agobiado, desde hace muchos años, por la inseguridad, la violencia criminal, la corrupción y la injusticia. La nueva narrativa del poder es descriptiva del comportamiento no de un presidente tradicional, sino de un líder carismático de fuerte personalidad moral. Predicar desde el laicismo republicano, con la palabra y el ejemplo, será la divisa.

La expectativa generada por AMLO es grande, más aún cuando ha planteado, al inicio de esta cuarta transformación, colocara los pobres, jóvenes, adultos mayores y discapacitados, como las prioridades de su gobierno. ¿Se alcanzará el objetivo? Ojalá, sí.

Ante tan circunstancia, en un choque cultural brutal de la sociedad, en particular de las nuevas generaciones, con el viejo y anacrónico régimen político, López Obrador ha propuesto un giro de 180 grados en sus políticas y definió el compromiso de promover un modelo económico de corte nacionalista moderno, fijando una evidente ruptura con el paradigmade entrega de la República a los intereses del extranjero, que opera en nuestro país desde hace 40 años.

Tal vez por lo mismo, formuló un profundo cuestionamiento y deslindedel modelo capitalista neoliberal, ese esquema de gobernarbasado en la supremacía del mercado, en la privatización de lo público, en la entrega de los recursos naturales a los extranjeros y en la practica de la corrupción como negocio de unos cuantos, los que se han enriquecido hasta la vileza con los dineros del pueblo.

Eso se debe revertir para propiciar nuevos equilibrios en el desarrollo del país. Habrá que cristalizar ese fin,de lo contrario persistirá el riesgo de volver al pasado feudal y a la democracia corrupta que ha dominado nuestra sociedad.

El combate a la corrupción, un gran reto

El combate a la corrupción y la impunidad han sido colocadas en el centro de sus compromisos, porque estas se han constituido en los jinetes del apocalipsis que han generado violencia, inseguridad, muerte, pobreza, hambre y miseria entre la mayoría de los mexicanos.

La corrupción es el flagelo que obstaculiza el desarrollo de México y cuesta a la nación, 10 puntos de su Producto Interno Bruto, que en términos monetarios representan un poco más de dos billones de pesos al año, recursos que, de ser bien utilizados, serían suficientes para reducir la desigualdad social y la pobreza de los mexicanos.

Los dilemas históricos y el federalismo:

Andrés Manuel López Obrador tiene frente así tres grandes dilemas y caminos a seguir: el bienestar del Estado Nación, la democracia y la globalización capitalistaneoliberal, ésta última dominadapor los mercados mundiales.

Seguramente tendrá que decidir, como ya lo hizo, a favor de la consolidación de la fuerza de la Nación, por encima de los mercados internacionales y los negocios de las élites corruptas.

Ante esto, los Estados como Zacatecas tendrán que jugar un papel protagónico con ideas y proyectos claros.A privilegiar la defensa del federalismo. Esa será responsabilidad de las elites gobernantes en la entidad.

Si no lo hacemos,nos quedaremos una vez más aislados del desarrollo nacional.

Hay que otorgar el beneficio de la duda.Evitemos retornar al pasado de privilegios. El cambio, sí se da, será gradual y dependerá del trabajo de todos.