/ lunes 1 de julio de 2019

El PRI elige dirigentes nacionales

Ha empezado una campaña interna para elegir dirigentes dentro del PRI, inicia con descalificaciones recíprocas a partir de que varios gobernadores tomaron la decisión de apoyar al exgobernador de Campeche a quien le llaman Alito. Este hecho ha tenido la interpretación de que es el candidato de Peña Nieto y de López Obrador. El exrector de la UNAM, primero dijo tener esos votos menos, el de los gobernadores, y luego afirmó que era una injerencia del gobierno federal, y renunció a la candidatura y al mismo partido; lo mismo hizo Beatriz Pagés quien desde la derrota denunció negociaciones de Peña Nieto en su artículo “El precio de la impunidad”. En entrevista posterior el Dr. Narro sostuvo y dio a entender que el PRI podía mejorarse, pero no algunos priistas.

No sabemos todavía cómo va a constituirse, al final, el Comité Nacional porque de esa dirección nacional va a depender que puedan o no, reorganizar su partido y adaptarlo a las nuevas condiciones que ahora enfrenta, y los mexicanos lo vuelvan a ver como un partido que muchos de ellos necesitan para formarse políticamente y acceder al poder. Fue necesario un largo proceso y una severa derrota, para tomar conciencia sobre el daño causado por los promotores del neoliberalismo fuera y dentro de ese partido. Ninguno de ellos está compitiendo para que los priístas lo elijan, por el contrario, los expresidentes priistas de la república y el resto de los neoliberales, no han asumido ninguna responsabilidad sobre el daño causado y se mantienen alejados del priismo, tal vez con excepción de Peña Nieto si es cierto el papel que le atribuyen.

En las décadas recientes se han publicado libros sobre partidos políticos y enfatizan su vida interna, han cambiado mucho la concepción de dirección; en algunos ni siquiera le llaman dirigentes y la dirección la equiparan a una gerencia. Los criterios de organización empresarial avasallaron todos los ámbitos de la vida pública, no faltaban la misión, visión, y por supuesto toda la mercadotecnia, etcétera. Parecía muy normal ver en los partidos políticos empresas rentables, hasta que la derrota los dejó como escombros de algo que parecía muy bien construido.

La dirección que resulte de esta elección interna se va ir dando cuenta que, aunque les parezca algo similar a los años setenta, no estamos en esos años ni en situaciones iguales; al mismo tiempo tomarán conciencia de que abordar y resolver problemas políticos graves y serios, dentro y fuera de su partido, requiere de investigación profesional; nada se improvisa, menos una dirección nacional partidaria.

Ha empezado una campaña interna para elegir dirigentes dentro del PRI, inicia con descalificaciones recíprocas a partir de que varios gobernadores tomaron la decisión de apoyar al exgobernador de Campeche a quien le llaman Alito. Este hecho ha tenido la interpretación de que es el candidato de Peña Nieto y de López Obrador. El exrector de la UNAM, primero dijo tener esos votos menos, el de los gobernadores, y luego afirmó que era una injerencia del gobierno federal, y renunció a la candidatura y al mismo partido; lo mismo hizo Beatriz Pagés quien desde la derrota denunció negociaciones de Peña Nieto en su artículo “El precio de la impunidad”. En entrevista posterior el Dr. Narro sostuvo y dio a entender que el PRI podía mejorarse, pero no algunos priistas.

No sabemos todavía cómo va a constituirse, al final, el Comité Nacional porque de esa dirección nacional va a depender que puedan o no, reorganizar su partido y adaptarlo a las nuevas condiciones que ahora enfrenta, y los mexicanos lo vuelvan a ver como un partido que muchos de ellos necesitan para formarse políticamente y acceder al poder. Fue necesario un largo proceso y una severa derrota, para tomar conciencia sobre el daño causado por los promotores del neoliberalismo fuera y dentro de ese partido. Ninguno de ellos está compitiendo para que los priístas lo elijan, por el contrario, los expresidentes priistas de la república y el resto de los neoliberales, no han asumido ninguna responsabilidad sobre el daño causado y se mantienen alejados del priismo, tal vez con excepción de Peña Nieto si es cierto el papel que le atribuyen.

En las décadas recientes se han publicado libros sobre partidos políticos y enfatizan su vida interna, han cambiado mucho la concepción de dirección; en algunos ni siquiera le llaman dirigentes y la dirección la equiparan a una gerencia. Los criterios de organización empresarial avasallaron todos los ámbitos de la vida pública, no faltaban la misión, visión, y por supuesto toda la mercadotecnia, etcétera. Parecía muy normal ver en los partidos políticos empresas rentables, hasta que la derrota los dejó como escombros de algo que parecía muy bien construido.

La dirección que resulte de esta elección interna se va ir dando cuenta que, aunque les parezca algo similar a los años setenta, no estamos en esos años ni en situaciones iguales; al mismo tiempo tomarán conciencia de que abordar y resolver problemas políticos graves y serios, dentro y fuera de su partido, requiere de investigación profesional; nada se improvisa, menos una dirección nacional partidaria.

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