/ viernes 24 de junio de 2022

El rebelde

Jorge Luis Borges publicó Ficciones en 1944. Leer al argentino, para mí, no es sencillo. Sin embargo, cualquier persona que revise sus trabajos con mediana atención se va a encontrar con frases poderosas que pueden ser aplicadas a un sinfín de contextos.

La política mexicana está pasando por un momento de estancamiento. Ni la oposición, ni el gobierno tienen ideas que puedan ser catalogadas como impredecibles.

Ejemplifico el párrafo pasado de la siguiente manera: si la oposición sale a decir que Morena es el brazo político del crimen organizado, es predecible que el presidente, en la conferencia mañanera, culpe al calderonismo de haber iniciado la fallida guerra contra el narco, y este argumento es el que la mayoría del oficialismo mantiene. No quiero discutir la validez del argumento, sólo quiero utilizarlo como un ejemplo de lo predecible que se ha vuelto la política desde el gobierno.

La oposición es aún más monótona. Desde la campaña de 2018, lo único que ha podido hacer es criticar las acciones del presidente, desacreditar cualquiera de sus ideas, gritar sin sentido, y demostrar, en muchas ocasiones, que es cierto que está integrada por personas clasistas que no han logrado articular una alternativa competitiva que pueda convertirse en una opción viable para la sociedad mexicana.

En uno de sus cuentos, “La Biblioteca de Babel”, Borges dijo que la certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Tal parecería ser que en la política mexicana actual no hay nada que no esté escrito, parece un guion aburrido y repetitivo que se repite a sí mismo todos los días, que está afantasmada.

Si lo pensamos, sólo existen algunos elementos o actores que rompan con esta monotonía, y uno de ellos es Ricardo Monreal.

Por un lado está la incertidumbre sobre su actuar personal, ¿qué va a hacer?, ¿cuál será su siguiente paso? Por otro lado está la incertidumbre que sus acciones generan al interior del partido, ¿cuál será la postura de la dirigencia frente a un Monreal que merece competir?, ¿logrará Monreal que el piso sea parejo o la élite partidista obedecerá ciegamente a AMLO?

No es un elemento menor, pues Monreal es hoy por hoy uno de los pocos contrapesos autónomos en la política mexicana, y eso lo hace precisamente ser un actor interesante y único.

Quienes lo conocen saben que en momentos como este siempre mantiene la calma, o parafraseando a Borges, siempre combate como los héroes: con tranquilidad en el corazón, pero con violencia en la espada.

Solo el tiempo demostrará lo mucho que la sociedad puede llegar a valorar a alguien que se salga del guión, y que además de no mostrarse silenciado por nadie, pueda generar un poco de interés al romper con la aburrida monotonía política en la que hemos caído.

Jorge Luis Borges publicó Ficciones en 1944. Leer al argentino, para mí, no es sencillo. Sin embargo, cualquier persona que revise sus trabajos con mediana atención se va a encontrar con frases poderosas que pueden ser aplicadas a un sinfín de contextos.

La política mexicana está pasando por un momento de estancamiento. Ni la oposición, ni el gobierno tienen ideas que puedan ser catalogadas como impredecibles.

Ejemplifico el párrafo pasado de la siguiente manera: si la oposición sale a decir que Morena es el brazo político del crimen organizado, es predecible que el presidente, en la conferencia mañanera, culpe al calderonismo de haber iniciado la fallida guerra contra el narco, y este argumento es el que la mayoría del oficialismo mantiene. No quiero discutir la validez del argumento, sólo quiero utilizarlo como un ejemplo de lo predecible que se ha vuelto la política desde el gobierno.

La oposición es aún más monótona. Desde la campaña de 2018, lo único que ha podido hacer es criticar las acciones del presidente, desacreditar cualquiera de sus ideas, gritar sin sentido, y demostrar, en muchas ocasiones, que es cierto que está integrada por personas clasistas que no han logrado articular una alternativa competitiva que pueda convertirse en una opción viable para la sociedad mexicana.

En uno de sus cuentos, “La Biblioteca de Babel”, Borges dijo que la certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Tal parecería ser que en la política mexicana actual no hay nada que no esté escrito, parece un guion aburrido y repetitivo que se repite a sí mismo todos los días, que está afantasmada.

Si lo pensamos, sólo existen algunos elementos o actores que rompan con esta monotonía, y uno de ellos es Ricardo Monreal.

Por un lado está la incertidumbre sobre su actuar personal, ¿qué va a hacer?, ¿cuál será su siguiente paso? Por otro lado está la incertidumbre que sus acciones generan al interior del partido, ¿cuál será la postura de la dirigencia frente a un Monreal que merece competir?, ¿logrará Monreal que el piso sea parejo o la élite partidista obedecerá ciegamente a AMLO?

No es un elemento menor, pues Monreal es hoy por hoy uno de los pocos contrapesos autónomos en la política mexicana, y eso lo hace precisamente ser un actor interesante y único.

Quienes lo conocen saben que en momentos como este siempre mantiene la calma, o parafraseando a Borges, siempre combate como los héroes: con tranquilidad en el corazón, pero con violencia en la espada.

Solo el tiempo demostrará lo mucho que la sociedad puede llegar a valorar a alguien que se salga del guión, y que además de no mostrarse silenciado por nadie, pueda generar un poco de interés al romper con la aburrida monotonía política en la que hemos caído.