/ martes 22 de octubre de 2019

El sindicalismo del sector educativo

Comparto la visión de un importante educólogo, Manuel Gil Antón, respecto del papel tan importante del sindicalismo dentro del ámbito educativo. Sí, porque no se crea que se vive en un paraíso cuando se trabaja en ese espacio, en el docente. Generalmente hay favoritismos, si no es que, de plano, sólidas oligarquías a la cabeza de los centros de trabajo. Ese espacio está, asimismo, repleto de rencillas, envidias y menosprecios.

Manuel Gil Antón arguye ciertamente en pro del sindicalismo en https://www.eluniversal.com.mx/opinion/manuel-gil-anton/favor-del-sindicato 1/1 El referido destacado educador expresa que “En mala hora dejemos de valorar al sindicalismo: institución abocada a negociar condiciones de trabajo digno, protegido legalmente y con seguridad social, en un mundo que impulsa la máxima condición de precariedad laboral: el individuo a solas, sin compañeros”.

Este sobresaliente educólogo arguye que “No se deben proteger canonjías ni otorgar prebendas, sino administrar debidamente el contrato colectivo de trabajo, representar a los trabajadores, construir su dirigencia en condiciones democráticas, con elecciones en que el voto cuente y se cuente, y que haya un árbitro que garantice la libertad y la ausencia de coacción del voto”. Éstas serían, señala Gil Antón, condiciones necesarias para democratizar al SNTE y a sus secciones.

Es la hora del ejercicio libre del magisterio, insiste el referido docente-investigador, de retomar estrategias para dignificar esa práctica, tan necesaria para el ejercicio de la democracia sindical. Es decir, sugiere quien esto suscribe con base en lo que menciona el referido calificado docente, que no se trata sólo de la práctica democrática sin más, sino del ejercicio responsable de la enseñanza.

Sí, porque al igual que existe un buen número de profesoras(es) destacables en cuanto la calidad de su docencia y un empeño educativo a toda prueba, cohabitan con ellas(os) docentes que lo menos que les interesa es su desempeño. Y si habremos de comparar a unos con otros podríamos decir que estamos más o menos a la par.

Todavía más, si quisiéramos comparar a unos(as) con otros(as) en cuanto las prebendas que reciben estrictamente por su desempeño profesoral, es dable afirmar que reciben más prebendas y reconocimientos quienes simulan en su práctica docente que quienes están al pendiente de un fundado y productivo desempeño profesoral.

Y esto tal vez pase de manera transparente para quienes evalúan, pues se trata de mostrar constancias de cuanto se haya llevado a cabo, y no de meramente evaluar a sus grupos para constatar la calidad de le enseñanza.

Guardaba la esperanza de que con el ahora presidente de la República AMLO se considerara esta situación, pero no, él anda claudicando en el ejercicio de sus funciones a propósito de su responsabilidad en el peliagudo caso de Culiacán.

Comparto la visión de un importante educólogo, Manuel Gil Antón, respecto del papel tan importante del sindicalismo dentro del ámbito educativo. Sí, porque no se crea que se vive en un paraíso cuando se trabaja en ese espacio, en el docente. Generalmente hay favoritismos, si no es que, de plano, sólidas oligarquías a la cabeza de los centros de trabajo. Ese espacio está, asimismo, repleto de rencillas, envidias y menosprecios.

Manuel Gil Antón arguye ciertamente en pro del sindicalismo en https://www.eluniversal.com.mx/opinion/manuel-gil-anton/favor-del-sindicato 1/1 El referido destacado educador expresa que “En mala hora dejemos de valorar al sindicalismo: institución abocada a negociar condiciones de trabajo digno, protegido legalmente y con seguridad social, en un mundo que impulsa la máxima condición de precariedad laboral: el individuo a solas, sin compañeros”.

Este sobresaliente educólogo arguye que “No se deben proteger canonjías ni otorgar prebendas, sino administrar debidamente el contrato colectivo de trabajo, representar a los trabajadores, construir su dirigencia en condiciones democráticas, con elecciones en que el voto cuente y se cuente, y que haya un árbitro que garantice la libertad y la ausencia de coacción del voto”. Éstas serían, señala Gil Antón, condiciones necesarias para democratizar al SNTE y a sus secciones.

Es la hora del ejercicio libre del magisterio, insiste el referido docente-investigador, de retomar estrategias para dignificar esa práctica, tan necesaria para el ejercicio de la democracia sindical. Es decir, sugiere quien esto suscribe con base en lo que menciona el referido calificado docente, que no se trata sólo de la práctica democrática sin más, sino del ejercicio responsable de la enseñanza.

Sí, porque al igual que existe un buen número de profesoras(es) destacables en cuanto la calidad de su docencia y un empeño educativo a toda prueba, cohabitan con ellas(os) docentes que lo menos que les interesa es su desempeño. Y si habremos de comparar a unos con otros podríamos decir que estamos más o menos a la par.

Todavía más, si quisiéramos comparar a unos(as) con otros(as) en cuanto las prebendas que reciben estrictamente por su desempeño profesoral, es dable afirmar que reciben más prebendas y reconocimientos quienes simulan en su práctica docente que quienes están al pendiente de un fundado y productivo desempeño profesoral.

Y esto tal vez pase de manera transparente para quienes evalúan, pues se trata de mostrar constancias de cuanto se haya llevado a cabo, y no de meramente evaluar a sus grupos para constatar la calidad de le enseñanza.

Guardaba la esperanza de que con el ahora presidente de la República AMLO se considerara esta situación, pero no, él anda claudicando en el ejercicio de sus funciones a propósito de su responsabilidad en el peliagudo caso de Culiacán.

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