/ viernes 4 de marzo de 2022

El sueño mexicano

Zacatecas ha sido pionero de mecanismos de participación, como la representación migrante en la Cámara de Diputados, ya que para nuestro estado la migración es prácticamente una tradición, tristemente alimentada por el abandono del campo, la falta de oportunidades educativas y laborales, la violencia del crimen organizado y la pobreza salarial, que impide a las familias vivir dignamente con el fruto de sus esfuerzos.

De cada 100 zacatecanas y zacatecanos que abandonan nuestro estado para ir a otro país, 96 lo hacen hacia Estados Unidos; el 42 por ciento lo hace con motivo de reunirse con su familia, y el 24.8 por una oferta o en busca de trabajo. Pocas veces es por gusto o motivos frívolos que una persona deja su tierra natal. En palabras de James Truslow Adams, el sueño americano no es meramente un sueño de automotores y salarios altos, es más bien uno de orden social, en el cual cada hombre y mujer tenga la posibilidad de obtener el máximo de lo que son capaces.

Cualquiera nacido en Zacatecas tiene un familiar o conocido que se fue al gabacho y regresó con una troca, que por mucho que trabajara en el campo no se podría comprar en México. Para quienes llegan a cumplir el sueño americano, comienza otro sueño: volver a su lugar de origen con algún dinero, para invertir en un negocio que les permita vivir dignamente con los suyos.

En el campo y en la ciudad, un automóvil es prácticamente una necesidad, especialmente si se consideran las deficiencias del transporte público fuera de la zona conurbada. Quienes logran regresar a México con un auto americano o quienes recurren a este mercado, ante las dificultades de conseguir uno adecuado a sus necesidades por un precio accesible, en Zacatecas, hasta hace poco debían transitar con total incertidumbre y con temor de que su propiedad fuera decomisada.

Aunque el 19 de enero se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto para regularizar a los autos usados de procedencia extranjera, conocidos como “autos chocolate”, esta decisión del gobierno federal sólo beneficiaba a 10 entidades: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas, lo que provocó la reacción del gobierno de Zacatecas, quien solicitó la inclusión de este programa en nuestra entidad; la solicitud fue escuchada y aprobada el pasado fin de semana.

Este programa, cuyas bases y formatos están disponibles en internet (https://bit.ly/3IFJu2v), tiene la sensibilidad de tener un precio accesible de $2,500 pesos, pero no será aplicable para autos blindados, de lujo o deportivos, pues se prestaría para beneficiar a personas que pueden adquirir autos regulares.

Regresar a México es un sueño y regresar a un México que desde el extranjero, las y los migrantes han ayudado a construir y transformar, debe ser un sueño reparador, profundo y bello.

Zacatecas ha sido pionero de mecanismos de participación, como la representación migrante en la Cámara de Diputados, ya que para nuestro estado la migración es prácticamente una tradición, tristemente alimentada por el abandono del campo, la falta de oportunidades educativas y laborales, la violencia del crimen organizado y la pobreza salarial, que impide a las familias vivir dignamente con el fruto de sus esfuerzos.

De cada 100 zacatecanas y zacatecanos que abandonan nuestro estado para ir a otro país, 96 lo hacen hacia Estados Unidos; el 42 por ciento lo hace con motivo de reunirse con su familia, y el 24.8 por una oferta o en busca de trabajo. Pocas veces es por gusto o motivos frívolos que una persona deja su tierra natal. En palabras de James Truslow Adams, el sueño americano no es meramente un sueño de automotores y salarios altos, es más bien uno de orden social, en el cual cada hombre y mujer tenga la posibilidad de obtener el máximo de lo que son capaces.

Cualquiera nacido en Zacatecas tiene un familiar o conocido que se fue al gabacho y regresó con una troca, que por mucho que trabajara en el campo no se podría comprar en México. Para quienes llegan a cumplir el sueño americano, comienza otro sueño: volver a su lugar de origen con algún dinero, para invertir en un negocio que les permita vivir dignamente con los suyos.

En el campo y en la ciudad, un automóvil es prácticamente una necesidad, especialmente si se consideran las deficiencias del transporte público fuera de la zona conurbada. Quienes logran regresar a México con un auto americano o quienes recurren a este mercado, ante las dificultades de conseguir uno adecuado a sus necesidades por un precio accesible, en Zacatecas, hasta hace poco debían transitar con total incertidumbre y con temor de que su propiedad fuera decomisada.

Aunque el 19 de enero se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto para regularizar a los autos usados de procedencia extranjera, conocidos como “autos chocolate”, esta decisión del gobierno federal sólo beneficiaba a 10 entidades: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas, lo que provocó la reacción del gobierno de Zacatecas, quien solicitó la inclusión de este programa en nuestra entidad; la solicitud fue escuchada y aprobada el pasado fin de semana.

Este programa, cuyas bases y formatos están disponibles en internet (https://bit.ly/3IFJu2v), tiene la sensibilidad de tener un precio accesible de $2,500 pesos, pero no será aplicable para autos blindados, de lujo o deportivos, pues se prestaría para beneficiar a personas que pueden adquirir autos regulares.

Regresar a México es un sueño y regresar a un México que desde el extranjero, las y los migrantes han ayudado a construir y transformar, debe ser un sueño reparador, profundo y bello.