/ miércoles 4 de diciembre de 2019

Emergencia educativa en un cambio de época

En el año 2007 en un congreso pastoral de la Diócesis de Roma, el actual Papa emérito Benedicto XVI mencionó por primera vez la idea de que estamos viviendo una emergencia educativa. Quería poner de relieve que el tema educativo es prioritario en la actualidad, no sólo refiriéndose a las escuelas, sino también a la familia y a todos los ámbitos de la vida.

El Papa emérito decía que hay dos aspectos que resaltan en esta emergencia. El primero es la deuda que tenemos con los jóvenes de transmitirles los valores que fundamentan la vida de toda persona. Las nuevas generaciones tienen derecho y necesidad de conocer y aprender aquello que le da sentido a la propia vida, de manera personal y como sociedad.

El segundo aspecto es el hecho de que estamos fallando en transmitirles a los jóvenes el conocimiento necesario y los valores de referencia para lograr una buena vida. No siempre logramos conectar con ellos, ni logramos hacerles ver lo bonito de buscar la verdad y a Dios, y de interesarse por los demás.

El Papa Francisco ha completado esta idea hablando del momento actual como de un cambio de época. Quiere decir que no sólo hay cambios, sino que están cambiando cosas de fondo, puesto que hoy se cuestionan muchas de las formas de pensar, de actuar, de relacionarnos, incluso de creer y vivir la fe, que hasta hace poco se tenían como base de nuestro diario vivir.

En este cambio de época resalta la educación, como una vía privilegiada para encontrar los caminos que nos permiten encontrar justicia y paz para todos. No todo tiene que cambiar, hay que ir haciendo un discernimiento serio para cambiar lo que sea necesario. Como le gusta decir a nuestro Obispo don Sigifredo, la educación no es el problema, es la solución a los desafíos que tenemos frente a nosotros.

El pasado 28 de noviembre se llevó a cabo el 5º Encuentro sobre educación organizado por la Diócesis de Zacatecas, para reflexionar sobre todo esto. Como suele suceder en este tipo de encuentros, siempre surge la pregunta: ¿cómo le hacemos para ayudar a los jóvenes? No se pueden dar recetas preconcebidas, pero hay una idea que siempre surge: hay que dar testimonio, hay que vivir lo que enseñamos, hay que tener las actitudes que queremos fomentar. No hay otro camino que de veras funcione. Sencilla la conclusión, a veces difícil ponerla en práctica, pero no podemos dejar de enfrentar el reto. Educar es un riesgo, decía el padre Luigi Giussani fundador del movimiento eclesial Comunión y Liberación, pero vale la pena. ¡Gracias!

En el año 2007 en un congreso pastoral de la Diócesis de Roma, el actual Papa emérito Benedicto XVI mencionó por primera vez la idea de que estamos viviendo una emergencia educativa. Quería poner de relieve que el tema educativo es prioritario en la actualidad, no sólo refiriéndose a las escuelas, sino también a la familia y a todos los ámbitos de la vida.

El Papa emérito decía que hay dos aspectos que resaltan en esta emergencia. El primero es la deuda que tenemos con los jóvenes de transmitirles los valores que fundamentan la vida de toda persona. Las nuevas generaciones tienen derecho y necesidad de conocer y aprender aquello que le da sentido a la propia vida, de manera personal y como sociedad.

El segundo aspecto es el hecho de que estamos fallando en transmitirles a los jóvenes el conocimiento necesario y los valores de referencia para lograr una buena vida. No siempre logramos conectar con ellos, ni logramos hacerles ver lo bonito de buscar la verdad y a Dios, y de interesarse por los demás.

El Papa Francisco ha completado esta idea hablando del momento actual como de un cambio de época. Quiere decir que no sólo hay cambios, sino que están cambiando cosas de fondo, puesto que hoy se cuestionan muchas de las formas de pensar, de actuar, de relacionarnos, incluso de creer y vivir la fe, que hasta hace poco se tenían como base de nuestro diario vivir.

En este cambio de época resalta la educación, como una vía privilegiada para encontrar los caminos que nos permiten encontrar justicia y paz para todos. No todo tiene que cambiar, hay que ir haciendo un discernimiento serio para cambiar lo que sea necesario. Como le gusta decir a nuestro Obispo don Sigifredo, la educación no es el problema, es la solución a los desafíos que tenemos frente a nosotros.

El pasado 28 de noviembre se llevó a cabo el 5º Encuentro sobre educación organizado por la Diócesis de Zacatecas, para reflexionar sobre todo esto. Como suele suceder en este tipo de encuentros, siempre surge la pregunta: ¿cómo le hacemos para ayudar a los jóvenes? No se pueden dar recetas preconcebidas, pero hay una idea que siempre surge: hay que dar testimonio, hay que vivir lo que enseñamos, hay que tener las actitudes que queremos fomentar. No hay otro camino que de veras funcione. Sencilla la conclusión, a veces difícil ponerla en práctica, pero no podemos dejar de enfrentar el reto. Educar es un riesgo, decía el padre Luigi Giussani fundador del movimiento eclesial Comunión y Liberación, pero vale la pena. ¡Gracias!

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