/ jueves 6 de diciembre de 2018

Entre las cuerdas

Lo he afirmado anteriormente y lo seguiré haciendo, “la lucha libre es un deporte muy noble”, mencioné en otras ocasiones que el deporte de los costalazos (lucha libre) permite a los atletas que lo practican seguir haciéndolo por mucho más tiempo en comparación de otros deportes, sobre todo los deportes de contacto y a pesar de que el retiro es para todo atleta una difícil decisión de tomar, siempre llegará el momento de hacerlo, al llegar a ese punto el deportista deberá tomar en cuenta muchas situaciones que se le irán presentando con el transcurso del tiempo, lo recomendable en estas situaciones es llevar a cabo el proceso de retiro de una manera consiente, no precipitada, y de forma metodológica para aminorar las consecuencias negativas que pudiera provocar el alejamiento de la vida activa en el deporte de alto rendimiento, de tal manera que se pueda readaptar a las condiciones de una “vida normal”.

Algunas de las consecuencias negativas que se pueden hacer presentes al alejarse de la práctica deportiva de alto rendimiento son la obesidad, la hipertensión arterial, esto por el aumento del peso corporal al estar sometido a grandes cargas de entrenamiento y poseer un gasto calórico alto y al retirarse bruscamente de la práctica del deporte se continúa con un alto consumo calórico para la actividad que desarrollan y por ende ha pasado a formar parte de sus reservas en forma de tejido adiposo, también la tensión emocional es otro de los problemas que acarrea el retiro deportivo, lo ideal es lograr que todo ex atleta realice actividades que le ayuden a que poco a poco pueda ir dejando los entrenamientos fuertes con el ritmo con que se realizaban anteriormente. La actividad deportiva de alto rendimiento somete el cuerpo del atleta a exigencias muy elevadas que pueden provocar cambios en el organismo por acción de las cargas físicas a la que es sometido continuamente y que pueden llevar al atleta a padecer ciertas enfermedades en la etapa posterior a su alejamiento de la actividad atlética.

También en el aspecto emocional pueden ser graves las consecuencias adquiridas, se han registrado en muchos deportistas retirados algunos desordenes psicológicos que los han arrastrado incluso, desafortunadamente comúnmente, al alcoholismo o a obtener hábitos con consumo de tóxicos. Afortunadamente no solo aspectos negativos se presentan con el retiro deportivo, la practica constante durante muchos años deja al luchador una formación que le puede beneficiar en el desarrollo de su nueva vida, acarrea actitudes frente a todo problema cotidiano y por ello los enfrenta de una buena manera, porque siempre será un “LUCHADOR”, y no podrá dejar de serlo jamás, siempre tratando de ir adelante para mejorar toda su situación dentro de la sociedad


Lo he afirmado anteriormente y lo seguiré haciendo, “la lucha libre es un deporte muy noble”, mencioné en otras ocasiones que el deporte de los costalazos (lucha libre) permite a los atletas que lo practican seguir haciéndolo por mucho más tiempo en comparación de otros deportes, sobre todo los deportes de contacto y a pesar de que el retiro es para todo atleta una difícil decisión de tomar, siempre llegará el momento de hacerlo, al llegar a ese punto el deportista deberá tomar en cuenta muchas situaciones que se le irán presentando con el transcurso del tiempo, lo recomendable en estas situaciones es llevar a cabo el proceso de retiro de una manera consiente, no precipitada, y de forma metodológica para aminorar las consecuencias negativas que pudiera provocar el alejamiento de la vida activa en el deporte de alto rendimiento, de tal manera que se pueda readaptar a las condiciones de una “vida normal”.

Algunas de las consecuencias negativas que se pueden hacer presentes al alejarse de la práctica deportiva de alto rendimiento son la obesidad, la hipertensión arterial, esto por el aumento del peso corporal al estar sometido a grandes cargas de entrenamiento y poseer un gasto calórico alto y al retirarse bruscamente de la práctica del deporte se continúa con un alto consumo calórico para la actividad que desarrollan y por ende ha pasado a formar parte de sus reservas en forma de tejido adiposo, también la tensión emocional es otro de los problemas que acarrea el retiro deportivo, lo ideal es lograr que todo ex atleta realice actividades que le ayuden a que poco a poco pueda ir dejando los entrenamientos fuertes con el ritmo con que se realizaban anteriormente. La actividad deportiva de alto rendimiento somete el cuerpo del atleta a exigencias muy elevadas que pueden provocar cambios en el organismo por acción de las cargas físicas a la que es sometido continuamente y que pueden llevar al atleta a padecer ciertas enfermedades en la etapa posterior a su alejamiento de la actividad atlética.

También en el aspecto emocional pueden ser graves las consecuencias adquiridas, se han registrado en muchos deportistas retirados algunos desordenes psicológicos que los han arrastrado incluso, desafortunadamente comúnmente, al alcoholismo o a obtener hábitos con consumo de tóxicos. Afortunadamente no solo aspectos negativos se presentan con el retiro deportivo, la practica constante durante muchos años deja al luchador una formación que le puede beneficiar en el desarrollo de su nueva vida, acarrea actitudes frente a todo problema cotidiano y por ello los enfrenta de una buena manera, porque siempre será un “LUCHADOR”, y no podrá dejar de serlo jamás, siempre tratando de ir adelante para mejorar toda su situación dentro de la sociedad


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