/ jueves 3 de septiembre de 2020

Entre las cuerdas

Como no recordar aquellos tiempos gloriosos en que aun teníamos el privilegio de participar en las funciones de Lucha Libre, ya fuera en el Palenque de la Feria o en el gimnasio Marcelino González, Como no recordar mis inicios en tan bello deporte, pero con ello tampoco se puede evitar las situaciones que se vivían, llenas de carencias, pero también de sueños e ilusiones.

En muchas ocasiones tuve la fortuna de visitar en la ciudad de Guadalajara varios de los antiguos gimnasios y algunos de ellos fue en donde aprendí algunas de las bases de la lucha libre, algunos aún continúan en funcionamiento preparando a muchas de las futuras estrellas del rudo deporte de las llaves y costalazos. Lo que me sorprendió fue contemplar todas las modificaciones que sufrió a partir de que dejé de visitarlo, lo encontré totalmente renovado, no era más aquella especie de bodega con solo un ring como implemento e instrumento para aprender y desarrollarse dentro del ambiente de la lucha libre, ahora estaba complementado con equipo y aparatos para todo tipo de ejercicios, regaderas, vestidores dignos y no solo algunos cuarto para cambiarse de ropa, todo ello me hizo recordar los gimnasios de box y lucha libre que ha tenido nuestra ciudad capital. Fueron muchos los lugares que ocupamos los que en aquel tiempo queríamos practicar el arte del “Pancracio”, recuerdo desde aquel pequeño cuartito ubicado allá por el rumbo de la preparatoria número 4 de la UAZ, a un costado de lo que llamaban los “transformadores” de la CFE, en donde solo un poco de aserrín cubierto por una lona nos servía de colchón para simular un ring para entrenar, actividades que se realizaban bajo la supervisión de Tomas Ortega, quien fue maestro de muchos de los que practicamos éste deporte, luego pasamos a lo que era territorio del CREA o INJUDEZ, ahora INCUFIDEZ, en un espacio que ocupa actualmente la alberca olímpica, ahí también se practicaba el boxeo que al frente del grupo de pugilistas estaba quien lo comandaba “ El Lechón Acosta” , posteriormente invadimos otros sitios como la cancha techada del mismo instituto, en donde si no mal recuerdo se realizaron tres o cuatro temporadas de funciones con luchadores locales y reforzados en ocasiones por gladiadores de Guadalajara Jalisco, cada domingo sin fallar ninguno de ellos. Cómo olvidar el viejo palenque de las Lomas de la Soledad, fue poco el tiempo que estuvimos ahí, pero también fue parte de nuestro crecimiento como deportistas, así como lugares que ya desaparecieron de igual forma que el anterior, fueron sedes de funciones de box y lucha libre y por supuesto de lugar de entrenamiento la plaza de toros San Pedro, el Palenque de la Feria en la colonia Lomas de la Soledad, y hasta el Corralón Parroquial del templo de los Sagrados Corazones en la ciudad de Guadalupe Zacatecas.

En la actualidad si recorremos los gimnasios existentes en la capital y los que están ubicados en los diversos municipios de nuestro estado, todos tienen una característica similar, se parecen en mucho a los gimnasios que les mencione anteriormente, ninguno de ellos, me parece que sean adecuados y dignos para preparar jóvenes de alto rendimiento que nos representen en las competencias y eventos nacionales, ya sea de box o lucha libre.

Me parece increíble que al paso de por lo menos tres décadas, ni el gobierno estatal, ni los gobiernos municipales o por lo menos la iniciativa privada no se haya ocupado de construir, mínimo un solo escenario como lo hemos apreciado en múltiples lugares de la república mexicana, un espacio Completo, Adecuado y Digno para preparar en forma integral a nuestra juventud deportista que sirva igualmente para realizar exhibiciones o funciones de Lucha Libre o Box.

Como no recordar aquellos tiempos gloriosos en que aun teníamos el privilegio de participar en las funciones de Lucha Libre, ya fuera en el Palenque de la Feria o en el gimnasio Marcelino González, Como no recordar mis inicios en tan bello deporte, pero con ello tampoco se puede evitar las situaciones que se vivían, llenas de carencias, pero también de sueños e ilusiones.

En muchas ocasiones tuve la fortuna de visitar en la ciudad de Guadalajara varios de los antiguos gimnasios y algunos de ellos fue en donde aprendí algunas de las bases de la lucha libre, algunos aún continúan en funcionamiento preparando a muchas de las futuras estrellas del rudo deporte de las llaves y costalazos. Lo que me sorprendió fue contemplar todas las modificaciones que sufrió a partir de que dejé de visitarlo, lo encontré totalmente renovado, no era más aquella especie de bodega con solo un ring como implemento e instrumento para aprender y desarrollarse dentro del ambiente de la lucha libre, ahora estaba complementado con equipo y aparatos para todo tipo de ejercicios, regaderas, vestidores dignos y no solo algunos cuarto para cambiarse de ropa, todo ello me hizo recordar los gimnasios de box y lucha libre que ha tenido nuestra ciudad capital. Fueron muchos los lugares que ocupamos los que en aquel tiempo queríamos practicar el arte del “Pancracio”, recuerdo desde aquel pequeño cuartito ubicado allá por el rumbo de la preparatoria número 4 de la UAZ, a un costado de lo que llamaban los “transformadores” de la CFE, en donde solo un poco de aserrín cubierto por una lona nos servía de colchón para simular un ring para entrenar, actividades que se realizaban bajo la supervisión de Tomas Ortega, quien fue maestro de muchos de los que practicamos éste deporte, luego pasamos a lo que era territorio del CREA o INJUDEZ, ahora INCUFIDEZ, en un espacio que ocupa actualmente la alberca olímpica, ahí también se practicaba el boxeo que al frente del grupo de pugilistas estaba quien lo comandaba “ El Lechón Acosta” , posteriormente invadimos otros sitios como la cancha techada del mismo instituto, en donde si no mal recuerdo se realizaron tres o cuatro temporadas de funciones con luchadores locales y reforzados en ocasiones por gladiadores de Guadalajara Jalisco, cada domingo sin fallar ninguno de ellos. Cómo olvidar el viejo palenque de las Lomas de la Soledad, fue poco el tiempo que estuvimos ahí, pero también fue parte de nuestro crecimiento como deportistas, así como lugares que ya desaparecieron de igual forma que el anterior, fueron sedes de funciones de box y lucha libre y por supuesto de lugar de entrenamiento la plaza de toros San Pedro, el Palenque de la Feria en la colonia Lomas de la Soledad, y hasta el Corralón Parroquial del templo de los Sagrados Corazones en la ciudad de Guadalupe Zacatecas.

En la actualidad si recorremos los gimnasios existentes en la capital y los que están ubicados en los diversos municipios de nuestro estado, todos tienen una característica similar, se parecen en mucho a los gimnasios que les mencione anteriormente, ninguno de ellos, me parece que sean adecuados y dignos para preparar jóvenes de alto rendimiento que nos representen en las competencias y eventos nacionales, ya sea de box o lucha libre.

Me parece increíble que al paso de por lo menos tres décadas, ni el gobierno estatal, ni los gobiernos municipales o por lo menos la iniciativa privada no se haya ocupado de construir, mínimo un solo escenario como lo hemos apreciado en múltiples lugares de la república mexicana, un espacio Completo, Adecuado y Digno para preparar en forma integral a nuestra juventud deportista que sirva igualmente para realizar exhibiciones o funciones de Lucha Libre o Box.

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