/ jueves 10 de septiembre de 2020

Entre las cuerdas

Dando continuidad al tema de la lucha libre y retomando uno de los temas que en lo personal creo que está afectando el espectáculo es el del “respeto”, respeto que deben tener las empresas hacia su público, así como lo deben de tener entre los mismos luchadores, y de ellos hacia el público, y no olvidar que en la actualidad ese respeto no se tiene incluso entre el mismo público y el que se le debe de otorgar a los combatientes. Desafortunadamente existen empresas que presentan estilos de lucha de muy baja calidad, a veces hasta burdo o rayando en lo ridículo. En estos tiempos y para beneplácito de muchos, existen aún aficionados que reconocen y saben de la esencia de la Lucha Libre, que consiste en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, enfrentamiento de “Atletas”, utilizando fuerza, velocidad, inteligencia y podríamos decir que hasta alguna que otra maña, pero sin utilizar ningún tipo de arma o artefacto, porque podríamos caer en terrenos de otras disciplinas deportivas.

Habrá que tener presente que todo tipo de espectáculo trasmite infinidad de cosas a los aficionados o público asistente, la lucha libre mexicana es una fiel representación de la lucha eterna entre el bien y el mal, en donde el rudo es aquel que rompe las reglas, no combate limpiamente con el objetivo de obtener el triunfo a como dé lugar y el luchador técnico es aquel que respeta el reglamento no utiliza artimañas y tiene que soportar el mal comportamiento del adversario, es por ello que se debe de tener mucho cuidado de todo aquello que trasmitimos a nuestra niñez y juventud, en la lucha libre se cuenta con un reglamento, pero además existen códigos de ética profesional y reglas no escritas que al parecer están desapareciendo y están convirtiendo a esta bella disciplina deportiva en todo un circo romano.

La comisión de box y lucha libre es la encargada de vigilar que en verdad se respete el reglamento que se tiene para todas las presentaciones a nivel profesional, entre otras muchas funciones que realiza, es la de otorgar las licencias pertinentes a quienes cubran con ciertos requisitos que deben de cubrir los aspirantes a luchadores profesionales. Pero la realidad es que la comisión se ve imposibilitada primeramente para cubrir todas y cada una de las regiones o espacios en donde se presenta el espectáculo de la lucha libre, incluso en muchos lugares se carece de una comisión que realice tales funciones teniendo como consecuencia la presencia de muchos fraudes y engaños al público.

Una gran cantidad de aficionados me ha manifestado que se ha retirado de las funciones porque sienten que la lucha se ha vuelto monótona, ven en los luchadores una ausencia total de creatividad, se vuelven acciones cotidianas y repetitivas, no demuestran como los de antaño un extenso y vistoso repertorio de castigos, amarres, llaves e inmovilizadoras, y por el contrario se utiliza gran variedad de artefactos y diferentes tipos de escenarios que degradan y acaban la esencia de la lucha libre como lo son las jaulas, lámparas, mesas, sillas, grapadoras, etc.

Creo que para que la lucha libre actual salga de este bache en el que cayo, se debe de tomar conciencia y ver la realidad como se presenta en nuestros días y poner manos a la obra todos los que en ella intervenimos, reconociendo que todos y cada uno de los que intervienen tenemos un poco o mucho de culpa de lo que le está pasando a nuestra lucha libre.

Dando continuidad al tema de la lucha libre y retomando uno de los temas que en lo personal creo que está afectando el espectáculo es el del “respeto”, respeto que deben tener las empresas hacia su público, así como lo deben de tener entre los mismos luchadores, y de ellos hacia el público, y no olvidar que en la actualidad ese respeto no se tiene incluso entre el mismo público y el que se le debe de otorgar a los combatientes. Desafortunadamente existen empresas que presentan estilos de lucha de muy baja calidad, a veces hasta burdo o rayando en lo ridículo. En estos tiempos y para beneplácito de muchos, existen aún aficionados que reconocen y saben de la esencia de la Lucha Libre, que consiste en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, enfrentamiento de “Atletas”, utilizando fuerza, velocidad, inteligencia y podríamos decir que hasta alguna que otra maña, pero sin utilizar ningún tipo de arma o artefacto, porque podríamos caer en terrenos de otras disciplinas deportivas.

Habrá que tener presente que todo tipo de espectáculo trasmite infinidad de cosas a los aficionados o público asistente, la lucha libre mexicana es una fiel representación de la lucha eterna entre el bien y el mal, en donde el rudo es aquel que rompe las reglas, no combate limpiamente con el objetivo de obtener el triunfo a como dé lugar y el luchador técnico es aquel que respeta el reglamento no utiliza artimañas y tiene que soportar el mal comportamiento del adversario, es por ello que se debe de tener mucho cuidado de todo aquello que trasmitimos a nuestra niñez y juventud, en la lucha libre se cuenta con un reglamento, pero además existen códigos de ética profesional y reglas no escritas que al parecer están desapareciendo y están convirtiendo a esta bella disciplina deportiva en todo un circo romano.

La comisión de box y lucha libre es la encargada de vigilar que en verdad se respete el reglamento que se tiene para todas las presentaciones a nivel profesional, entre otras muchas funciones que realiza, es la de otorgar las licencias pertinentes a quienes cubran con ciertos requisitos que deben de cubrir los aspirantes a luchadores profesionales. Pero la realidad es que la comisión se ve imposibilitada primeramente para cubrir todas y cada una de las regiones o espacios en donde se presenta el espectáculo de la lucha libre, incluso en muchos lugares se carece de una comisión que realice tales funciones teniendo como consecuencia la presencia de muchos fraudes y engaños al público.

Una gran cantidad de aficionados me ha manifestado que se ha retirado de las funciones porque sienten que la lucha se ha vuelto monótona, ven en los luchadores una ausencia total de creatividad, se vuelven acciones cotidianas y repetitivas, no demuestran como los de antaño un extenso y vistoso repertorio de castigos, amarres, llaves e inmovilizadoras, y por el contrario se utiliza gran variedad de artefactos y diferentes tipos de escenarios que degradan y acaban la esencia de la lucha libre como lo son las jaulas, lámparas, mesas, sillas, grapadoras, etc.

Creo que para que la lucha libre actual salga de este bache en el que cayo, se debe de tomar conciencia y ver la realidad como se presenta en nuestros días y poner manos a la obra todos los que en ella intervenimos, reconociendo que todos y cada uno de los que intervienen tenemos un poco o mucho de culpa de lo que le está pasando a nuestra lucha libre.

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