/ lunes 29 de junio de 2020

Estado régimen y partidos para el 2021

Recurrir al Estado para lograr una explicación de varios problemas políticos es una tarea sumamente complicada, sin embargo esto se puede ver desde Maquiavelo, cómo los que han teorizado sobre el mismo, lo han hecho para contribuir a la comprensión de momentos críticos, por los que siempre pasa el desenvolvimiento de la sociedad; de ahí la importancia de llamar la atención sobre este punto, más aun cuando observamos que en México se empezaba a transitar de una modalidad de Estado a otro, cuando sobreviene la pandemia y la complicación aumentó.

La modalidad de Estado que predominó por más de treinta años trajo enormes beneficios para los grandes empresarios y exclusión para todos los asalariados, y los que viven de su trabajo profesional y todos los desempleados; ese era un régimen de gobierno cuya relación con el crimen organizado se volvió inocultable; se puso de manifiesto, a la vez, la descomposición del régimen de gobierno y sus respectivos partidos políticos, pero se aceptó esa realidad hasta que el proceso electoral del 2018 hizo ver a cada partido su realidad.

En la actualidad presenciamos la crisis de los partidos que sustentaban el régimen que termina y la crisis, de otra índole, de los partidos incluidos en la cuarta transformación; una manera de observar esa crisis es el rechazo de la población hacia los partidos políticos, y se predice que el partido ganador es el menos rechazado; todos los días por diferentes medios, nos informan cómo caen unos y otros en las preferencias de los posibles votantes.

Los partidos, ahora opositores, no saben cómo lograr una mayor aceptación; no se les ve agilizar la imaginación para crear algo nuevo, las ironías, los reclamos y los chascarrillos a costa del actual presidente son un desfogue de su enojo, pero todo es insuficiente para que otros los acepten; las alianzas o coaliciones con las que pretenden avanzar, son las mismas que los llevaron a un estrepitoso fracaso.

Lo que parece nuevo, es el agrupamiento de varios gobernadores opuestos al presidente, apelando a la soberanía de sus Estados, sin embargo uno duda que logren sus partidos mayor aceptación en sus electores para las elecciones del 2021, porque todas las encuestas a las que hemos tenido acceso favorecen al partido menos rechazado: a Morena, excepto en estados como Guanajuato donde se prevé que gane el PAN, en Nuevo León en donde la intención de voto favorece al PAN y al PRI, pero si la candidata fuera Tatiana Cluthier el voto seria para Morena con un pequeño margen. Uno interpreta que la mayoría desea el cambio a pesar los conflictos internos que trae Morena.

Recurrir al Estado para lograr una explicación de varios problemas políticos es una tarea sumamente complicada, sin embargo esto se puede ver desde Maquiavelo, cómo los que han teorizado sobre el mismo, lo han hecho para contribuir a la comprensión de momentos críticos, por los que siempre pasa el desenvolvimiento de la sociedad; de ahí la importancia de llamar la atención sobre este punto, más aun cuando observamos que en México se empezaba a transitar de una modalidad de Estado a otro, cuando sobreviene la pandemia y la complicación aumentó.

La modalidad de Estado que predominó por más de treinta años trajo enormes beneficios para los grandes empresarios y exclusión para todos los asalariados, y los que viven de su trabajo profesional y todos los desempleados; ese era un régimen de gobierno cuya relación con el crimen organizado se volvió inocultable; se puso de manifiesto, a la vez, la descomposición del régimen de gobierno y sus respectivos partidos políticos, pero se aceptó esa realidad hasta que el proceso electoral del 2018 hizo ver a cada partido su realidad.

En la actualidad presenciamos la crisis de los partidos que sustentaban el régimen que termina y la crisis, de otra índole, de los partidos incluidos en la cuarta transformación; una manera de observar esa crisis es el rechazo de la población hacia los partidos políticos, y se predice que el partido ganador es el menos rechazado; todos los días por diferentes medios, nos informan cómo caen unos y otros en las preferencias de los posibles votantes.

Los partidos, ahora opositores, no saben cómo lograr una mayor aceptación; no se les ve agilizar la imaginación para crear algo nuevo, las ironías, los reclamos y los chascarrillos a costa del actual presidente son un desfogue de su enojo, pero todo es insuficiente para que otros los acepten; las alianzas o coaliciones con las que pretenden avanzar, son las mismas que los llevaron a un estrepitoso fracaso.

Lo que parece nuevo, es el agrupamiento de varios gobernadores opuestos al presidente, apelando a la soberanía de sus Estados, sin embargo uno duda que logren sus partidos mayor aceptación en sus electores para las elecciones del 2021, porque todas las encuestas a las que hemos tenido acceso favorecen al partido menos rechazado: a Morena, excepto en estados como Guanajuato donde se prevé que gane el PAN, en Nuevo León en donde la intención de voto favorece al PAN y al PRI, pero si la candidata fuera Tatiana Cluthier el voto seria para Morena con un pequeño margen. Uno interpreta que la mayoría desea el cambio a pesar los conflictos internos que trae Morena.

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