/ miércoles 11 de diciembre de 2019

Etapas del duelo y cómo llevarlas

En esta vida todos los seres humanos nos enfrentamos a pérdidas de seres queridos consanguíneos o por otros afectos (amigos, novios y/o compañeros) se dice que las pérdidas de seres queridos consanguíneos son más sentidas y difíciles de superar por razones de pertenencia. La pérdida de un padre, hijo o hermano(a) generalmente tarda más en superarse, y los expertos aseguran que nunca se logra superar solo cambia la forma en como enfrentas esa pérdida y adaptas tu vida a la ausencia de esa persona. Es importante que quiénes sufren una pérdida asuman su duelo de una manera que les permita dar continuidad a su la vida y seguir adelante sin descuidar su propia salud y estabilidad emocional, permitiendo con ello aprovechar el tiempo con la familia que sigue presente.

En 1969 el campo de la psicología establece la teoría de las 5 fases del duelo, desarrollada por la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, las cuales describen de manera puntual las fases del duelo, y son las siguientes:

Primera Etapa. La negación, puede servir como amortiguador del golpe de la muerte de un ser querido y aplazar parte del dolor, sin embargo, la realidad llegará tarde o temprano.

Segunda Etapa. La ira, aparece ante la frustración de que la muerte es irreversible, y que no hay solución posible, proyectando ésta hacia el entorno, incluso a otras personas allegadas.

Tercera Etapa. La negación, esta etapa es cuando la persona no acepta el hecho y fantasea preguntándose ¿y si hubiera hecho esto…?

Cuarta Etapa. La depresión, esta etapa es la más difícil, pues es cuando la ausencia del ser querido impacta mucho en la persona doliente, y si no se cuida puede llegar a estados muy peligrosos que ponen en riesgo la salud mental y física de la persona, es importante cuidar este aspecto con apoyo de profesionales.

Quinta Etapa. La aceptación, las personas en duelo aprenden a convivir con su dolor emocional, y aceptar que su ser querido ya no está, recuperando su capacidad de sentir alegría y otros sentimientos positivos, los cuales le ayudaran a seguir adelante.

Es importante mencionar que estas etapas no deben de seguirse como un guión preestablecido, puesto que no todos reaccionamos igual ante la muerte, pudiendo experimentar otro tipo de situaciones, es trascendental que siempre se vea un cambio positivo que permita llevar una vida normal. Cada persona vive un duelo individual, el cual mejorará en la medida que su cotidianidad se lo permita, es conveniente que cuente con personas que la escuchen cuando tenga necesidad de hablar, lo cual es altamente recomendable en los procesos de duelo, debemos aprender a convivir con nuestras pérdidas y crecer a través del conocimiento de nuestros propios sentimientos.

Para reflexionar

En esta vida todos los seres humanos nos enfrentamos a pérdidas de seres queridos consanguíneos o por otros afectos (amigos, novios y/o compañeros) se dice que las pérdidas de seres queridos consanguíneos son más sentidas y difíciles de superar por razones de pertenencia. La pérdida de un padre, hijo o hermano(a) generalmente tarda más en superarse, y los expertos aseguran que nunca se logra superar solo cambia la forma en como enfrentas esa pérdida y adaptas tu vida a la ausencia de esa persona. Es importante que quiénes sufren una pérdida asuman su duelo de una manera que les permita dar continuidad a su la vida y seguir adelante sin descuidar su propia salud y estabilidad emocional, permitiendo con ello aprovechar el tiempo con la familia que sigue presente.

En 1969 el campo de la psicología establece la teoría de las 5 fases del duelo, desarrollada por la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, las cuales describen de manera puntual las fases del duelo, y son las siguientes:

Primera Etapa. La negación, puede servir como amortiguador del golpe de la muerte de un ser querido y aplazar parte del dolor, sin embargo, la realidad llegará tarde o temprano.

Segunda Etapa. La ira, aparece ante la frustración de que la muerte es irreversible, y que no hay solución posible, proyectando ésta hacia el entorno, incluso a otras personas allegadas.

Tercera Etapa. La negación, esta etapa es cuando la persona no acepta el hecho y fantasea preguntándose ¿y si hubiera hecho esto…?

Cuarta Etapa. La depresión, esta etapa es la más difícil, pues es cuando la ausencia del ser querido impacta mucho en la persona doliente, y si no se cuida puede llegar a estados muy peligrosos que ponen en riesgo la salud mental y física de la persona, es importante cuidar este aspecto con apoyo de profesionales.

Quinta Etapa. La aceptación, las personas en duelo aprenden a convivir con su dolor emocional, y aceptar que su ser querido ya no está, recuperando su capacidad de sentir alegría y otros sentimientos positivos, los cuales le ayudaran a seguir adelante.

Es importante mencionar que estas etapas no deben de seguirse como un guión preestablecido, puesto que no todos reaccionamos igual ante la muerte, pudiendo experimentar otro tipo de situaciones, es trascendental que siempre se vea un cambio positivo que permita llevar una vida normal. Cada persona vive un duelo individual, el cual mejorará en la medida que su cotidianidad se lo permita, es conveniente que cuente con personas que la escuchen cuando tenga necesidad de hablar, lo cual es altamente recomendable en los procesos de duelo, debemos aprender a convivir con nuestras pérdidas y crecer a través del conocimiento de nuestros propios sentimientos.

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