/ lunes 25 de marzo de 2019

La crítica irrelevante

Con motivo de los cien días de gobierno de López Obrador han sucedido críticas a su gobierno, que no logran ser asumidas como autocríticas para que se traduzcan en cambios de los procesos ahora en curso; seguramente las causas de estas críticas que no logran sus objetivos son varias, pero nosotros destacamos una: el hábito mental de intelectuales, académicos y columnistas adquiridos en treinta años de predominio del proyecto llamado neoliberal, como una fuente de críticas que no logran dar en el blanco.

Quienes me conozcan saben que no soy partidario de la persona de López Obrador y, por lo mismo, no soy su defensor. El no necesita de mi defensa y yo no necesito defenderlo, lo que más me importa es defender la crítica certera que haga pensar a quienes la lean o la escuchen. No ve uno esta crítica cuando le exigen al presidente resultados como si ya fuera un año o más y no cien días, no parece que hablen con la verdad quienes han declarado que el desabasto de gasolina no tuvo como causa principal el robo, si no la falta de importación de la misma.

Parece desproporcionada la alerta internacional porque, según ésta, en México se está gestando una dictadura y una situación económica como la que hoy existe en Venezuela; es cierto que no se les resuelve el problema a los adultos mayores con el apoyo que se les brinda, como también lo es, que no están acudiendo a trabajar los jóvenes que esperaban, por esa cantidad mensual; pero no es cierto que esos apoyos sean la evidencia de que el gobierno actual sea socialista. Se están organizando algunas damas respetables y respetadas para rescatar el Estado laico, por las alusiones religiosas que a veces hace el presidente y por sus reuniones con miembros de iglesias cristianas.

El Estado laico no está en peligro, podría verse así cuando los antiguos liberales veían como enemigo principal a la Iglesia católica, pero hoy en día han declarado, los más representativos de los liberales que ya no es así, por eso llamaron al Sr. Obispo Sigifredo Noriega, “nuestro señor obispo”. También se ha especulado mucho sobre “la revocación de mandato”, y los mejores argumentos la relacionan con una posible reelección de López Obrador; esta última argumentación tiene cierta lógica en su exposición, pero no se le ve correspondencia con la realidad del país y del gobierno actual y por lo mismo no puede uno aceptarla como crítica certera generadora de algo nuevo.

El dirigente nacional de la Coparmex, planteaba ciertas exigencias y, que si no accedía el gobierno a ellas, le retirarían el apoyo, pero uno o dos días después se reunió el presidente con el Consejo Coordinador Empresarial para el cambio de dirigencia y ese hecho con las coincidencias que tuvieron, lograron el silencio del presidente de la Coparmex; ya no había nada que argumentar contra ese hecho de relevancia nacional.

El hábito mental que dejó el proyecto anterior sigue haciendo su labor, y al querer aplicarse a una nueva realidad genera mucha confusión en todos los partidos y organizaciones que habían funcionado más o menos bien en el régimen pasado; los protagonistas políticos, incluyendo los de Morena, están actuando como lo hacían antes, como si nada estuviera cambiando y sólo tendrá resultados imprevistos y sorprendentes. No cabe duda, necesitamos un mínimo de creatividad para modificar ese hábito mental y empezar a ver lo nuevo con una nueva visión. No se puede abordar lo nuevo, con una vieja visión

Con motivo de los cien días de gobierno de López Obrador han sucedido críticas a su gobierno, que no logran ser asumidas como autocríticas para que se traduzcan en cambios de los procesos ahora en curso; seguramente las causas de estas críticas que no logran sus objetivos son varias, pero nosotros destacamos una: el hábito mental de intelectuales, académicos y columnistas adquiridos en treinta años de predominio del proyecto llamado neoliberal, como una fuente de críticas que no logran dar en el blanco.

Quienes me conozcan saben que no soy partidario de la persona de López Obrador y, por lo mismo, no soy su defensor. El no necesita de mi defensa y yo no necesito defenderlo, lo que más me importa es defender la crítica certera que haga pensar a quienes la lean o la escuchen. No ve uno esta crítica cuando le exigen al presidente resultados como si ya fuera un año o más y no cien días, no parece que hablen con la verdad quienes han declarado que el desabasto de gasolina no tuvo como causa principal el robo, si no la falta de importación de la misma.

Parece desproporcionada la alerta internacional porque, según ésta, en México se está gestando una dictadura y una situación económica como la que hoy existe en Venezuela; es cierto que no se les resuelve el problema a los adultos mayores con el apoyo que se les brinda, como también lo es, que no están acudiendo a trabajar los jóvenes que esperaban, por esa cantidad mensual; pero no es cierto que esos apoyos sean la evidencia de que el gobierno actual sea socialista. Se están organizando algunas damas respetables y respetadas para rescatar el Estado laico, por las alusiones religiosas que a veces hace el presidente y por sus reuniones con miembros de iglesias cristianas.

El Estado laico no está en peligro, podría verse así cuando los antiguos liberales veían como enemigo principal a la Iglesia católica, pero hoy en día han declarado, los más representativos de los liberales que ya no es así, por eso llamaron al Sr. Obispo Sigifredo Noriega, “nuestro señor obispo”. También se ha especulado mucho sobre “la revocación de mandato”, y los mejores argumentos la relacionan con una posible reelección de López Obrador; esta última argumentación tiene cierta lógica en su exposición, pero no se le ve correspondencia con la realidad del país y del gobierno actual y por lo mismo no puede uno aceptarla como crítica certera generadora de algo nuevo.

El dirigente nacional de la Coparmex, planteaba ciertas exigencias y, que si no accedía el gobierno a ellas, le retirarían el apoyo, pero uno o dos días después se reunió el presidente con el Consejo Coordinador Empresarial para el cambio de dirigencia y ese hecho con las coincidencias que tuvieron, lograron el silencio del presidente de la Coparmex; ya no había nada que argumentar contra ese hecho de relevancia nacional.

El hábito mental que dejó el proyecto anterior sigue haciendo su labor, y al querer aplicarse a una nueva realidad genera mucha confusión en todos los partidos y organizaciones que habían funcionado más o menos bien en el régimen pasado; los protagonistas políticos, incluyendo los de Morena, están actuando como lo hacían antes, como si nada estuviera cambiando y sólo tendrá resultados imprevistos y sorprendentes. No cabe duda, necesitamos un mínimo de creatividad para modificar ese hábito mental y empezar a ver lo nuevo con una nueva visión. No se puede abordar lo nuevo, con una vieja visión

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