/ lunes 1 de junio de 2020

La olvidada escuela de cuadros en los partidos políticos

La formación de cuadros en los partidos políticos tiene una larga tradición según investigaciones que se han hecho. La formación de un partido de cuadros fue más importante para Lenin que un partido de masas y el nombre específico que les dio a los cuadros políticos fue el de revolucionarios profesionales, cuya tarea primordial era insertarse como células dentro de organizaciones de masas a las que nunca quiso incorporar al partido. Este partido dio lugar a la formación de partidos comunistas a nivel internacional los que continuaron con esa tradición.

En diferentes países del mundo se promovió la formación de cuadros políticos y se organizaron con ese objetivo común, y esa organización se le llamó escuela de cuadros; pudieron tomar como ejemplo, también, algunas instituciones que forman de manera permanente a quienes jugarán un papel importante en la conducción de las mismas, como la Iglesia Católica y el Ejército; su larga experiencia los llevó a la conclusión, luego traducida en norma, de que nada en su propia existencia se improvisa, ni siquiera para realizar sus actividades cotidianas son improvisados, y toman las medidas suficientes o necesarias para no cometer errores.

Sin saber a ciencia cierta la fuente de su inspiración, muchos partidos políticos formaron su escuela de cuadros, a veces internacional, otras a nivel nacional y en menor medida, en ciertas ocasiones, formaban las dos; en México el PAN formò a varios militantes en la fundación Konrad Adenauer en Alemania, con una orientación propia de la democracia cristiana como la que existía en Chile; el Partido Comunista Mexicano enviaba a militantes destacados por algo, a estudiar en la escuela internacional de cuadros en la desaparecida Unión Soviética, cuya duración era de un año y en otros casos de dos.

El PRI formó su propia escuela de cuadros a nivel nacional sin dejar de promover en relaciones internacionales a los jóvenes destacados. En las escuelas nacionales de cuadros les enseñaban, casi siempre, la interpretación de la historia nacional asumida por su partido, así como la historia de su partido desde la fundación del mismo. El último gobernador de Zacatecas que mandó a la escuela de cuadros de su partido fue Genaro Borrego, si no estamos equivocados. Actualmente la ausencia de formación de cuadros es notoria, como lo es también la influencia depredadora del pragmatismo en la dirigencia de los partidos políticos; no se requiere profundizar mucho, basta con ver superficialmente a los candidateables de los partidos para ver la necesidad de rescatar las escuelas de cuadros de los partidos políticos entre otras iniciativas que habrán de tomar para no desaparecer.

La formación de cuadros en los partidos políticos tiene una larga tradición según investigaciones que se han hecho. La formación de un partido de cuadros fue más importante para Lenin que un partido de masas y el nombre específico que les dio a los cuadros políticos fue el de revolucionarios profesionales, cuya tarea primordial era insertarse como células dentro de organizaciones de masas a las que nunca quiso incorporar al partido. Este partido dio lugar a la formación de partidos comunistas a nivel internacional los que continuaron con esa tradición.

En diferentes países del mundo se promovió la formación de cuadros políticos y se organizaron con ese objetivo común, y esa organización se le llamó escuela de cuadros; pudieron tomar como ejemplo, también, algunas instituciones que forman de manera permanente a quienes jugarán un papel importante en la conducción de las mismas, como la Iglesia Católica y el Ejército; su larga experiencia los llevó a la conclusión, luego traducida en norma, de que nada en su propia existencia se improvisa, ni siquiera para realizar sus actividades cotidianas son improvisados, y toman las medidas suficientes o necesarias para no cometer errores.

Sin saber a ciencia cierta la fuente de su inspiración, muchos partidos políticos formaron su escuela de cuadros, a veces internacional, otras a nivel nacional y en menor medida, en ciertas ocasiones, formaban las dos; en México el PAN formò a varios militantes en la fundación Konrad Adenauer en Alemania, con una orientación propia de la democracia cristiana como la que existía en Chile; el Partido Comunista Mexicano enviaba a militantes destacados por algo, a estudiar en la escuela internacional de cuadros en la desaparecida Unión Soviética, cuya duración era de un año y en otros casos de dos.

El PRI formó su propia escuela de cuadros a nivel nacional sin dejar de promover en relaciones internacionales a los jóvenes destacados. En las escuelas nacionales de cuadros les enseñaban, casi siempre, la interpretación de la historia nacional asumida por su partido, así como la historia de su partido desde la fundación del mismo. El último gobernador de Zacatecas que mandó a la escuela de cuadros de su partido fue Genaro Borrego, si no estamos equivocados. Actualmente la ausencia de formación de cuadros es notoria, como lo es también la influencia depredadora del pragmatismo en la dirigencia de los partidos políticos; no se requiere profundizar mucho, basta con ver superficialmente a los candidateables de los partidos para ver la necesidad de rescatar las escuelas de cuadros de los partidos políticos entre otras iniciativas que habrán de tomar para no desaparecer.

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