/ miércoles 16 de enero de 2019

La prospectiva en educación superior

El hombre, desde sus orígenes, ha mostrado una inquietud sobre el futuro; por conocerlo y de ser posible adaptarlo o modificarlo según sus intereses. En tal intento, la evolución del pensamiento y el desarrollo científico que reclaman sistematización y orden lógico en sus deducciones han permitido que esta inquietud sobre el mañana trascienda los límites de la mera especulación sobrenatural o adivinación y marque prudente distancia de estas, a fin de convertirse en una autentica disciplina científica que estudia cómo será el futuro.

Es así que la educación como actividad profundamente sensible y por ser la base del desarrollo de cualquier sociedad, es necesario que hoy en día se proyecte hacia adelante, no puede quedar fuera de una acción planificadora a futuro.

No es fácil aventurarse a predecir lo que sucederá en el futuro y menos aún si se trata de la educación superior, por la complejidad y cantidad de variables que encierra la dimensión educativa.

Por ello, tal realidad de la educación debe ser tratada siempre holísticamente, ya que el pensamiento del ser humano es complejo; tal y como lo expreso Morín (2001) al mencionar que el todo es mucho más que la simple suma de las partes.

Por eso, es fundamental en este tiempo, entender el concepto de prospectiva en el que se afirmar que tener un pensamiento visionario debe establecer un enfoque dinámico y su interés se centra en la evolución, el cambio y la dinámica de los sistemas sociales y asume que todas las variables cualitativas y cuantitativas están relacionadas de forma dinámica entre ellas.

Es así que es fundamental entender que la educación superior en sus diferentes expresiones, ya están insertadas desde hace varios años atrás en un contexto eminentemente globalizado. Tal globalización abarca muchos aspectos de la dimensión educativa y de la formación profesional, y le exige a la educación superior tornarse más competitiva y atractiva.

En conclusión, las instituciones de educación superior y la acción de planificación prospectiva no deben olvidar que son éstas las encargadas de generar y distribuir el conocimiento al servicio de la comunidad para su pleno desarrollo económico, humano y social.

Estimado lector, agradezco de antemano la atención prestada al presente; y como siempre, usted tiene la última palabra. Nos leemos en la próxima y espero que haya sido de su agrado e interés…Viva la vida

El hombre, desde sus orígenes, ha mostrado una inquietud sobre el futuro; por conocerlo y de ser posible adaptarlo o modificarlo según sus intereses. En tal intento, la evolución del pensamiento y el desarrollo científico que reclaman sistematización y orden lógico en sus deducciones han permitido que esta inquietud sobre el mañana trascienda los límites de la mera especulación sobrenatural o adivinación y marque prudente distancia de estas, a fin de convertirse en una autentica disciplina científica que estudia cómo será el futuro.

Es así que la educación como actividad profundamente sensible y por ser la base del desarrollo de cualquier sociedad, es necesario que hoy en día se proyecte hacia adelante, no puede quedar fuera de una acción planificadora a futuro.

No es fácil aventurarse a predecir lo que sucederá en el futuro y menos aún si se trata de la educación superior, por la complejidad y cantidad de variables que encierra la dimensión educativa.

Por ello, tal realidad de la educación debe ser tratada siempre holísticamente, ya que el pensamiento del ser humano es complejo; tal y como lo expreso Morín (2001) al mencionar que el todo es mucho más que la simple suma de las partes.

Por eso, es fundamental en este tiempo, entender el concepto de prospectiva en el que se afirmar que tener un pensamiento visionario debe establecer un enfoque dinámico y su interés se centra en la evolución, el cambio y la dinámica de los sistemas sociales y asume que todas las variables cualitativas y cuantitativas están relacionadas de forma dinámica entre ellas.

Es así que es fundamental entender que la educación superior en sus diferentes expresiones, ya están insertadas desde hace varios años atrás en un contexto eminentemente globalizado. Tal globalización abarca muchos aspectos de la dimensión educativa y de la formación profesional, y le exige a la educación superior tornarse más competitiva y atractiva.

En conclusión, las instituciones de educación superior y la acción de planificación prospectiva no deben olvidar que son éstas las encargadas de generar y distribuir el conocimiento al servicio de la comunidad para su pleno desarrollo económico, humano y social.

Estimado lector, agradezco de antemano la atención prestada al presente; y como siempre, usted tiene la última palabra. Nos leemos en la próxima y espero que haya sido de su agrado e interés…Viva la vida