/ jueves 20 de enero de 2022

Lo que necesitas saber sobre la Reforma Eléctrica

Desde inicios de esta semana y hasta el 15 de febrero, estaremos atestiguando los foros de parlamento abierto en los que se analizará la iniciativa de reforma, propuesta por el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, en materia eléctrica. No es un tema menor, se trata de una de las más importantes de las últimas décadas.

Y es que los temas torales siempre dividen opiniones. Ya las posturas sobre este tema, acaparan a los medios de comunicación, y comienza el ajetreo entre los promoventes de la reforma y la oposición que, por cierto, asegura que no caminará la propuesta, si no es bajo una profunda revisión y reestructuración.

Es necesario entender esta reforma, para poder contribuir al debate nacional, que luego se replicará en todos los estados. Usted recordará, estimado lector, que el modelo actualmente vigente, es el propuesto en la reforma energética, presentada por el entonces Presidente, Enrique Peña Nieto, allá por el 2013.

El malestar social provocado, se vio minimizado por una operación de estado, la imposición de un grupo mayoritario en las cámaras parlamentarias, y una costosa estrategia de comunicación que promovía la promesa de tener recibos de la luz y gas más baratos, sobra decir que esta promesa nunca se cumplió.

Hoy, a casi 8 años de implementada, las tarifas, lejos de disminuir, han visto un incremento constante, aumento que se ha visto acentuado en el sector comercial e industrial. Es un buen momento para deliberar si la reforma energética fue un éxito o un fracaso para México.

Otra de sus acciones fue modificar la operatividad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), dejar de ser un organismo y pasar a ser una empresa del estado, con la finalidad de poderla dividir, e implementar un nuevo modelo de despacho, y así fue como se crearon 9 subsidiarias, 4 filiales y 4 unidades de negocios.

Peor aún, se impusieron contratos para que, entre dichas subsidiarias, se compren energía a precios altos, esquema que impacta en la administración de la empresa y por consecuente, en las finanzas de los mexicanos. Son justo estas irregularidades, las que orillaron al Gobierno de México a proponer la reforma, que nuevamente lleva a la CFE a ser un organismo del estado.

A tener personalidad jurídica y patrimonio propio, autonomía en el ejercicio de sus funciones y en su administración, se integrará como un solo ente que, además, será responsable, por mandato constitucional, de la dotación de electricidad y del manejo del sistema eléctrico nacional.

Esta modificación a los artículos 25, 27 y 28, de la constitución federal, para tranquilidad de los inversionistas, prevé que el 54% de la energía eléctrica se genere por la CFE, y el 46% a través de las empresas privadas. “No se va a nacionalizar ni un tornillo”, ha dicho nuestro mandatario federal.

Estas herramientas constitucionales, garantizarán una mejor operatividad en la CFE, y todas sus áreas tendrán una interconexión, pero además, la electricidad como suministro básico, será considerada de seguridad nacional y derecho humano, lo que ayudará a mantener tarifas de energía eléctrica a un mejor costo.

La invitación es a estar atentos y a continuar nutriendo este debate que es de interés de todos los mexicanos, nos leemos en la próxima colaboración.

Desde inicios de esta semana y hasta el 15 de febrero, estaremos atestiguando los foros de parlamento abierto en los que se analizará la iniciativa de reforma, propuesta por el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, en materia eléctrica. No es un tema menor, se trata de una de las más importantes de las últimas décadas.

Y es que los temas torales siempre dividen opiniones. Ya las posturas sobre este tema, acaparan a los medios de comunicación, y comienza el ajetreo entre los promoventes de la reforma y la oposición que, por cierto, asegura que no caminará la propuesta, si no es bajo una profunda revisión y reestructuración.

Es necesario entender esta reforma, para poder contribuir al debate nacional, que luego se replicará en todos los estados. Usted recordará, estimado lector, que el modelo actualmente vigente, es el propuesto en la reforma energética, presentada por el entonces Presidente, Enrique Peña Nieto, allá por el 2013.

El malestar social provocado, se vio minimizado por una operación de estado, la imposición de un grupo mayoritario en las cámaras parlamentarias, y una costosa estrategia de comunicación que promovía la promesa de tener recibos de la luz y gas más baratos, sobra decir que esta promesa nunca se cumplió.

Hoy, a casi 8 años de implementada, las tarifas, lejos de disminuir, han visto un incremento constante, aumento que se ha visto acentuado en el sector comercial e industrial. Es un buen momento para deliberar si la reforma energética fue un éxito o un fracaso para México.

Otra de sus acciones fue modificar la operatividad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), dejar de ser un organismo y pasar a ser una empresa del estado, con la finalidad de poderla dividir, e implementar un nuevo modelo de despacho, y así fue como se crearon 9 subsidiarias, 4 filiales y 4 unidades de negocios.

Peor aún, se impusieron contratos para que, entre dichas subsidiarias, se compren energía a precios altos, esquema que impacta en la administración de la empresa y por consecuente, en las finanzas de los mexicanos. Son justo estas irregularidades, las que orillaron al Gobierno de México a proponer la reforma, que nuevamente lleva a la CFE a ser un organismo del estado.

A tener personalidad jurídica y patrimonio propio, autonomía en el ejercicio de sus funciones y en su administración, se integrará como un solo ente que, además, será responsable, por mandato constitucional, de la dotación de electricidad y del manejo del sistema eléctrico nacional.

Esta modificación a los artículos 25, 27 y 28, de la constitución federal, para tranquilidad de los inversionistas, prevé que el 54% de la energía eléctrica se genere por la CFE, y el 46% a través de las empresas privadas. “No se va a nacionalizar ni un tornillo”, ha dicho nuestro mandatario federal.

Estas herramientas constitucionales, garantizarán una mejor operatividad en la CFE, y todas sus áreas tendrán una interconexión, pero además, la electricidad como suministro básico, será considerada de seguridad nacional y derecho humano, lo que ayudará a mantener tarifas de energía eléctrica a un mejor costo.

La invitación es a estar atentos y a continuar nutriendo este debate que es de interés de todos los mexicanos, nos leemos en la próxima colaboración.