/ martes 16 de julio de 2019

Los nuevos tiempos

La historia nos da cuenta de hechos que han marcado los sucesos políticos y las grandes transformaciones mundiales que son objeto de análisis de la historia del derecho y de la ciencia política.

La globalización y una idea concreta de gobernabilidad global descansan en dos supuestos que rompen con la concepción tradicional de la soberanía como elemento diferenciador y segmentador de los estados nacionales como un conjunto compartido de democracia, y respeto a los derechos humanos eso sin dejar de mencionar y dejar de lado las prioridades y las nuevas amenazas, riesgos que representan el crimen organizado y el terrorismo. Estos dos fenómenos tienen la particularidad de no estar orgánicamente ligados a las formas tradicionales de los Estados nacionales y por tal motivo no pueden ser contenidos de forma eficaz con los aparatos tradicionales de seguridad nacional y en ocasiones ni con todo el aparato del Estado.

La realidad mundial y los desafíos que presenta el mundo moderno, no se presentan en voz de especialistas en el tema los lineamientos constitucionales, es decir las instancias supranacionales que en teoría no son propiamente gobiernos, pero toman una gran cantidad de decisiones cada vez mayor y las agendas económicas, ecológicas e incluso de seguridad, que tradicionalmente formaban parte de una dinámica nacional, hoy se presentan ligadas en varios países con problemáticas similares en otros países, organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales.

Diversos autores de la Ciencia Política exponen que el problema central de la crisis de nuestro tiempo podría entonces resumirse de la manera siguiente: Los Estados Nación con soberanías excluyentes e intereses nacionales en disputa no parecen ser compatibles con el espíritu de los tiempos, pero tampoco se ha avanzado lo suficiente para edificar las nuevas instituciones.

Muchos Estados Nación visualizan un cambio en los próximos 10, 15 o hasta 20 años en lo que pudiera darse un impulso a la forma de los gobiernos progresistas con políticas públicas que aporten a la solución de las problemáticas reales existentes de la sociedad actual, como lo es la protección a los derechos humanos, cambio climático, seguridad nacional y libre mercado y demás ejemplos en cuyo caso se trate del bienestar de la colectividad. Nuestro país tiene que estar a la vanguardia, vamos enfocados al rumbo del nuevo orden mundial, lo que dicten los organismos internacionales nuestro país tiene que alinearse, transformarse de fondo o perecer y seguir con las mismas viejas prácticas.

La historia nos da cuenta de hechos que han marcado los sucesos políticos y las grandes transformaciones mundiales que son objeto de análisis de la historia del derecho y de la ciencia política.

La globalización y una idea concreta de gobernabilidad global descansan en dos supuestos que rompen con la concepción tradicional de la soberanía como elemento diferenciador y segmentador de los estados nacionales como un conjunto compartido de democracia, y respeto a los derechos humanos eso sin dejar de mencionar y dejar de lado las prioridades y las nuevas amenazas, riesgos que representan el crimen organizado y el terrorismo. Estos dos fenómenos tienen la particularidad de no estar orgánicamente ligados a las formas tradicionales de los Estados nacionales y por tal motivo no pueden ser contenidos de forma eficaz con los aparatos tradicionales de seguridad nacional y en ocasiones ni con todo el aparato del Estado.

La realidad mundial y los desafíos que presenta el mundo moderno, no se presentan en voz de especialistas en el tema los lineamientos constitucionales, es decir las instancias supranacionales que en teoría no son propiamente gobiernos, pero toman una gran cantidad de decisiones cada vez mayor y las agendas económicas, ecológicas e incluso de seguridad, que tradicionalmente formaban parte de una dinámica nacional, hoy se presentan ligadas en varios países con problemáticas similares en otros países, organizaciones no gubernamentales e instituciones internacionales.

Diversos autores de la Ciencia Política exponen que el problema central de la crisis de nuestro tiempo podría entonces resumirse de la manera siguiente: Los Estados Nación con soberanías excluyentes e intereses nacionales en disputa no parecen ser compatibles con el espíritu de los tiempos, pero tampoco se ha avanzado lo suficiente para edificar las nuevas instituciones.

Muchos Estados Nación visualizan un cambio en los próximos 10, 15 o hasta 20 años en lo que pudiera darse un impulso a la forma de los gobiernos progresistas con políticas públicas que aporten a la solución de las problemáticas reales existentes de la sociedad actual, como lo es la protección a los derechos humanos, cambio climático, seguridad nacional y libre mercado y demás ejemplos en cuyo caso se trate del bienestar de la colectividad. Nuestro país tiene que estar a la vanguardia, vamos enfocados al rumbo del nuevo orden mundial, lo que dicten los organismos internacionales nuestro país tiene que alinearse, transformarse de fondo o perecer y seguir con las mismas viejas prácticas.

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