/ lunes 21 de enero de 2019

¡Me perdí!

Les voy a contar una historia, cuando era niña me perdí... sí, yo era rubia de ojos azules y como me perdieron mis hermanas, pues consiguieron a una niña morena y entonces esa se quedó con mi nombre. ¡NO MENTIRA! ¡JAMÁ SUCEDIÓ ESO!

Lo que si sucedió fue que cuando tenía alrededor de 6 años, y las calles de Zacatecas del centro no estaban tan saturadas de todo, (si hubo un tiempo en que no importaba la hora las calles del centro podías caminar sin tanta gente alrededor y no había tantos automóviles) me llevaron a regañadientes mis dos hermanas mayores que ya tenían sus 20 y 21 años al centro, a dar una vuelta a nuestro único centro comercial de aquel entonces “El Mercado González Ortega”, estacionaron el carro en la Alameda (si cuando aún podías estacionar sin ningún problema los autos) y nos fuimos caminando hasta ese mercado (que para quienes me leen de otras ciudades es el mercado que está cerca de nuestra hermosa Catedral), mis hermanas, me llevaban de la mano, pero al llegar al centro comercial, sus ojos se les iban por los zapatos, por las bolsas, por los vestidos y por chucherías y media... la cosa es que en algún momento me soltaron y yo desde entonces toda curiosa me fui por otro lado, hasta que las perdí de vista, así, de chiquita y sin asustarme al no verlas, pues me puse a buscarlas pensando: “¡Ya se me perdieron este par! ¿Ahora que les voy a decir a mis papás?, pues así con la inteligencia de una niña de seis años y con su lógica al pasar largo tiempo y no encontrarlas, decidí regresar a donde el carro estaba estacionado... ¿se imaginan a una pirinolita andar por la calle solita y sin que nadie me preguntara nada?, mi lógica era: Quizás regresaron al auto, yo me regresaré también.

A lo lejos vi a mis hermanas, de rostro desencajado, llorando y corriendo para abrir el auto, acompañadas de un par de policías, cuando me acerco y les digo “¡Hola!”... Mi hermana mayor dijo: ¿DÓNDE ESTABAS?, ¡YA METETE AL AUTO!”, solo vi que hablaron con los policías y me llevaron directo a la casa.

Yo, tuve suerte, en aquellos días, pero ¿qué les quiero decir con esta historia?, ¿acaso quiero ventilar a mis hermanas, cuando eran jóvenes? ¡nooooo!, lo que trato de decirles es que, así como me pasó a mí, le puede pasar a cualquier niñ@ de la edad que sea, algunos se asustan cuando no ven a sus familiares, algunos otros van con adulto o con alguien que represente autoridad y algunos otros como bien sabemos y por desgracia se pierden para siempre.

Pero, en realidad las niñas y los niños no se pierden, LOS ADULTOS LOS PERDEMOS, hoy en día estamos acostumbrados a darles el celular para que se entretengan, y por ende nosotros nos desentendemos, o nos descuidamos, justo estamos viendo el celular o cualquier otra cosa y ellos se van por un lado y nosotros por otro.

No olvidemos que estamos viviendo en un mundo loco y también hay maldad, así que, cuando traiga niñ@s a su cargo, por favor, cuidémoslos, protejámoslos y si vemos algún menor perdido, seamos buenos seres humanos y ayudémosle a encontrar a su familia.

Nos leemos el próximo lunes para Olvidar lo que sabes de...

Les voy a contar una historia, cuando era niña me perdí... sí, yo era rubia de ojos azules y como me perdieron mis hermanas, pues consiguieron a una niña morena y entonces esa se quedó con mi nombre. ¡NO MENTIRA! ¡JAMÁ SUCEDIÓ ESO!

Lo que si sucedió fue que cuando tenía alrededor de 6 años, y las calles de Zacatecas del centro no estaban tan saturadas de todo, (si hubo un tiempo en que no importaba la hora las calles del centro podías caminar sin tanta gente alrededor y no había tantos automóviles) me llevaron a regañadientes mis dos hermanas mayores que ya tenían sus 20 y 21 años al centro, a dar una vuelta a nuestro único centro comercial de aquel entonces “El Mercado González Ortega”, estacionaron el carro en la Alameda (si cuando aún podías estacionar sin ningún problema los autos) y nos fuimos caminando hasta ese mercado (que para quienes me leen de otras ciudades es el mercado que está cerca de nuestra hermosa Catedral), mis hermanas, me llevaban de la mano, pero al llegar al centro comercial, sus ojos se les iban por los zapatos, por las bolsas, por los vestidos y por chucherías y media... la cosa es que en algún momento me soltaron y yo desde entonces toda curiosa me fui por otro lado, hasta que las perdí de vista, así, de chiquita y sin asustarme al no verlas, pues me puse a buscarlas pensando: “¡Ya se me perdieron este par! ¿Ahora que les voy a decir a mis papás?, pues así con la inteligencia de una niña de seis años y con su lógica al pasar largo tiempo y no encontrarlas, decidí regresar a donde el carro estaba estacionado... ¿se imaginan a una pirinolita andar por la calle solita y sin que nadie me preguntara nada?, mi lógica era: Quizás regresaron al auto, yo me regresaré también.

A lo lejos vi a mis hermanas, de rostro desencajado, llorando y corriendo para abrir el auto, acompañadas de un par de policías, cuando me acerco y les digo “¡Hola!”... Mi hermana mayor dijo: ¿DÓNDE ESTABAS?, ¡YA METETE AL AUTO!”, solo vi que hablaron con los policías y me llevaron directo a la casa.

Yo, tuve suerte, en aquellos días, pero ¿qué les quiero decir con esta historia?, ¿acaso quiero ventilar a mis hermanas, cuando eran jóvenes? ¡nooooo!, lo que trato de decirles es que, así como me pasó a mí, le puede pasar a cualquier niñ@ de la edad que sea, algunos se asustan cuando no ven a sus familiares, algunos otros van con adulto o con alguien que represente autoridad y algunos otros como bien sabemos y por desgracia se pierden para siempre.

Pero, en realidad las niñas y los niños no se pierden, LOS ADULTOS LOS PERDEMOS, hoy en día estamos acostumbrados a darles el celular para que se entretengan, y por ende nosotros nos desentendemos, o nos descuidamos, justo estamos viendo el celular o cualquier otra cosa y ellos se van por un lado y nosotros por otro.

No olvidemos que estamos viviendo en un mundo loco y también hay maldad, así que, cuando traiga niñ@s a su cargo, por favor, cuidémoslos, protejámoslos y si vemos algún menor perdido, seamos buenos seres humanos y ayudémosle a encontrar a su familia.

Nos leemos el próximo lunes para Olvidar lo que sabes de...

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