/ jueves 11 de noviembre de 2021

México insta a las Naciones Unidas a atender la exclusión social

México ha sido un protagonista del multilateralismo. Participó en la Sociedad de las Naciones (1919-1945), a pesar de no haber sido parte de ésta en el momento de su creación. Desde su ingreso en 1931 fue uno de sus integrantes más activos. En su momento, se opuso a violaciones graves de la Carta de la Sociedad de las Naciones, como la invasión italiana a Etiopía en 1935 y la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi en 1938. Asimismo, participó en la Conferencia de San Francisco y fue uno de los 51 Países Miembros fundadores de la ONU. En estas décadas, se ha mantenido activo en los diferentes órganos que integran a este organismo.

En el mes de noviembre, México ocupa por segunda vez en la historia la silla de la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En el bienio 2021-2022, nuestro país es miembro no permanente de este órgano por quinta vez, después de serlo en 1946-1947, 1980-1981, 2002-2003 y 2009-2010. El Consejo es el órgano ejecutivo de la ONU y busca el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. A diferencia de las resoluciones de la Asamblea General, las de este órgano son de cumplimiento obligatorio. Su presidencia se rota cada mes.

El programa de trabajo aprobado para el Consejo de Seguridad en noviembre contempla dos debates abiertos sobre el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, y un tercero sobre armas. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, encabezó el primero de ellos con el análisis de las causas de raíz de los conflictos, incluyendo corrupción, exclusión social y desigualdad.

En su mensaje, convocó a los integrantes a hacer algo sustancial en favor de las personas en situación de pobreza. La idea es imprimir una visión integral a la solución de conflictos, que incluya la atención de sus causas económicas y sociales, ya que como el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo en este debate que actualmente “enfrentamos la mayor recesión mundial desde la Segunda Guerra Mundial”.

Se sostendrá un segundo debate sobre el papel de la diplomacia preventiva en el mantenimiento de la paz y seguridad. Aquí se espera incluir un tema importante para nuestra región, esto es, el propósito de tener una migración regular, ordenada y segura. Al respecto, México cree en la promoción del diálogo y en poner la procuración del bienestar de las personas en el centro de cualquier política.

Hacia la tercera semana de noviembre se llevará a cabo un encuentro sobre el impacto del desvío y tráfico de armas pequeñas y ligeras en la paz y la seguridad, presidido por el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard. Este tema forma parte de la agenda bilateral México-Estados Unidos en el marco del litigio que se tiene con empresas estadounidenses. Otro asunto por destacar son los avances en las operaciones de mantenimiento de la paz y seguridad de las mujeres, en concordancia con la política exterior feminista que nuestro país persigue.

Los 15 integrantes del Consejo también sostendrán encuentros para analizar situaciones de riesgo internacional en Siria, Yemen, Bosnia y Herzegovina, Irak, Libia, Afganistán, Etiopía, Myanmar y Sudán. Asimismo, se tiene previsto renovar los mandatos de las misiones de estabilización en África Central y en Somalia.

La presencia de nuestro primer mandatario en el foro multilateral más relevante evoca la reflexión sobre la importancia de los regímenes internacionales, de los principios de política exterior de México y la urgente necesidad de incluir en el debate internacional las causas sociales en la solución de conflictos.

Las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad son el corazón del multilateralismo. Estos foros establecen normas y fomentan hábitos y valores. Es una expresión de la diplomacia, cuyo objetivo es ofrecer soluciones a problemas comunes, como el cambio climático, la lucha por los recursos naturales, la crisis energética, el acceso a vacunas, la marginación o el aumento de los precios de los alimentos. Estas normas, principios y prácticas permiten establecer un mismo marco de referencia para todos los participantes del sistema internacional.

Pese a los desafíos de un orden global dinámico, el multilateralismo es todavía la vía más importante que tenemos para enfrentar y darle solución a problemas comunes. En esta ocasión, la presidencia mexicana lleva a los debates del Consejo de Seguridad la urgencia de atender la exclusión social. Insta a las Naciones Unidas a reformarse y luchar en contra de las causas de la pobreza y la marginación, no sólo sus consecuencias.

México ha sido un protagonista del multilateralismo. Participó en la Sociedad de las Naciones (1919-1945), a pesar de no haber sido parte de ésta en el momento de su creación. Desde su ingreso en 1931 fue uno de sus integrantes más activos. En su momento, se opuso a violaciones graves de la Carta de la Sociedad de las Naciones, como la invasión italiana a Etiopía en 1935 y la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi en 1938. Asimismo, participó en la Conferencia de San Francisco y fue uno de los 51 Países Miembros fundadores de la ONU. En estas décadas, se ha mantenido activo en los diferentes órganos que integran a este organismo.

En el mes de noviembre, México ocupa por segunda vez en la historia la silla de la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En el bienio 2021-2022, nuestro país es miembro no permanente de este órgano por quinta vez, después de serlo en 1946-1947, 1980-1981, 2002-2003 y 2009-2010. El Consejo es el órgano ejecutivo de la ONU y busca el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. A diferencia de las resoluciones de la Asamblea General, las de este órgano son de cumplimiento obligatorio. Su presidencia se rota cada mes.

El programa de trabajo aprobado para el Consejo de Seguridad en noviembre contempla dos debates abiertos sobre el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, y un tercero sobre armas. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, encabezó el primero de ellos con el análisis de las causas de raíz de los conflictos, incluyendo corrupción, exclusión social y desigualdad.

En su mensaje, convocó a los integrantes a hacer algo sustancial en favor de las personas en situación de pobreza. La idea es imprimir una visión integral a la solución de conflictos, que incluya la atención de sus causas económicas y sociales, ya que como el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo en este debate que actualmente “enfrentamos la mayor recesión mundial desde la Segunda Guerra Mundial”.

Se sostendrá un segundo debate sobre el papel de la diplomacia preventiva en el mantenimiento de la paz y seguridad. Aquí se espera incluir un tema importante para nuestra región, esto es, el propósito de tener una migración regular, ordenada y segura. Al respecto, México cree en la promoción del diálogo y en poner la procuración del bienestar de las personas en el centro de cualquier política.

Hacia la tercera semana de noviembre se llevará a cabo un encuentro sobre el impacto del desvío y tráfico de armas pequeñas y ligeras en la paz y la seguridad, presidido por el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard. Este tema forma parte de la agenda bilateral México-Estados Unidos en el marco del litigio que se tiene con empresas estadounidenses. Otro asunto por destacar son los avances en las operaciones de mantenimiento de la paz y seguridad de las mujeres, en concordancia con la política exterior feminista que nuestro país persigue.

Los 15 integrantes del Consejo también sostendrán encuentros para analizar situaciones de riesgo internacional en Siria, Yemen, Bosnia y Herzegovina, Irak, Libia, Afganistán, Etiopía, Myanmar y Sudán. Asimismo, se tiene previsto renovar los mandatos de las misiones de estabilización en África Central y en Somalia.

La presencia de nuestro primer mandatario en el foro multilateral más relevante evoca la reflexión sobre la importancia de los regímenes internacionales, de los principios de política exterior de México y la urgente necesidad de incluir en el debate internacional las causas sociales en la solución de conflictos.

Las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad son el corazón del multilateralismo. Estos foros establecen normas y fomentan hábitos y valores. Es una expresión de la diplomacia, cuyo objetivo es ofrecer soluciones a problemas comunes, como el cambio climático, la lucha por los recursos naturales, la crisis energética, el acceso a vacunas, la marginación o el aumento de los precios de los alimentos. Estas normas, principios y prácticas permiten establecer un mismo marco de referencia para todos los participantes del sistema internacional.

Pese a los desafíos de un orden global dinámico, el multilateralismo es todavía la vía más importante que tenemos para enfrentar y darle solución a problemas comunes. En esta ocasión, la presidencia mexicana lleva a los debates del Consejo de Seguridad la urgencia de atender la exclusión social. Insta a las Naciones Unidas a reformarse y luchar en contra de las causas de la pobreza y la marginación, no sólo sus consecuencias.