/ lunes 22 de marzo de 2021

Migrantes zacatecanos: transformación y esperanza

Día con día se confirma que Zacatecas es un estado binacional. Pero más allá de la declaración, están los hechos: actualmente se estima que millón y medio de zacatecanos viven en Estados Unidos; de acuerdo, con el Banco de México, durante el año 2020 se registró un aumento de remesas en un 6.5% en comparación con el año anterior. Durante todo ese complejo año, los paisanos enviaron a Zacatecas un total de 1,202.3 millones de dólares. Es de tal magnitud el cariño de nuestros paisanos para con su tierra y con su gente, que Zacatecas, se situó en 2020 como el estado con mayor recepción de divisas, con un 13.2% del total nacional, según datos dados a conocer recientemente por el INEGI. Este recurso llega a casi un tercio de los hogares zacatecanos.

Es por eso que sostengo que, con nuestros paisanos migrantes, tenemos una doble deuda histórica: la de no haberles ofrecido oportunidades de desarrollo en su tierra, cerca de sus seres queridos, y todo lo que les debemos por su apoyo constante y permanente al bienestar de nuestras comunidades y sus familias. Aunque algo se ha avanzado, falta mucho más. No hay que olvidar que, gracias a reformas que se lograron en el sexenio de Ricardo Monreal, hoy contamos con dos espacios para migrantes en la Legislatura Local.

Pero debemos seguir explorando formas en las que puedan participar integralmente en todas las áreas de la vida pública de nuestro estado. Es importante que abramos un diálogo y deliberación permanentes con nuestros paisanos para continuar trabajando en alternativas y propuestas que les permitan integrarse de manera definitiva e integral a la vida política, pero también a la social y económica de Zacatecas, de donde, finalmente, nunca se han ido. Que se integren al progreso económico de nuestros municipios y comunidades es una tarea pendiente y fundamental, por ello, que los recursos que envían a sus seres queridos, no solo se utilicen para el gasto, sino también para la inversión, es un área de oportunidad para el desarrollo económico y social de sus familias en particular, y de las regiones en general.

Los migrantes zacatecanos son parte fundamental de la esperanza por una tierra de bienestar y progreso, merecen una transformación que los haga parte del desarrollo que han impulsado con generosidad y fervor.

Pd. No quiero dejar pasar mi agradecimiento a El Sol de Zacatecas, un medio con arraigo, credibilidad y aprecio por todos los zacatecanos, para poder unirse a su lista de colaboradores con mis reflexiones e ideas a través de estas participaciones editoriales.

Día con día se confirma que Zacatecas es un estado binacional. Pero más allá de la declaración, están los hechos: actualmente se estima que millón y medio de zacatecanos viven en Estados Unidos; de acuerdo, con el Banco de México, durante el año 2020 se registró un aumento de remesas en un 6.5% en comparación con el año anterior. Durante todo ese complejo año, los paisanos enviaron a Zacatecas un total de 1,202.3 millones de dólares. Es de tal magnitud el cariño de nuestros paisanos para con su tierra y con su gente, que Zacatecas, se situó en 2020 como el estado con mayor recepción de divisas, con un 13.2% del total nacional, según datos dados a conocer recientemente por el INEGI. Este recurso llega a casi un tercio de los hogares zacatecanos.

Es por eso que sostengo que, con nuestros paisanos migrantes, tenemos una doble deuda histórica: la de no haberles ofrecido oportunidades de desarrollo en su tierra, cerca de sus seres queridos, y todo lo que les debemos por su apoyo constante y permanente al bienestar de nuestras comunidades y sus familias. Aunque algo se ha avanzado, falta mucho más. No hay que olvidar que, gracias a reformas que se lograron en el sexenio de Ricardo Monreal, hoy contamos con dos espacios para migrantes en la Legislatura Local.

Pero debemos seguir explorando formas en las que puedan participar integralmente en todas las áreas de la vida pública de nuestro estado. Es importante que abramos un diálogo y deliberación permanentes con nuestros paisanos para continuar trabajando en alternativas y propuestas que les permitan integrarse de manera definitiva e integral a la vida política, pero también a la social y económica de Zacatecas, de donde, finalmente, nunca se han ido. Que se integren al progreso económico de nuestros municipios y comunidades es una tarea pendiente y fundamental, por ello, que los recursos que envían a sus seres queridos, no solo se utilicen para el gasto, sino también para la inversión, es un área de oportunidad para el desarrollo económico y social de sus familias en particular, y de las regiones en general.

Los migrantes zacatecanos son parte fundamental de la esperanza por una tierra de bienestar y progreso, merecen una transformación que los haga parte del desarrollo que han impulsado con generosidad y fervor.

Pd. No quiero dejar pasar mi agradecimiento a El Sol de Zacatecas, un medio con arraigo, credibilidad y aprecio por todos los zacatecanos, para poder unirse a su lista de colaboradores con mis reflexiones e ideas a través de estas participaciones editoriales.