/ jueves 14 de junio de 2018

Papás "taxi"

Los niños por naturaleza son inquietos, y muestran un sinfín de dudas en todo momento. Hacen preguntas que no siempre podemos contestar los adultos y gustan de todo tipo de juegos, aquéllos donde más actividad física realizan, se convierten en sus favoritos y cuando los descuidamos un poquito, ya están involucrados en actividades que no siempre son lo que queremos para ellos.

Por esta razón es que los padres algunas ocasiones, buscamos que nuestros hijos, además de ir a la escuela, ocupen su tiempo en deportes, actividades artísticas, etc. Pues de esta forma, garantizamos que mantengan su mente ocupada, que esa energía que tienen sea canalizada para su bienestar y su sano desarrollo y crecimiento.

Pero en qué momento perdemos la noción del propósito real que existe para dar pie a ello, cuál es la razón para que se llegue al momento en que, para los chicos estas acciones dejen de ser interesantes y se convierten en rutinarias y peor aún, cuándo los padres dejamos que esos momentos que son ideales para establecer una comunicación efectiva, sean solo instantes de traslado de un lugar a otro, donde papá o mamá, solo son los conductores del vehículo que guían mientras resuelven diferentes conflictos a través del teléfono celular y los chicos pasen todo el tiempo que dura el viaje, conversando, jugando, posteando o revisando sus redes sociales en sus dispositivos móviles.

Es común ver a los chicos que bajan del carro, para incorporándose a sus actividades extra clase sin despedirse de los papás, muchos no pueden evitar el dejo de molestia que les causa el que los vean llegar en el carro con papá o mamá, pero igual siguen dependiendo de ellos para que los trasladen de un lugar a otro.

Una exalumna me pregunta qué puede hacer para que su hijo de once años no esté de mal humor cuando está con ella. “Mire lo llevo a la escuela y voy por él en el carro, dos días por semana a las cinco, lo llevo al fut bol, dos al karate y uno a pintura y aparte siempre tiene que hacer tareas en equipo, pero siempre que se baja, ni siquiera dice nada y todo el camino se la pasa renegando por todo y a veces hasta me dice palabras que no son groserías, pero me duelen mucho escucharlas de él”.

En realidad, no hay mucho que decir, cuántos padres de familia vivimos situaciones parecidas y por no saber tomar decisiones nos convertimos en PAPÁS TAXI.

Educar a los hijos es quizá la tarea más difícil que tenemos como papás, pero la complicamos mucho más cuando nos negamos la posibilidad de aprender y hay ocasiones que sucede como dice un viejo dicho: “Nos sale el tiro por la culata” porque propiciamos que nuestros hijos tengan este tipo de actividades para su bienestar y que tengan más posibilidades de aprender, pero nos olvidamos de lo importante que es no descuidar la comunicación que será la base de la relación padres e hijos.

Cuando tomemos decisiones; a los chicos debe quedarles claro el por qué y para qué de la acción, incitarles siempre a que encuentren las ventajas que obtendrán al aprender de estas. Por otra parte, recordarles que el tiempo que estarán distanciados de sus papás por estas actividades se puede compensar aprovechando bien el tiempo cuando se pueda estar juntos. En esos pequeños o largos viajes en los que los llevamos de un lugar a otro, hay que aprovechar para compartir ideas, gustos, música y mucho ayuda un… ¿cómo va tu día?

Y finalmente, recordemos que debemos enseñarles y recordarles con toda claridad que somos su familia, que somos sus papás, que los trasladamos o acompañamos para apoyarles, por lo tanto, como tales nos deben tratar. Al llegar al lugar, se deben despedir, al regresar a nosotros, saludar y dejar siempre en claro que no somos taxi, somos sus padres y estamos para apoyar porque se les quiere y son el regalo más importante que Dios nos ha dado.

Educar seres humanos felices, es tarea de todos.


Los niños por naturaleza son inquietos, y muestran un sinfín de dudas en todo momento. Hacen preguntas que no siempre podemos contestar los adultos y gustan de todo tipo de juegos, aquéllos donde más actividad física realizan, se convierten en sus favoritos y cuando los descuidamos un poquito, ya están involucrados en actividades que no siempre son lo que queremos para ellos.

Por esta razón es que los padres algunas ocasiones, buscamos que nuestros hijos, además de ir a la escuela, ocupen su tiempo en deportes, actividades artísticas, etc. Pues de esta forma, garantizamos que mantengan su mente ocupada, que esa energía que tienen sea canalizada para su bienestar y su sano desarrollo y crecimiento.

Pero en qué momento perdemos la noción del propósito real que existe para dar pie a ello, cuál es la razón para que se llegue al momento en que, para los chicos estas acciones dejen de ser interesantes y se convierten en rutinarias y peor aún, cuándo los padres dejamos que esos momentos que son ideales para establecer una comunicación efectiva, sean solo instantes de traslado de un lugar a otro, donde papá o mamá, solo son los conductores del vehículo que guían mientras resuelven diferentes conflictos a través del teléfono celular y los chicos pasen todo el tiempo que dura el viaje, conversando, jugando, posteando o revisando sus redes sociales en sus dispositivos móviles.

Es común ver a los chicos que bajan del carro, para incorporándose a sus actividades extra clase sin despedirse de los papás, muchos no pueden evitar el dejo de molestia que les causa el que los vean llegar en el carro con papá o mamá, pero igual siguen dependiendo de ellos para que los trasladen de un lugar a otro.

Una exalumna me pregunta qué puede hacer para que su hijo de once años no esté de mal humor cuando está con ella. “Mire lo llevo a la escuela y voy por él en el carro, dos días por semana a las cinco, lo llevo al fut bol, dos al karate y uno a pintura y aparte siempre tiene que hacer tareas en equipo, pero siempre que se baja, ni siquiera dice nada y todo el camino se la pasa renegando por todo y a veces hasta me dice palabras que no son groserías, pero me duelen mucho escucharlas de él”.

En realidad, no hay mucho que decir, cuántos padres de familia vivimos situaciones parecidas y por no saber tomar decisiones nos convertimos en PAPÁS TAXI.

Educar a los hijos es quizá la tarea más difícil que tenemos como papás, pero la complicamos mucho más cuando nos negamos la posibilidad de aprender y hay ocasiones que sucede como dice un viejo dicho: “Nos sale el tiro por la culata” porque propiciamos que nuestros hijos tengan este tipo de actividades para su bienestar y que tengan más posibilidades de aprender, pero nos olvidamos de lo importante que es no descuidar la comunicación que será la base de la relación padres e hijos.

Cuando tomemos decisiones; a los chicos debe quedarles claro el por qué y para qué de la acción, incitarles siempre a que encuentren las ventajas que obtendrán al aprender de estas. Por otra parte, recordarles que el tiempo que estarán distanciados de sus papás por estas actividades se puede compensar aprovechando bien el tiempo cuando se pueda estar juntos. En esos pequeños o largos viajes en los que los llevamos de un lugar a otro, hay que aprovechar para compartir ideas, gustos, música y mucho ayuda un… ¿cómo va tu día?

Y finalmente, recordemos que debemos enseñarles y recordarles con toda claridad que somos su familia, que somos sus papás, que los trasladamos o acompañamos para apoyarles, por lo tanto, como tales nos deben tratar. Al llegar al lugar, se deben despedir, al regresar a nosotros, saludar y dejar siempre en claro que no somos taxi, somos sus padres y estamos para apoyar porque se les quiere y son el regalo más importante que Dios nos ha dado.

Educar seres humanos felices, es tarea de todos.


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