/ viernes 20 de diciembre de 2019

Salario mínimo mexicano

El gobierno mexicano y empresarios acordaron incrementar un 20% el salario mínimo. Un fundamento es reactivar la economía interna del país, sin embargo, son múltiples variables macroeconómicas que influyen en el poder adquisitivo de nuestra moneda y éxito económico de tal incremento.

Desde años millones de compatriotas viven en pobreza y pobreza extrema, según dependencias gubernamentales de sexenios anteriores, es 1 de cada 2 personas con ingresos mensuales insuficientes para adquirir la canasta básica más gastos no alimentarios mínimamente indispensables, pero investigaciones no gubernamentales dicen que en realidad son 2 de cada 3 mexicanos los viven debajo de la línea de ingreso pues no sobrepasan de $2 mil 037 mensuales en medio rural y $3 mil 151 en urbano, de tal manera que tienen pobre calidad de vida en alimentación, salud, educación , transporte y vivienda digna.

De igual manera se tiene que desde 1982 prácticamente está estancado el poder adquisitivo de los mexicanos pues el incremento al salario mínimo era principalmente en base a estimación de la inflación, de ahí que una familia tiene menor capacidad de compra cada año pese al incremento salarial que se establecía.

Por otro lado, en cuestiones de macroeconomía, tenemos que la variable salario está estrechamente asociada a las variables producción agregada, demanda agregada, inflación, producto interno bruto y rentabilidad agregada. En los gobiernos neoliberales se otorgó prioridad a la rentabilidad del gran capital y no tanto al salario, manteniendo bajo control la inflación y esquemas de producción y demanda interna, como lo establecen principios del neoliberalismo económico.

Lo anterior nos llevó a millones de mexicanos a una escaza y baja capacidad de compra ocasionando severo deterioro en la dinámica económica y consecuentemente llegó a valor de cero en este 2019. Con el incremento salarial para el 2020 y así hasta 2024 se pretende reactivar la economía a nivel consumidor (microeconomía) en base al mercado interno y lograr un mayor índice de bienestar poblacional. Con ello la clase empresarial y el gobierno federal desean reactivar nuestra maltrecha economía nacional que beneficiaría a productores y consumidores, pero surgen dudas como si al incrementar el salario, qué tanto habrá de aumento en precios e inflación al grado que no impacte dicho aumento salarial. Veremos si funciona la estrategia del gran capital y la capacidad gubernamental para controlar las variables macro y microeconómicas del bienestar.

El gobierno mexicano y empresarios acordaron incrementar un 20% el salario mínimo. Un fundamento es reactivar la economía interna del país, sin embargo, son múltiples variables macroeconómicas que influyen en el poder adquisitivo de nuestra moneda y éxito económico de tal incremento.

Desde años millones de compatriotas viven en pobreza y pobreza extrema, según dependencias gubernamentales de sexenios anteriores, es 1 de cada 2 personas con ingresos mensuales insuficientes para adquirir la canasta básica más gastos no alimentarios mínimamente indispensables, pero investigaciones no gubernamentales dicen que en realidad son 2 de cada 3 mexicanos los viven debajo de la línea de ingreso pues no sobrepasan de $2 mil 037 mensuales en medio rural y $3 mil 151 en urbano, de tal manera que tienen pobre calidad de vida en alimentación, salud, educación , transporte y vivienda digna.

De igual manera se tiene que desde 1982 prácticamente está estancado el poder adquisitivo de los mexicanos pues el incremento al salario mínimo era principalmente en base a estimación de la inflación, de ahí que una familia tiene menor capacidad de compra cada año pese al incremento salarial que se establecía.

Por otro lado, en cuestiones de macroeconomía, tenemos que la variable salario está estrechamente asociada a las variables producción agregada, demanda agregada, inflación, producto interno bruto y rentabilidad agregada. En los gobiernos neoliberales se otorgó prioridad a la rentabilidad del gran capital y no tanto al salario, manteniendo bajo control la inflación y esquemas de producción y demanda interna, como lo establecen principios del neoliberalismo económico.

Lo anterior nos llevó a millones de mexicanos a una escaza y baja capacidad de compra ocasionando severo deterioro en la dinámica económica y consecuentemente llegó a valor de cero en este 2019. Con el incremento salarial para el 2020 y así hasta 2024 se pretende reactivar la economía a nivel consumidor (microeconomía) en base al mercado interno y lograr un mayor índice de bienestar poblacional. Con ello la clase empresarial y el gobierno federal desean reactivar nuestra maltrecha economía nacional que beneficiaría a productores y consumidores, pero surgen dudas como si al incrementar el salario, qué tanto habrá de aumento en precios e inflación al grado que no impacte dicho aumento salarial. Veremos si funciona la estrategia del gran capital y la capacidad gubernamental para controlar las variables macro y microeconómicas del bienestar.

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