/ miércoles 1 de junio de 2022

Tecnogob │ Tecnologías y agua

Crisis de agua que se avecina. Numerosos estudios indican los niveles de agotamiento de presas, acuíferos y la falta de lluvias es evidente en muchas partes del mundo. En contraste con el pensamiento latinoamericano, que sólo espera reaccionar ante las malas noticias, llama la atención que el Laboratorio de Innovación y Gobierno Inteligente en Hong Kong, tenga proyectos para medir y aprovechar el mar.

Uno de sus proyectos se enfoca en detectar inundaciones en áreas rurales a través de cámaras de vigilancia que monitorean con inteligencia artificial los niveles de crecimiento y calculan automáticamente para enviar señales de alerta si es que hubiera cambios repentinos. El otro proyecto es un sistema para alertar en caso de tifones, usando sensores de Internet de las cosas y aprendizaje de máquina, este proyecto pretende alertar en las playas sobre esta posibilidad y evitar desgracias.

Estos ejemplos demuestran un uso responsable de los mares y buscan evitar desgracias. En nuestro caso, difícilmente medimos las precipitaciones, zonas de riesgo y alertamos los potenciales problemas sociales y económicos que vendrán con ello.

El escenario más pesimista que tenemos es que pronto no saldrá una gota de agua de las llaves, con ello tendrán que venir medidas drásticas y quizás dramáticas para garantizar el acceso al vital líquido para el consumo humano.

En el campo de la industria deberían cerrar todas las empresas que utilizan grandes cantidades de líquido, ya sea para producir bienes como las refrésqueras, cerveceras y aquellas que lo emplean para enfriar metales, compuestos, etc. Con las consecuencias que ello traería al dejar sin trabajo a miles de empleados en manufactureras, automotrices y otras industrias.

En la vida cotidiana, no sólo es necesario cambiar todos los baños por ahorradores, revisar ductos y tuberías. Es fundamental, reeducar a la sociedad en el consumo del agua, evitar el baño diario o reducir su tiempo; la limpieza de manos, el lavado de ropa, trastes, autos, casas, banquetas en comercio, para usar solamente aguas tratadas o que sirvan para un propósito específico. Además de impulsar la captación y almacenamiento de agua de lluvia por familia como una medida para garantizar su abasto, hasta el grado de reducir impuestos a cambio del nivel de captación.

En el ámbito gubernamental debería enfocarse una política de cero fugas, revisando y reparando las tuberías, drenajes qué llevan o conducen agua hacia las ciudades o fuera de ellas. De igual forma, elevar los precios del vital líquido para desincentivar su consumo - o hacerlo más responsable - para allegarse recursos para la emergencia. Además de sancionar duramente a empresas, personas y agencias gubernamentales que desperdicien el líquido.

Tanto en el monitoreo de las medidas antes dichas, como el pronóstico de lluvias, control y mantenimiento de acuíferos, ubicación de fugas, desperdicio, presión de líquidos, análisis de drenajes, contaminación y reuso, se puede hacer con tecnologías como el Internet de las cosas, la inteligencia artificial y sus múltiples herramientas para análisis de datos, facilitarían esta transición de una sociedad que desperdicia el agua a una que le da un uso inteligente.

En suma, debe ser una prioridad cambiar nuestra forma de producción, hábitos personales, familiares y laborales en que estamos organizados para poder tener agua suficiente y poderla renovar. Deberíamos estar ya preparándonos para estos cambios antes que llegue una sequía irreversible con funestas consecuencias.

Crisis de agua que se avecina. Numerosos estudios indican los niveles de agotamiento de presas, acuíferos y la falta de lluvias es evidente en muchas partes del mundo. En contraste con el pensamiento latinoamericano, que sólo espera reaccionar ante las malas noticias, llama la atención que el Laboratorio de Innovación y Gobierno Inteligente en Hong Kong, tenga proyectos para medir y aprovechar el mar.

Uno de sus proyectos se enfoca en detectar inundaciones en áreas rurales a través de cámaras de vigilancia que monitorean con inteligencia artificial los niveles de crecimiento y calculan automáticamente para enviar señales de alerta si es que hubiera cambios repentinos. El otro proyecto es un sistema para alertar en caso de tifones, usando sensores de Internet de las cosas y aprendizaje de máquina, este proyecto pretende alertar en las playas sobre esta posibilidad y evitar desgracias.

Estos ejemplos demuestran un uso responsable de los mares y buscan evitar desgracias. En nuestro caso, difícilmente medimos las precipitaciones, zonas de riesgo y alertamos los potenciales problemas sociales y económicos que vendrán con ello.

El escenario más pesimista que tenemos es que pronto no saldrá una gota de agua de las llaves, con ello tendrán que venir medidas drásticas y quizás dramáticas para garantizar el acceso al vital líquido para el consumo humano.

En el campo de la industria deberían cerrar todas las empresas que utilizan grandes cantidades de líquido, ya sea para producir bienes como las refrésqueras, cerveceras y aquellas que lo emplean para enfriar metales, compuestos, etc. Con las consecuencias que ello traería al dejar sin trabajo a miles de empleados en manufactureras, automotrices y otras industrias.

En la vida cotidiana, no sólo es necesario cambiar todos los baños por ahorradores, revisar ductos y tuberías. Es fundamental, reeducar a la sociedad en el consumo del agua, evitar el baño diario o reducir su tiempo; la limpieza de manos, el lavado de ropa, trastes, autos, casas, banquetas en comercio, para usar solamente aguas tratadas o que sirvan para un propósito específico. Además de impulsar la captación y almacenamiento de agua de lluvia por familia como una medida para garantizar su abasto, hasta el grado de reducir impuestos a cambio del nivel de captación.

En el ámbito gubernamental debería enfocarse una política de cero fugas, revisando y reparando las tuberías, drenajes qué llevan o conducen agua hacia las ciudades o fuera de ellas. De igual forma, elevar los precios del vital líquido para desincentivar su consumo - o hacerlo más responsable - para allegarse recursos para la emergencia. Además de sancionar duramente a empresas, personas y agencias gubernamentales que desperdicien el líquido.

Tanto en el monitoreo de las medidas antes dichas, como el pronóstico de lluvias, control y mantenimiento de acuíferos, ubicación de fugas, desperdicio, presión de líquidos, análisis de drenajes, contaminación y reuso, se puede hacer con tecnologías como el Internet de las cosas, la inteligencia artificial y sus múltiples herramientas para análisis de datos, facilitarían esta transición de una sociedad que desperdicia el agua a una que le da un uso inteligente.

En suma, debe ser una prioridad cambiar nuestra forma de producción, hábitos personales, familiares y laborales en que estamos organizados para poder tener agua suficiente y poderla renovar. Deberíamos estar ya preparándonos para estos cambios antes que llegue una sequía irreversible con funestas consecuencias.