/ viernes 27 de mayo de 2022

Texas y la venta de armas

El más reciente tiroteo escolar en Texas, Estados Unidos, reclama la atención de todo el mundo, en especial de aquellos países que se ven afectados por el enorme mercado de armas que existe en la Unión Americana. Para México, este atentado es especialmente doloroso por la pérdida de vidas humanas, por el hecho de haber sucedido en una escuela con mayoría de estudiantes latinos, y por ser otro síntoma de la falta de regulación que también causa muertes e inseguridad de este lado de la frontera.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador denunció este grave problema e incluso demandó hace un año a las armadoras estadounidenses por los daños que causa la venta indiscriminada de armas a unos cuantos kilómetros de la frontera, ya que se estima que más de 3.9 millones de crímenes en México al año son cometidos con un arma fabricada en Estados Unidos, y entre el 70 por ciento y el 90 por ciento de las armas aseguradas en escenas criminales han sido traficadas ilegalmente desde ese país, y hasta un 39 por ciento podrían provenir del estado de Texas.

Existe, sin embargo, en Estados Unidos, un grupo importante de personas y organizaciones que defienden a ultranza las condiciones tan relajadas que ostenta dicho país en comparación con otras naciones para la venta de armas. Es muy común escuchar como argumento en los debates que se suscitan en este tenor, alusiones a la segunda enmienda de la Constitución estadounidense, que reconoce el derecho de poseer y portar armas; un texto que data de 1791, tan solo una década después de la independencia de las 13 colonias, la cual tenía el propósito de evitar futuros intentos de dominación por potencias extranjeras.

El texto de la segunda enmienda dice textualmente: “Siendo necesaria una Milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar Armas, no será infringido”. De su lectura se interpreta claramente el objetivo de contar con una fuerza armada para la defensa de su soberanía, como es habitual en la mayoría de los Estados modernos; no obstante, considerando que Estados Unidos cuenta con el ejércitos más poderoso del mundo, de acuerdo con estimaciones de la clasificación de fuerza militar 2022 elaborado por Global Firepower, puede decirse que dicha necesidad se encuentra más que solventada.

La pugna entre republicanos y demócratas también tiene como uno de sus temas recurrentes la regulación de las armas, aunque es verdad que hay demócratas que defienden el estado actual de la cuestión, por lo generan en dicho partido existe mayor apertura al diálogo, como lo ha demostrado el presidente Joe Biden, con su llamado al Congreso para un mejor control del mercado de armas; pero por otro lado, el gobernado republicano de Texas, Greg Abbott, asistirá este fin de semana a la Convención anual de la Asociación Nacional del Rifle, una institución famosa por presionar política y económicamente para evitar la regulación.

Texas es un estado fronterizo que requiere mayores esfuerzos para una gobernanza trasfronteriza efectiva, enfocada en la defensa de los derechos humanos y la prevención de delitos trasnacionales como lo es el tráfico de armas; así como para colaborar en la preservación de la paz y la seguridad de nuestras hermanas y hermanos migrantes.

El más reciente tiroteo escolar en Texas, Estados Unidos, reclama la atención de todo el mundo, en especial de aquellos países que se ven afectados por el enorme mercado de armas que existe en la Unión Americana. Para México, este atentado es especialmente doloroso por la pérdida de vidas humanas, por el hecho de haber sucedido en una escuela con mayoría de estudiantes latinos, y por ser otro síntoma de la falta de regulación que también causa muertes e inseguridad de este lado de la frontera.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador denunció este grave problema e incluso demandó hace un año a las armadoras estadounidenses por los daños que causa la venta indiscriminada de armas a unos cuantos kilómetros de la frontera, ya que se estima que más de 3.9 millones de crímenes en México al año son cometidos con un arma fabricada en Estados Unidos, y entre el 70 por ciento y el 90 por ciento de las armas aseguradas en escenas criminales han sido traficadas ilegalmente desde ese país, y hasta un 39 por ciento podrían provenir del estado de Texas.

Existe, sin embargo, en Estados Unidos, un grupo importante de personas y organizaciones que defienden a ultranza las condiciones tan relajadas que ostenta dicho país en comparación con otras naciones para la venta de armas. Es muy común escuchar como argumento en los debates que se suscitan en este tenor, alusiones a la segunda enmienda de la Constitución estadounidense, que reconoce el derecho de poseer y portar armas; un texto que data de 1791, tan solo una década después de la independencia de las 13 colonias, la cual tenía el propósito de evitar futuros intentos de dominación por potencias extranjeras.

El texto de la segunda enmienda dice textualmente: “Siendo necesaria una Milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar Armas, no será infringido”. De su lectura se interpreta claramente el objetivo de contar con una fuerza armada para la defensa de su soberanía, como es habitual en la mayoría de los Estados modernos; no obstante, considerando que Estados Unidos cuenta con el ejércitos más poderoso del mundo, de acuerdo con estimaciones de la clasificación de fuerza militar 2022 elaborado por Global Firepower, puede decirse que dicha necesidad se encuentra más que solventada.

La pugna entre republicanos y demócratas también tiene como uno de sus temas recurrentes la regulación de las armas, aunque es verdad que hay demócratas que defienden el estado actual de la cuestión, por lo generan en dicho partido existe mayor apertura al diálogo, como lo ha demostrado el presidente Joe Biden, con su llamado al Congreso para un mejor control del mercado de armas; pero por otro lado, el gobernado republicano de Texas, Greg Abbott, asistirá este fin de semana a la Convención anual de la Asociación Nacional del Rifle, una institución famosa por presionar política y económicamente para evitar la regulación.

Texas es un estado fronterizo que requiere mayores esfuerzos para una gobernanza trasfronteriza efectiva, enfocada en la defensa de los derechos humanos y la prevención de delitos trasnacionales como lo es el tráfico de armas; así como para colaborar en la preservación de la paz y la seguridad de nuestras hermanas y hermanos migrantes.