/ lunes 3 de junio de 2019

Verticalismo y democracia: UAZ, SPAUAZ

El verticalismo, en el terreno de una dirigencia, lo asociamos más a decisiones unipersonales o grupales que prescinden de toda consideración de aquellos a quienes les afecta, de una u otra manera, las decisiones tomadas; suele tener similitud con el autoritarismo porque quienes toman esas decisiones se conciben así mismos y actúan como autoridad en lugar de representación, misma que les otorgó una amplia base social en un ejercicio democrático; conocen las reglas del juego y para lograr tal representación se atuvieron a ellas, pero al concebirse como autoridad lo primero que hacen es transgredirlas; se convierten en transgresores de una legalidad que en su momento les sirvió de sustento, cuando esa base social o parte de ella, los convirtió en sus representantes, les hace ver que la democracia a la que apelaron un día, hoy se convierte en su propio límite. Los autoritarios, tarde o temprano, se enfrentan a sus límites democráticos.

¿De qué estamos hablando? De dos tipos de decisiones, la que tomaron la dirigencia del SPAUAZ y la Secretaría Académica de la UAZ para abordar, discutir, proponer y resolver sobre una reforma universitaria en el tiempo que tradicionalmente dedicamos a reestructurar, y mejorar nuestros programas para colocarnos en un nuevo nivel según los estándares del CONACYT en el caso de nuestro posgrado, tiempo al que también le hemos llamado cursos de verano; pero, además, una reforma universitaria en la que no les interesa lo que pensamos sobre lo que habremos de reformar en esta universidad, porque el temario a discutir también nos lo imponen verticalmente.

Si tuvieran un mínimo de interés en saber lo que pensamos sobre qué reformar, bastaría con que lo dijeran y las veinticinco ponencias y conclusiones ahí están; mucho antes que ellos, docentes de trece unidades académicas, el PEIDA y la universidad de Tijuana nos convocamos a un foro de reforma en la segunda quincena de abril de 2018, hicimos intercambios lúcidos con mucho interés, mañana y tarde, con mucho entusiasmo, nuestras diferencias fueron superadas y otras quedaron establecidas en las ponencias y conclusiones, porque nos unía un propósito común: reformar nuestra universidad por nosotros mismos, democráticamente, no por mandato. Los que recién se interesaron en ponernos a discutir un temario, bajo amenaza de no entregarnos la prestación sindical conocida como pago de los días adicionales, ni quisieron enterarse de ese foro organizado democráticamente; porque lo que más han hecho es mandar, imponer, como si fueran nuestros dueños o la prestación saliera de su bolsillo.

La otra decisión fue la que tomó el Coordinador de Personal, de cuyo nombre no me pude acordar, en la que informa que la Auditoria Superior del Estado de Zacatecas, revisa la Cuenta Pública y para ello acudirá a los cubículos de los docentes a revisar exámenes, material didáctico, investigación, difusión, entre otras cosas. En nuestro posgrado somos evaluados periódicamente por el CONACYT; evalúan a los docentes, los alumnos, la dirección y asisten a nuestros cubículos a observar nuestras condiciones físicas de trabajo, pero todo atendiendo al reglamento del CONACYT y al nuestro aprobado cada nueva generación de alumnos previa revisión y discusión.

El problema no es que vayan y entren a nuestros cubículos, sino que pretendan hacerlo institucionalmente sin ningún fundamento legal y, por el contrario, transgredan las normas vigentes y hagan lo mismo que mencionamos de los primeros, convertirse en trasgresores de las normas que nos rigen. Unos y otros, ¿no están para velar porque las normas se cumplan?

El verticalismo, en el terreno de una dirigencia, lo asociamos más a decisiones unipersonales o grupales que prescinden de toda consideración de aquellos a quienes les afecta, de una u otra manera, las decisiones tomadas; suele tener similitud con el autoritarismo porque quienes toman esas decisiones se conciben así mismos y actúan como autoridad en lugar de representación, misma que les otorgó una amplia base social en un ejercicio democrático; conocen las reglas del juego y para lograr tal representación se atuvieron a ellas, pero al concebirse como autoridad lo primero que hacen es transgredirlas; se convierten en transgresores de una legalidad que en su momento les sirvió de sustento, cuando esa base social o parte de ella, los convirtió en sus representantes, les hace ver que la democracia a la que apelaron un día, hoy se convierte en su propio límite. Los autoritarios, tarde o temprano, se enfrentan a sus límites democráticos.

¿De qué estamos hablando? De dos tipos de decisiones, la que tomaron la dirigencia del SPAUAZ y la Secretaría Académica de la UAZ para abordar, discutir, proponer y resolver sobre una reforma universitaria en el tiempo que tradicionalmente dedicamos a reestructurar, y mejorar nuestros programas para colocarnos en un nuevo nivel según los estándares del CONACYT en el caso de nuestro posgrado, tiempo al que también le hemos llamado cursos de verano; pero, además, una reforma universitaria en la que no les interesa lo que pensamos sobre lo que habremos de reformar en esta universidad, porque el temario a discutir también nos lo imponen verticalmente.

Si tuvieran un mínimo de interés en saber lo que pensamos sobre qué reformar, bastaría con que lo dijeran y las veinticinco ponencias y conclusiones ahí están; mucho antes que ellos, docentes de trece unidades académicas, el PEIDA y la universidad de Tijuana nos convocamos a un foro de reforma en la segunda quincena de abril de 2018, hicimos intercambios lúcidos con mucho interés, mañana y tarde, con mucho entusiasmo, nuestras diferencias fueron superadas y otras quedaron establecidas en las ponencias y conclusiones, porque nos unía un propósito común: reformar nuestra universidad por nosotros mismos, democráticamente, no por mandato. Los que recién se interesaron en ponernos a discutir un temario, bajo amenaza de no entregarnos la prestación sindical conocida como pago de los días adicionales, ni quisieron enterarse de ese foro organizado democráticamente; porque lo que más han hecho es mandar, imponer, como si fueran nuestros dueños o la prestación saliera de su bolsillo.

La otra decisión fue la que tomó el Coordinador de Personal, de cuyo nombre no me pude acordar, en la que informa que la Auditoria Superior del Estado de Zacatecas, revisa la Cuenta Pública y para ello acudirá a los cubículos de los docentes a revisar exámenes, material didáctico, investigación, difusión, entre otras cosas. En nuestro posgrado somos evaluados periódicamente por el CONACYT; evalúan a los docentes, los alumnos, la dirección y asisten a nuestros cubículos a observar nuestras condiciones físicas de trabajo, pero todo atendiendo al reglamento del CONACYT y al nuestro aprobado cada nueva generación de alumnos previa revisión y discusión.

El problema no es que vayan y entren a nuestros cubículos, sino que pretendan hacerlo institucionalmente sin ningún fundamento legal y, por el contrario, transgredan las normas vigentes y hagan lo mismo que mencionamos de los primeros, convertirse en trasgresores de las normas que nos rigen. Unos y otros, ¿no están para velar porque las normas se cumplan?

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