/ viernes 30 de agosto de 2019

Violencia intrafamiliar

En el ámbito familiar, se ejerce en la convivencia cotidiana contra alguno de sus miembros, el cual no siempre es el mismo, puede ser mediante fuerza física o intimidación para dominar o imponerse con abuso de poder. La violencia psicológica propicia el desequilibrio emocional por el maltrato humillante, a veces con gritos e insultos.

Desde hace algunos años, desafortunadamente también ha sido dirigida a los adultos mayores, principalmente hacia mujeres, al recibir faltas de respeto, desatención o una sobrecarga de trabajo, inadecuada para su edad, que Inicialmente lo aceptan voluntariamente, pero con el tiempo les proporciona cansancio excesivo, volviéndose agotamiento llegando a padecer desde una cefalea, hasta hipertensión arterial, diabetes, artritis y otras enfermedades. Ocasionalmente llegan al suicidio.

Los niños al sufrir o presenciar violencia les afecta su salud, educación y manifiestan ansiedad, pudiendo ser personas débiles en su vida adulta.

En la pareja, la mujer recibe violencia intrafamiliar a nivel mundial. Sin embargo, se está generalizando un maltrato hacia el hombre surgiendo conflictos en las relaciones con peleas y agresiones físicas o verbales.

Los motivos en ambos sexos es dominar y controlar, estableciendo algunas convivencias con desprecios, amenazas y/o golpes, no tienen control de sí mismos al desarrollar su ira, por una deficiencia en la habilidad de comunicación, no saber solucionar sus problemas o por una baja autoestima.

El hombre o la mujer violenta de la pareja en algunos casos son de extrema gravedad, porque estas agresiones pueden incrementar el maltrato con desenlaces negativos. Observándose también hacia hijos y progenitores por amenazas e insultos por dependencia económica o afectiva, produciéndoles miedo o temor debido a las injusticias o discriminación.

Cuando un miembro es oprimido u omitido intencionalmente mediante una relación abusiva con manipulación o frialdad afectiva, propicia daño psicológico. Se observan diferencias en función de edad, estado civil y nivel cultural.

El abuso emocional puede manifestarse con hostilidad verbal, burlas, insultos, críticas, desprecios, abandono, lesiones físicas, llegando a presentarse en cualquier ámbito social.

La violencia se vive en tres etapas sucesivas; primero aumenta la tensión al pensar que es inevitable y dolorosa. La segunda, cuando la agresión es iniciada ejerciendo presión. En la última etapa si el abusador pide perdón el cual obviamente es concedido al sentirse valorada la persona afectada, no pudiendo tomar la decisión correcta de abandonar esta relación tóxica.

Tipos de violencia:

  • Física, al usar la fuerza con extremidades u objetos, causando lesiones.
  • Económica, afecta la supervivencia con limitaciones en las percepciones.
  • Patrimonial, daños a bienes individuales o comunes, con la transformación, destrucción, sustracción, retención de objetos y documentos personales.
  • Psicológica, afecta la estabilidad por abandono, descuido, marginación, indiferencia, comparaciones destructivas, aumentando la depresión y la falta de entusiasmo para vivir.

Se podría fomentar un tiempo de convivencia sana mediante juegos o diversiones conjuntas para que niños y adolescentes aprendan el trato armonioso, con respeto y atención.

Para prevenir implicarse en una relación que podría llegar a ser violenta se tiene la alternativa de fomentar la autonomía, detectar manipulaciones, aprender a decir NO cuando algo no es negociable.

Buscar apoyo psicológico con un periodo de ayuda reflexiva, sin presión familiar o social que ayude a la estabilidad física y mental.

En el ámbito familiar, se ejerce en la convivencia cotidiana contra alguno de sus miembros, el cual no siempre es el mismo, puede ser mediante fuerza física o intimidación para dominar o imponerse con abuso de poder. La violencia psicológica propicia el desequilibrio emocional por el maltrato humillante, a veces con gritos e insultos.

Desde hace algunos años, desafortunadamente también ha sido dirigida a los adultos mayores, principalmente hacia mujeres, al recibir faltas de respeto, desatención o una sobrecarga de trabajo, inadecuada para su edad, que Inicialmente lo aceptan voluntariamente, pero con el tiempo les proporciona cansancio excesivo, volviéndose agotamiento llegando a padecer desde una cefalea, hasta hipertensión arterial, diabetes, artritis y otras enfermedades. Ocasionalmente llegan al suicidio.

Los niños al sufrir o presenciar violencia les afecta su salud, educación y manifiestan ansiedad, pudiendo ser personas débiles en su vida adulta.

En la pareja, la mujer recibe violencia intrafamiliar a nivel mundial. Sin embargo, se está generalizando un maltrato hacia el hombre surgiendo conflictos en las relaciones con peleas y agresiones físicas o verbales.

Los motivos en ambos sexos es dominar y controlar, estableciendo algunas convivencias con desprecios, amenazas y/o golpes, no tienen control de sí mismos al desarrollar su ira, por una deficiencia en la habilidad de comunicación, no saber solucionar sus problemas o por una baja autoestima.

El hombre o la mujer violenta de la pareja en algunos casos son de extrema gravedad, porque estas agresiones pueden incrementar el maltrato con desenlaces negativos. Observándose también hacia hijos y progenitores por amenazas e insultos por dependencia económica o afectiva, produciéndoles miedo o temor debido a las injusticias o discriminación.

Cuando un miembro es oprimido u omitido intencionalmente mediante una relación abusiva con manipulación o frialdad afectiva, propicia daño psicológico. Se observan diferencias en función de edad, estado civil y nivel cultural.

El abuso emocional puede manifestarse con hostilidad verbal, burlas, insultos, críticas, desprecios, abandono, lesiones físicas, llegando a presentarse en cualquier ámbito social.

La violencia se vive en tres etapas sucesivas; primero aumenta la tensión al pensar que es inevitable y dolorosa. La segunda, cuando la agresión es iniciada ejerciendo presión. En la última etapa si el abusador pide perdón el cual obviamente es concedido al sentirse valorada la persona afectada, no pudiendo tomar la decisión correcta de abandonar esta relación tóxica.

Tipos de violencia:

  • Física, al usar la fuerza con extremidades u objetos, causando lesiones.
  • Económica, afecta la supervivencia con limitaciones en las percepciones.
  • Patrimonial, daños a bienes individuales o comunes, con la transformación, destrucción, sustracción, retención de objetos y documentos personales.
  • Psicológica, afecta la estabilidad por abandono, descuido, marginación, indiferencia, comparaciones destructivas, aumentando la depresión y la falta de entusiasmo para vivir.

Se podría fomentar un tiempo de convivencia sana mediante juegos o diversiones conjuntas para que niños y adolescentes aprendan el trato armonioso, con respeto y atención.

Para prevenir implicarse en una relación que podría llegar a ser violenta se tiene la alternativa de fomentar la autonomía, detectar manipulaciones, aprender a decir NO cuando algo no es negociable.

Buscar apoyo psicológico con un periodo de ayuda reflexiva, sin presión familiar o social que ayude a la estabilidad física y mental.

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