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Solución a la protección legal de los software

  • Yordanka Masó Dominico

En la colaboración anterior, estuvimos comentando el acontecer relacionado con la protección legal de los programas informáticos, a partir del criterio especializado de Ania Jedrusik, consultora de propiedad intelectual e innovación (Suiza), y Phil Wadsworth, consultor de propiedad intelectual y antiguo asesor jefe de patentes, vicepresidente y asesor jurídico de propiedad intelectual internacional de Qualcomm Inc., (EE.UU.); cuando abordaron para la Revista de la OMPI, los cambios a los que necesariamente deberán realizarse en cada nación en materia de la protección legal del software.
En la revisión del panorama internacional de patentes, los autores comentan que se observan diversos planteamientos en la gestión de la patentabilidad de las invenciones implementadas por ordenador. Por ejemplo en Europa, el Convenio sobre la Patente Europea (CPE) (párrafos 2.c) y 3 del artículo 52) establece que un programa de ordenador reivindicado “como tal” está excluido de la patentabilidad.

En los Estados Unidos, la protección por patente de las invenciones que contienen software se limita a las que se registran en medios grabables, y no a los programas informáticos como tales. Esta protección no es suficiente en lo que atañe a los programas informáticos que se distribuyen por Internet. Por desgracia, en las últimas decisiones del Tribunal Supremo no se define con claridad la patentabilidad de las invenciones relacionadas con el software.

En el caso de la Ley de Patentes del Japón se hace referencia explícita a los programas informáticos como materia patentable. En la Ley se establece que, para poder ser patentable, la invención respecto de la que se presenta una solicitud de patente debe considerarse como una “creación de ideas técnicas que aplican leyes de la naturaleza”. Por lo general, y según las directrices de examen de la Oficina Japonesa de Patentes, para que una invención que contenga software sea patentable debe demostrarse que el programa y el equipo informático funcionan conjuntamente.

Comentan los autores que en vista del ritmo extraordinariamente rápido al que se desarrolla la tecnología, excluir a los programas informáticos de la protección por patente podría obstaculizar el desarrollo tecnológico, dar lugar a soluciones técnicas poco eficientes y reducir así las oportunidades de colaboración y transferencia tecnológica. Lo anterior podría afectar muy negativamente a las pequeñas empresas cuyos únicos activos suelen ser intangibles.

Por otra parte, las variaciones actuales en las legislaciones nacionales de propiedad intelectual pueden dificultar el florecimiento del sector de programas informáticos, en particular si las empresas deciden trasladarse a países con leyes en las que se protegen mejor los intereses relativos a la propiedad intelectual.

Por último aluden que la protección por patente ha demostrado ser una forma de apoyar la innovación, mejorar el nivel de vida y fomentar el empleo. Ahora que la economía mundial se hace progresivamente digital y que los programas informáticos constituyen cada vez más la base de la innovación y la competencia empresarial, ¿podemos permitirnos excluir o limitar la protección por patente de las invenciones que contienen software?

La respuesta a tal interrogante está al interior de órganos legislativos nacionales, que se distingan por tener pleno conocimiento e interés en el progreso tecnológico de sus naciones, que estén alejados de las falacias y grillas electorales y que sobre todo se preocupen y ocupen por los creadores de obras intelectuales.

Lo dicho: proteger… es ganar!!!!!

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