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Vivencias de un agrónomo

  • Jorge Alberto Enríquez Luna

Como les dije, la semana pasada llegué al final del relato de mis vivencias y observaciones en China – claro está, como era a finales de 1977, cuando estuve ahí – Quienes hayan seguido dichos relatos, del número 26/17 (6 Julio) al 35/17 (14 Sept.), verán lecturas verdaderamente interesantes – según mi opinión -; aunque les aclaro que faltaron otros temas más, pero ya no quise aburrirlos.

Bueno, ahora regreso a mi trabajo como investigador en Fruticultura (1978), en el Campo Agrícola Experimental de Zacatecas (CAEZAC), que en aquellos años todavía pertenecía al CIANE (Centro de Investigaciones Agrícolas del Noreste), con sede en Matamoros, Coahuila.

Recordarán mis apreciables lectores, que en artículos anteriores, del número 18/17 al 22/17, les platiqué sobre el trabajo que hicimos con Manzano Malus pumila, junto con mi ayudante José Manuel Pinedo Espinoza, hoy profesor de la Unidad Académica de Agronomía, UAZ y candidato a Doctorado; y naturalmente varios trabajadores. Realmente fueron extraordinarias vivencias, de las que guardo mis mejores recuerdos – y ahí están escritas, para que no se las lleve el viento –

Pero ahora les voy a platicar sobre otro frutal, también caducifolio (tira sus hojas en invierno), que teníamos en estudio y evaluación en el Programa de Fruticultura. Se trata del Ciruelo, siendo de dos tipos o especies, a saber: Ciruelo para fruta Prunus salicina y Ciruelo para pasa Prunus domestica. Ambos pertenecen a la gran familia de las Rosáceas, subfamilia Prunoidea y género Prunus; de tal manera que el Ciruelo tiene parentesco muy cercano con Chabacano Prunus armeniaca, Almendro Prunus amygdalus, cerezo Prunus avium e inclusive con el Capulin. En todas estas especies, el número diploide de cromosomas en su células somáticas es 2n=16; aunque hay especies con número tetraploide y hexaploide. Su fruto es una Drupa, o sea que tiene el pericarpio (piel), el mesocarpio (pulpa), el endocarpio (hueso endurecido que aloja una semilla viable).

Veamos a Prunus salicina. Se le conoce como Ciruelo Japonés, aunque en realidad es de origen Chino. Su fruto es jugoso en algunas variedades tiene muy buen sabor, gracias a su correcto balance de azucares y ácidos. En algunas variedades el fruto es amarillo (Shiro); en otras es rojo (Ozark Premier) y en otras es casi negro (Friar). También hay diferencias en el color de la pulpa, en la forma del fruto, en el tamaño del fruto; y en cuanto a la necesidad de polinizadores para que sea productivo.

Poco a poco fue aumentando la colección de variedades que tuvimos de este Ciruelo, gracias al interés y apoyo del Maestro Valdemar González Reyna, que era el Coordinador del Programa de Fruticultores a nivel del CIANE.

El objetivo de este proyecto de Ciruelos, era ofrecer al fruticultor del Altiplano de Zacatecas, una alternativa de diversificación, ya que en aquel entonces (1975), solo había interés por establecer plantaciones de Durazno; que de antemano les diré que no era necesariamente la mejor para todos los espacios agroecológicos.

Algunas de las variedades de Ciruelo Japonés que tuvimos en estudio y observación, fueron: Shiro Santa Rosa, Burmosa, Frontier, Methley, Kelsey, Laroda, Queen Ann, Ozark Premier, Burbank, Friar, Caselma, Wickson, Satsuma.

En su mayoría, estas variedades han sido obtenidas por Fitogenetistas privados, como Luther Burbank que en 1884 importó semillas desde Japón para iniciar su Programa de Mejoramiento. Así como en Estaciones Experimentales y Universidades extranjeras. Algunas variedades, por ejemplo Ozark Premier es el resultado cruzar dos variedades: Burbank x Methley. Otras como Santa Rosa, se obtuvo por cruza interespecífica entre P. salicina, P. simonii y P. americana. Finalmente, muchas más resultaron de Mutaciones al azar (ya platiqué de ello en números anteriores).

Continuaremos la próxima semana, para darles algunos resultados que obtuvimos de la evaluación de estas variedades de Ciruelo Japonés.