Decepcionante, América y Cruz Azul aburren en la ida de la final

Sin goles y con poquísimas emociones, la Máquina y las Águilas dejaron todo para la vuelta el próximo domingo

Alejandro Alfaro | Esto

  · jueves 13 de diciembre de 2018

Foto: AFP

Tenso, rocoso, ríspido y trabado. Así se podría describir el partido de ida de la final entre América y Cruz Azul que terminó en un empate sin goles que deja todo abierto para que cualquiera de los dos se corone el próximo domingo.

Todo lo parejo que se predijo que sería el duelo se cumplió. Ambas escuadras terminaron por nulificarse.

El empate le salió caro a los emplumados. Mateus y Roger salieron por lesión; el mediocampista parece estar descartado para la vuelta y Martínez es duda.

Sobre la hora, los Cementeros estuvieron a centímetros de ganarlo, pero el poste les dijo que no de forma increíble.

La tensión se apoderó de la definición por el título. Serán 90 minutos para definir todo.

EL JUEGO

La hora del juicio final en el estadio Azteca finalmente llegó. América y Cruz Azul dejaron de lado todo lo hablado en días anteriores para poner la pelota en movimiento y dar inicio a la gran final que decretaría si las Águilas se proclaman como el más ganador de Ligas en México o si La Máquina finalmente termina con la sequía de 21 años sin título, y de paso, toma revancha de aquella noche del 26 de mayo del 2013.

La cosa no podía ser más pareja; el primero contra el segundo de la tabla, la mejor ofensiva contra la mejor defensa del certamen y duelos individuales que llevaron a que durante grandes lapsos del encuentro, ambas escuadras se nulificaran.

Y es que tanto Caixinha como Herrera, plantaron a sus conjuntos con formaciones similares, lo que llevó a que el medio campo se poblara y se jugará ahí durante un tiempo considerable.


La paridad se pudo romper por medio de la pelota parada. Adrián Aldrete cobró un tiro libre con un centro al área que el “Cata” Domínguez remató con un testarazo bien colocado y que llevaba sello de gol. Sin embargo, Agustín Marchesín emprendió el vuelo y a una mano consiguió desviar a tiro de esquina.

Del otro lado, los azulcremas intentaban, mas no lograban inquietar a la bien plantada zaga azul. Roger Martínez no pudo ganar en los duelos individuales a Pablo Aguilar e Igor Lichnovsky, mientras que Renato Ibarra y Diego Lainez buscaban desequilibrar por las bandas, pero se veían regularmente en desventaja numérica al momento de encarar.

Las emociones en las áreas fueron pocas. Entre los buenos trabajos de los cuadros bajos y las imprecisiones de medio campo para adelante, los minutos transcurrieron sin que los miles de aficionados que abarrotaron las gradas tuvieran sobresaltos.

Par de roscas para ir al descanso y la expectativa en el aire de ver que podría romper la igualdad entre uno y otro.

Tuvieron que pasar 45 minutos para que los cremas tocaran con seriedad la puerta de Corona. Roger Martínez tiró un doble recorte por derecha, llegó a línea de fondo y mandó una diagonal retrasada a su compatriota, Mateus Uribe. El mediocampista colombiano remató de primera, pero su envío salió justo a la ubicación de Jesús Corona. El meta cementero escupió la bola, mas su defensa estaba atenta para mandar lejos la de gajos.

José Luis García

En un encuentro con un nivel tan similar, los Millonetas sufrieron una sensible baja. Uribe sufrió una lesión en el medio campo que lo dejó con un notable semblante de dolor. De inmediato tuvo que abandonar la cancha.

A medida que se acercaba el final, tanto América como Cruz Azul daban la sensación de no querer perder, así tuvieran que firmar el empate sin goles y dejar todo para la vuelta. Tensión pura se respiraba en Santa Úrsula. Nadie regalaba nada.

Las lesiones fueron el mal que ayer aquejó a os de Coapa. Esta vez fue Roger Martínez quien aquejó una molestia muscular y dejó el campo. Cecilio Domínguez entró en su lugar para consolidar el segundo movimiento por un percance para los el equipo del “Piojo” Herrera.

Sobre la hora, La Máquina lo tuvo. Un contragolpe letal dejó a Méndez en el mano a mano contra Marchesín. El español la quiso colocar lejos del arquero, el gol se cantaba, pero el poste le dijo que no. ¡Increíble!

Todo quedó en el aire. Nada para nadie y la gloria sigue vacante para quien se anime a hacerla suya.


José Luis García