/ martes 12 de mayo de 2020

La industria musical tendrá que bajar sus precios al consumidor para sobrevivir

Los conciertos en línea son una opción que necesitaría el empujón de las grandes corporaciones

Ante la cancelación de conciertos y festivales, la industria musical tendrá que ajustarse el cinturón y bajar sus precios al consumidor si desea sobrevivir ante la pandemia mundial del coronavirus y no caer en una crisis aún más profunda.

“Si se toma en cuenta que gran parte de las ganancias que se generan en la industria proviene de la organización de espectáculos en vivo, será necesario encontrar nuevos caminos de financiamiento, como el live stream, aunque debemos ser conscientes de que no dejará el mismo dinero que los eventos tradicionales. Son tiempos complicados y muchos de nosotros tendremos que aprender a doblar las manos”, asegura en entrevista Cynthia Flores, directora del foro Indie Rocks! y una de las promotoras de conciertos con mayor experiencia en el país.

Este año fueron cancelados o pospuestos al menos 100 conciertos y festivales en México, entre los que destacan las presentaciones de Tame Impala, Ricky Martin, Deff Leppard y Eros Ramazzotti.

El Festival Ceremonia también se canceló y sólo ofreció un live stream que no atrajo a las 30 mil personas que habitualmente recibe cada año. El Vive Latino sí se realizó pese a la alerta sanitaria de las autoridades, aunque con la ausencia de algunos headliners internacionales. Pese a ello, asistieron poco más de 115 mil personas, según los organizadores. Todavía no se sabe nada sobre el Corona Capital, el segundo festival con mayor asistencia del país. El Sol de México consultó a OCESA para conocer su postura sobre los eventos que organiza, pero declinó hacer declaraciones.

“Se viene un periodo difícil porque habrá un descuadre en las agendas de los artistas a nivel mundial. No será fácil encontrar sedes no sólo por su poca disponibilidad, sino porque no habrá dinero suficiente para rentar un espacio”, dice Flores. “Lo que se debería hacer es unificar el estándar de cobro. Esto lo veo muy bien porque nunca hemos trabajado bajo una estructura igualitaria. No existen organismos que regulen este tipo de tarifas y ésta puede ser una gran oportunidad para traer mayor igualdad a la industria”.

CONCIERTOS EN LÍNEA NECESITAN UNA MEJOR INFRAESTRUCTURA

Para Fernanda Nibau, músico independiente y licenciada en Music Business por el SAE Institute, la gente no está preparada para pagar por un concierto online porque no existen plataformas de streaming que ofrezcan un servicio de calidad en materia de audio y video para disfrutar de un concierto.

“Los consumidores casi nunca están preparados para los cambios. En la industria musical, casi todas las transformaciones han sido generadas por las grandes corporaciones, como cuando Apple lanzó iTunes o cuando apareció Spotify”, explica Nibau.

Una vez dado el cambio tecnológico, dice la experta, pueden transformarse los hábitos de consumo, no al revés. Es cierto que Facebook o Instagram han sido las opciones para disfrutar conciertos, pero la experiencia definitivamente no es de la mejor calidad, porque hasta ahora no existe un software dedicado únicamente al live stream de conciertos, como Netflix para el cine o Spotify para la música, considera.

Sin embargo, Flores cree que el consumidor sí está medianamente listo para pagar por live streams, pero evidentemente a un costo mucho menor. “En redes vemos la nostalgia que tiene la gente por asistir a conciertos, pero aun así nos ha costado trabajo mover nuestra plataforma de paga porque la gente no está acostumbrada. Nosotros sólo pedimos un pago de 50 pesos. Para el Festival Hipnosis tenemos una opción que se llamará Hipnosis at home. Esperemos que funcione porque en Indie Rocks! ya operamos en números rojos”.

EL BARCO SE HUNDE

La industria musical está conformada por una cadena productiva de artistas, mánagers, músicos de sesión, de gira, bookers, productores, ingenieros de audio e iluminación, técnicos, fotógrafos, periodistas, equipo de staff, transportistas, publicistas, PR, boleteros, personal de seguridad y muchos más.

“Quizás los artistas consagrados como Ariana Grande no resientan las pérdidas, pero en todos los países hay escenas pequeñas y medianas que hoy están en peligro y que representan casi el 70% de toda la industria. En México, de por sí, ya era difícil que una persona pagara por un concierto de blues. ¿Cómo van ahora a querer cobrar por un live stream si ya les costaba mucho trabajo vender entradas antes?”, reflexiona Nibau.

Hay artistas que se muestran más optimistas, al menos en el mundo pop. Ilse, exintegrante de Flans, ofreció junto a Mimi el 25 de marzo un concierto en línea para festejar los 35 años de la agrupación, en alianza con Boletia y la Fundación Funsae. La aportación mínima fue de $75 y las ganancias fueron destinadas a ayudar a los trabajadores de salud que luchan contra el Covid-19.

“Nosotras teníamos un concierto programado para el 26 de marzo en el Total Play, ya estaba totalmente vendido. Estamos a la espera de que se reagende. Pero mientras, la única opción que tenemos es el live stream. No sé qué tan apremiante sea la situación, pero nosotras hicimos nuestro concierto en línea con el celular”, comenta.

Se prevé que los eventos multitudinarios en el mundo se reanuden hasta 2021. Aunque en México están confirmadas fechas en junio y agosto para Banda MS y Daniel Boaventura en el Auditorio Nacional y Lupita D'Alessio en agosto en la Arena Ciudad de México, pero todo cambia día a día.

En primera instancia, la Organización Mundial de la Salud recomendó suspender los eventos que congregaran a más de mil personas. Después se redujo a 500 y luego a 50. Esto significa que no puede organizarse prácticamente ningún concierto. Un festival como el Corona Capital reúne a más de 170 mil personas, mientras que un recinto pequeño como el Bajo Circuito tiene un aforo para 250 personas. Y sobre los foros-bares como el Gato Calavera, tampoco, ya que sus tocadas exceden las 60 personas.

La opción entonces es el live stream, pero no a todos los espectadores les agrada. Arturo Muñoz gasta alrededor de cuatro mil pesos al año en boletos de espectáculos en vivo y no está dispuesto a invertir en conciertos en línea. Ya tenía boleto para ver a Bauhaus, la mítica banda post punk que iba a presentarse en abril en el Frontón México. “Soy de los necios que saben que la convivencia con otras personas nunca será igualada por la tecnología”, dice. “Estar en un concierto es una experiencia carnal: se aguantan empujones, sudores y olores y se comparte la chela con los amigos. No podemos sustituir todo eso por una pantalla desde la comodidad del hogar”.

No piensa lo mismo Daniel Navarrete, quien ya no pudo ir al Ceremonia 2020, pero está dispuesto a pagar por una presentación online "sólo para apoyar a los artistas y a toda la gente que trabaja detrás de ellos". Eso sí, siempre y cuando la tarifa no rebase los 200 pesos.


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Omny

Ante la cancelación de conciertos y festivales, la industria musical tendrá que ajustarse el cinturón y bajar sus precios al consumidor si desea sobrevivir ante la pandemia mundial del coronavirus y no caer en una crisis aún más profunda.

“Si se toma en cuenta que gran parte de las ganancias que se generan en la industria proviene de la organización de espectáculos en vivo, será necesario encontrar nuevos caminos de financiamiento, como el live stream, aunque debemos ser conscientes de que no dejará el mismo dinero que los eventos tradicionales. Son tiempos complicados y muchos de nosotros tendremos que aprender a doblar las manos”, asegura en entrevista Cynthia Flores, directora del foro Indie Rocks! y una de las promotoras de conciertos con mayor experiencia en el país.

Este año fueron cancelados o pospuestos al menos 100 conciertos y festivales en México, entre los que destacan las presentaciones de Tame Impala, Ricky Martin, Deff Leppard y Eros Ramazzotti.

El Festival Ceremonia también se canceló y sólo ofreció un live stream que no atrajo a las 30 mil personas que habitualmente recibe cada año. El Vive Latino sí se realizó pese a la alerta sanitaria de las autoridades, aunque con la ausencia de algunos headliners internacionales. Pese a ello, asistieron poco más de 115 mil personas, según los organizadores. Todavía no se sabe nada sobre el Corona Capital, el segundo festival con mayor asistencia del país. El Sol de México consultó a OCESA para conocer su postura sobre los eventos que organiza, pero declinó hacer declaraciones.

“Se viene un periodo difícil porque habrá un descuadre en las agendas de los artistas a nivel mundial. No será fácil encontrar sedes no sólo por su poca disponibilidad, sino porque no habrá dinero suficiente para rentar un espacio”, dice Flores. “Lo que se debería hacer es unificar el estándar de cobro. Esto lo veo muy bien porque nunca hemos trabajado bajo una estructura igualitaria. No existen organismos que regulen este tipo de tarifas y ésta puede ser una gran oportunidad para traer mayor igualdad a la industria”.

CONCIERTOS EN LÍNEA NECESITAN UNA MEJOR INFRAESTRUCTURA

Para Fernanda Nibau, músico independiente y licenciada en Music Business por el SAE Institute, la gente no está preparada para pagar por un concierto online porque no existen plataformas de streaming que ofrezcan un servicio de calidad en materia de audio y video para disfrutar de un concierto.

“Los consumidores casi nunca están preparados para los cambios. En la industria musical, casi todas las transformaciones han sido generadas por las grandes corporaciones, como cuando Apple lanzó iTunes o cuando apareció Spotify”, explica Nibau.

Una vez dado el cambio tecnológico, dice la experta, pueden transformarse los hábitos de consumo, no al revés. Es cierto que Facebook o Instagram han sido las opciones para disfrutar conciertos, pero la experiencia definitivamente no es de la mejor calidad, porque hasta ahora no existe un software dedicado únicamente al live stream de conciertos, como Netflix para el cine o Spotify para la música, considera.

Sin embargo, Flores cree que el consumidor sí está medianamente listo para pagar por live streams, pero evidentemente a un costo mucho menor. “En redes vemos la nostalgia que tiene la gente por asistir a conciertos, pero aun así nos ha costado trabajo mover nuestra plataforma de paga porque la gente no está acostumbrada. Nosotros sólo pedimos un pago de 50 pesos. Para el Festival Hipnosis tenemos una opción que se llamará Hipnosis at home. Esperemos que funcione porque en Indie Rocks! ya operamos en números rojos”.

EL BARCO SE HUNDE

La industria musical está conformada por una cadena productiva de artistas, mánagers, músicos de sesión, de gira, bookers, productores, ingenieros de audio e iluminación, técnicos, fotógrafos, periodistas, equipo de staff, transportistas, publicistas, PR, boleteros, personal de seguridad y muchos más.

“Quizás los artistas consagrados como Ariana Grande no resientan las pérdidas, pero en todos los países hay escenas pequeñas y medianas que hoy están en peligro y que representan casi el 70% de toda la industria. En México, de por sí, ya era difícil que una persona pagara por un concierto de blues. ¿Cómo van ahora a querer cobrar por un live stream si ya les costaba mucho trabajo vender entradas antes?”, reflexiona Nibau.

Hay artistas que se muestran más optimistas, al menos en el mundo pop. Ilse, exintegrante de Flans, ofreció junto a Mimi el 25 de marzo un concierto en línea para festejar los 35 años de la agrupación, en alianza con Boletia y la Fundación Funsae. La aportación mínima fue de $75 y las ganancias fueron destinadas a ayudar a los trabajadores de salud que luchan contra el Covid-19.

“Nosotras teníamos un concierto programado para el 26 de marzo en el Total Play, ya estaba totalmente vendido. Estamos a la espera de que se reagende. Pero mientras, la única opción que tenemos es el live stream. No sé qué tan apremiante sea la situación, pero nosotras hicimos nuestro concierto en línea con el celular”, comenta.

Se prevé que los eventos multitudinarios en el mundo se reanuden hasta 2021. Aunque en México están confirmadas fechas en junio y agosto para Banda MS y Daniel Boaventura en el Auditorio Nacional y Lupita D'Alessio en agosto en la Arena Ciudad de México, pero todo cambia día a día.

En primera instancia, la Organización Mundial de la Salud recomendó suspender los eventos que congregaran a más de mil personas. Después se redujo a 500 y luego a 50. Esto significa que no puede organizarse prácticamente ningún concierto. Un festival como el Corona Capital reúne a más de 170 mil personas, mientras que un recinto pequeño como el Bajo Circuito tiene un aforo para 250 personas. Y sobre los foros-bares como el Gato Calavera, tampoco, ya que sus tocadas exceden las 60 personas.

La opción entonces es el live stream, pero no a todos los espectadores les agrada. Arturo Muñoz gasta alrededor de cuatro mil pesos al año en boletos de espectáculos en vivo y no está dispuesto a invertir en conciertos en línea. Ya tenía boleto para ver a Bauhaus, la mítica banda post punk que iba a presentarse en abril en el Frontón México. “Soy de los necios que saben que la convivencia con otras personas nunca será igualada por la tecnología”, dice. “Estar en un concierto es una experiencia carnal: se aguantan empujones, sudores y olores y se comparte la chela con los amigos. No podemos sustituir todo eso por una pantalla desde la comodidad del hogar”.

No piensa lo mismo Daniel Navarrete, quien ya no pudo ir al Ceremonia 2020, pero está dispuesto a pagar por una presentación online "sólo para apoyar a los artistas y a toda la gente que trabaja detrás de ellos". Eso sí, siempre y cuando la tarifa no rebase los 200 pesos.


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