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  • Juan Castro
  • en Zacatecas

“El Señor extendió entonces su brazo, con su mano me tocó la boca y me dijo: desde hoy pongo mis palabras en tu boca”.

 

La iglesia católica se renueva de manera constante, por ello en este ciclo está ordenando a 11 nuevos sacerdotes.

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, reconoció que “siempre hay necesidad de vocaciones, nunca serán suficientes, Zacatecas todavía se puede decir que tiene suficientes vocaciones, aunque no las que necesita toda la iglesia”.
Indicó que hasta este momento ha ordenado a ocho en diversos municipios de la entidad.

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, indicó que es época de fin de curso, el pasado miércoles los jóvenes seminaristas salieron a trabajar a sus campos misión, un grupo de más de 30 muchachos estudiantes de teología fueron a Fresnillo.

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Otro grupo se fue hacia el sur del estado.

Está por realizarse la XXXV Semana Vocacional del Seminario Conciliar de La Purísima Diócesis de Zacatecas, del 16 al 24 de julio, entonces se sabrá cuánta gente va a entrar este año.

El pasado lunes en la comunidad de La Providencia, en el municipio de Calera, se ordenó el Padre Octavio Medrano.
Octavio es hijo único en su familia.

“HAS SIDO ELEGIDO POR EL SEÑOR…”

La Diócesis de Zacatecas felicitó al nuevo sacerdote con este mensaje: “Dios nos ha regalado un nuevo sacerdote, sacerdote pastor que da la vida para que haya vida, siempre mirando hacia Jesús que es el buen pastor. El Señor Obispo lo invitó a ser honrado colaborador, fiel dispensador, constante orante que implora misericordia. Has sido elegido por el Señor, Sacerdote para siempre”.

El nuevo sacerdote, Octavio Medrano, por su parte, agradeció a todos los que influyeron, “para que Dios me llamara, para hacer visible esta necesidad del Señor”.

IRÁS A DONDE YO TE ENVÍO Y DIRÁS LO QUE YO TE MANDE

En la lectura del Evangelio, el nuevo sacerdote dio lectura al pasaje que dice: “El Señor me dijo, no digas que eres un muchacho, pues irás a donde yo te envío y dirás lo que yo te mande, porque yo estoy contigo para protegerte, lo dice el Señor. El Señor extendió entonces su brazo, con su mano me tocó la boca y me dijo, desde hoy pongo mis palabras en tu boca”.

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DA LA VIDA PARA QUE OTROS TENGAN VIDA

El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, dijo que ser ordenado sacerdote, sacerdote pastor que da la vida para que otros tengan vida.

Esto es más exigente porque se viven tiempos muy materializados, tiempos en los que Dios no importa tanto, tiempos en lo que casi todo es provisional.

Pero el estilo de Jesucristo nunca pasará de moda, y que dará una forma especial de ser como sacerdote.

Hay un perfil especial, la humildad, la generosidad, la alegría, la gratuidad.

Y el pueblo de Dios está pidiendo estas especiales virtudes dentro de este perfil especial.

Un sacerdote tiene que apostarle al trabajo del laico, la iglesia es pueblo de Dios, y no puede estar centrada sólo en el sacerdote, sino en todo aquel que es bautizado.

Para hablar hay que escuchar primero, para mandar hay que obedecer primero, le indicó el máximo jerarca de la iglesia católica en el estado.

Y continuó: “inicia mirando tú a un sacerdote y te dejas mirar por Dios, y desde ese momento, sin saber a dónde te llevará tú le dices que sí”.

¿PROMETES A MI Y A MIS SUCESORES RESPETO Y OBEDIENCIA?

El obispo Sigifredo Noriega Barceló escribió algo al respecto de las ordenaciones sacerdotales, donde indica que “En los últimos días he tenido el gozo y la responsabilidad de conferir el Sacramento del Orden Sacerdotal a varios Diáconos. Una religiosa me ha preguntado qué siento al imponer las manos sobre el candidato. Por una parte, he respondido, soy un simple instrumento de Dios quien llama, elige, consagra y envía; por otra, me emociona y fortalece el que habrá más colaboradores ‘especiales’ en la Viña del Señor. En la oración consecratoria se repite cuatro veces, en plural y en singular, la palabra colaborador. Un sacerdote es un sacerdote y, con él, la posibilidad de que muchos fieles cristianos, discípulos misioneros, tiendan puentes y corazones que consuelen y acompañen.

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“Con mucha frecuencia se hacen en la sociedad llamadas a la colaboración y al voluntariado. La respuesta, en general, es poca, variable, provisional, a veces, interesada. Nadie quiere comprometerse, oímos decir a nuestro alrededor, y más cuando se trata de compromisos duraderos y definitivos. Vivimos en una cultura del ‘págame’ y lo hago, del doy para que me des, del no tengo tiempo… No hay duda que la economía individualista, más que la gratuidad, condiciona la visión de la vida y, desde luego, nuestras decisiones y comportamientos.

“Sin embargo, la experiencia nos dice que las obras humanas más sólidas y las que perduran son las que se hacen en común y por colaboración. La enseñanza es clara: lo hecho en colaboración y es empresa de muchos tiene futuro; lo demás se disuelve en un presente sin presencia ni trascendencia, sin frutos perdurables.

“Hoy Jesús nos sorprende, una vez más, al decirnos que tiene necesidad de colaboradores y gestores para la oferta y construcción de su Reino. No son suficientes los doce apóstoles. En el marco del viaje a Jerusalén –la escuela itinerante de discípulos misioneros- elige y envía a otros setenta y dos colaboradores. Les da instrucciones para que hagan con propiedad su servicio. La misión ha de ser pacífica, austera, urgente y, sobre todo, curativa, les dice. El enviado debe estar convencido que el éxito de la misión está en la oración y no en las fuerzas humanas; está bajo el signo de la debilidad, de la mansedumbre, de una entrega sin reservas… ’Todo ello para decir que el Reino actúa ya en la historia, sin aspavientos, ni reflectores, como una semilla que germinará y fructificará a su tiempo.

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“Somos Iglesia, pueblo de Dios en camino como aquellos discípulos. Nuestra fe en Jesús ha sido, es y será una fe en colaboración. El interés por el Reino de Dios (gritamos y cantamos ¡que viva mi Cristo! ¡que viva mi Rey!) debe ser común, no de unos cuantos. Todo el que se dice creyente cristiano debe implicarse. No se trata de colaborar de vez en cuando sino de crear una comunidad colaboradora y corresponsable para el progreso del Reino. Sólo entonces tendrá sentido la petición: venga a nosotros tu Reino.

“Cómo sería edificante si hacemos un ‪#‎Somos72ymás‬, es decir, si pasamos de colaboradores a gestores en la sociedad y en la marcha de la comunidad cristiana”.