/ martes 28 de agosto de 2018

Las llantas no bajaron...

El piloto del avión privado en el que viajaba la esposa del gobernador Tello narra el incidente sufrido

Zacatecas, Zac.- Las llantas del lado izquierdo no bajaban, y por ende el avión no podía aterrizar en Guadalajara. Alfredo Ochoa, capitán del vuelo privado donde viajaba Cristina Rodríguez, presidenta honorífica del DIF, tuvo que regresar al aeropuerto de Zacatecas e intentar aterrizar allí; sin embargo, las llantas aún fallaban. No tuvo más opción y tuvo que bajar la nave directamente con la panza.

Alfredo Federico Ochoa Hurtado, es originario del Estado de México y egresado de la Fuerza Aérea, hace 33 años que trabaja para el Gobierno del Estado de Zacatecas como piloto jefe del avión C19 Turbo Commander 1000, con matrícula XC-ZCL, el cual se trajo a la entidad en el año 2000, es decir, hace 18 años.

El avión despegó con normalidad del Aeropuerto Internacional de Zacatecas el pasado sábado 25 de agosto, y la ruta a seguir, era Zacatecas – Guadalajara, estipulando que el vuelo redondo duraría una hora 40 minutos.

Entérate: Esposa de gobernador de Zacatecas sufre leve incidente aéreo

Después de 50 minutos, viajando a 600 kilómetros por hora y llegando ya a la capital jalisciense, Alfredo notó que algo no andaba bien, el tren de nariz del lado izquierdo (las llantas) no bajaban, pese a las varias pruebas que hizo, hecho que incluso confirmó el personal de la torre de control del aeropuerto, quienes notaron también que sólo había dos pares de llantas abajo, y no tres.

El capitán solicitó entonces el vuelo de regreso a Zacatecas para intentar aterrizar allá. Lo mismo sucedió, las llantas no respondían.

Tras haber comentado la situación, y consultado a la tripulación, “decidimos que la mejor forma era hacer el aterrizaje sin el tren de aterrizaje”, sostuvo Alfredo, agregando que “un avión está hecho para aterrizar con ruedas, no sin ellas”.

Fueron 800 metros los que recorrió la nave una vez en suelo firme, es decir, poco menos de un kilómetro el acero y la cinta asfáltica hicieron fricción, por lo que una vez frenada de lleno la marcha, personal del Cuerpo de Rescate y Extinción de Incendios (CREI) tuvo que lanzar espuma antiflamable a la unidad, a fin de evitar que el calor producido por el recorrido, ocasionara un percance mayor.

Un total de dos horas 30 minutos duró toda esta experiencia, comentó Ochoa Hurtado, la cual aseguró que nunca estuvo fuera de control, ya que incluso, los pasajeros (incluida la esposa del gobernador) bajaron caminando y tranquilos, puntualizó.

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La nave está asegurada

¿Cuánto costará la reparación? ¿Volverá a funcionar el avión? ¿Qué fue lo que falló exactamente? Alfredo Ochoa externó que no se sabe, ya que es un tema que manejará la aseguradora, pues por ley, la nave debe estar asegurada, sin embargo, precisó que el costo no lo asumirá Gobierno, sino la aseguradora.

“Es uno de los aviones más rápidos que hay, uno de los mejores, uno de los pocos autorizados para ser aviones presidenciales, es una avión muy seguro; es un excelente avión”, aseveró el aeronauta, quien aseguró que cada 100 horas de vuelo se le realizaba su debido servicio, es decir cada cuatro meses aproximadamente.

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Un hecho anormal

“Una falla casual”, definió el capitán este hecho, el cual además catalogó como anormal, ya que fue un evento totalmente inédito en su carrera como piloto, en su servicio al Estado, y como conductor del avión. Los protocolos (listas) de seguridad y examen del avión se siguieron al pie de la letra en toda ocasión.

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Zacatecas, Zac.- Las llantas del lado izquierdo no bajaban, y por ende el avión no podía aterrizar en Guadalajara. Alfredo Ochoa, capitán del vuelo privado donde viajaba Cristina Rodríguez, presidenta honorífica del DIF, tuvo que regresar al aeropuerto de Zacatecas e intentar aterrizar allí; sin embargo, las llantas aún fallaban. No tuvo más opción y tuvo que bajar la nave directamente con la panza.

Alfredo Federico Ochoa Hurtado, es originario del Estado de México y egresado de la Fuerza Aérea, hace 33 años que trabaja para el Gobierno del Estado de Zacatecas como piloto jefe del avión C19 Turbo Commander 1000, con matrícula XC-ZCL, el cual se trajo a la entidad en el año 2000, es decir, hace 18 años.

El avión despegó con normalidad del Aeropuerto Internacional de Zacatecas el pasado sábado 25 de agosto, y la ruta a seguir, era Zacatecas – Guadalajara, estipulando que el vuelo redondo duraría una hora 40 minutos.

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Después de 50 minutos, viajando a 600 kilómetros por hora y llegando ya a la capital jalisciense, Alfredo notó que algo no andaba bien, el tren de nariz del lado izquierdo (las llantas) no bajaban, pese a las varias pruebas que hizo, hecho que incluso confirmó el personal de la torre de control del aeropuerto, quienes notaron también que sólo había dos pares de llantas abajo, y no tres.

El capitán solicitó entonces el vuelo de regreso a Zacatecas para intentar aterrizar allá. Lo mismo sucedió, las llantas no respondían.

Tras haber comentado la situación, y consultado a la tripulación, “decidimos que la mejor forma era hacer el aterrizaje sin el tren de aterrizaje”, sostuvo Alfredo, agregando que “un avión está hecho para aterrizar con ruedas, no sin ellas”.

Fueron 800 metros los que recorrió la nave una vez en suelo firme, es decir, poco menos de un kilómetro el acero y la cinta asfáltica hicieron fricción, por lo que una vez frenada de lleno la marcha, personal del Cuerpo de Rescate y Extinción de Incendios (CREI) tuvo que lanzar espuma antiflamable a la unidad, a fin de evitar que el calor producido por el recorrido, ocasionara un percance mayor.

Un total de dos horas 30 minutos duró toda esta experiencia, comentó Ochoa Hurtado, la cual aseguró que nunca estuvo fuera de control, ya que incluso, los pasajeros (incluida la esposa del gobernador) bajaron caminando y tranquilos, puntualizó.

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La nave está asegurada

¿Cuánto costará la reparación? ¿Volverá a funcionar el avión? ¿Qué fue lo que falló exactamente? Alfredo Ochoa externó que no se sabe, ya que es un tema que manejará la aseguradora, pues por ley, la nave debe estar asegurada, sin embargo, precisó que el costo no lo asumirá Gobierno, sino la aseguradora.

“Es uno de los aviones más rápidos que hay, uno de los mejores, uno de los pocos autorizados para ser aviones presidenciales, es una avión muy seguro; es un excelente avión”, aseveró el aeronauta, quien aseguró que cada 100 horas de vuelo se le realizaba su debido servicio, es decir cada cuatro meses aproximadamente.

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Un hecho anormal

“Una falla casual”, definió el capitán este hecho, el cual además catalogó como anormal, ya que fue un evento totalmente inédito en su carrera como piloto, en su servicio al Estado, y como conductor del avión. Los protocolos (listas) de seguridad y examen del avión se siguieron al pie de la letra en toda ocasión.

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