/ lunes 30 de marzo de 2020

Ningún cambio es espontáneo

En tiempos difíciles de la humanidad las personas sacan lo mejor y también lo peor de ellos, cuando una calamidad azota al mundo las naciones y sus gobernantes tienen que tomar decisiones difíciles y radicales para lograr los equilibrios en la sociedad, y más aún, estos deben de guiar y coordinar a sus gobernados, pues de ellos dependen los buenos resultados en momentos críticos.

A lo largo de la historia se han dado estados de crisis donde emerge la solidaridad, la empatía, el amor al prójimo y el respeto al otro, sin embargo, también emerge lo peor de la humanidad como es el egoísmo, la indiferencia, el abuso, el pillaje y la maldad, lo cual daña a las comunidades que sufren de cataclismos y azotes de la naturaleza, o como en este momento, de epidemias creadas por el descuido del propio ser humano.

Para que se produzca un cambio que dé como resultado mejores personas, tiene que ocurrir un proceso que evite retroceder y permita avanzar hacia un objetivo que logre un estado de armonía para las mayorías, si se buscan cambios para grupos pequeños el impacto no será importante y la desigualdad e inequidad seguirá prevaleciendo como un lastre para la humanidad.

Los científicos siempre han tenido ideas y pensamientos muy claros sobre cómo mejorar en épocas de crisis, uno de ellos es Albert Einstein el cual describe de manera magistral como debiera de reaccionar el ser humano ante la crisis, citaré el texto, y espero no pierdan detalle del mismo.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quién supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quién atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.” Para reflexionar

En tiempos difíciles de la humanidad las personas sacan lo mejor y también lo peor de ellos, cuando una calamidad azota al mundo las naciones y sus gobernantes tienen que tomar decisiones difíciles y radicales para lograr los equilibrios en la sociedad, y más aún, estos deben de guiar y coordinar a sus gobernados, pues de ellos dependen los buenos resultados en momentos críticos.

A lo largo de la historia se han dado estados de crisis donde emerge la solidaridad, la empatía, el amor al prójimo y el respeto al otro, sin embargo, también emerge lo peor de la humanidad como es el egoísmo, la indiferencia, el abuso, el pillaje y la maldad, lo cual daña a las comunidades que sufren de cataclismos y azotes de la naturaleza, o como en este momento, de epidemias creadas por el descuido del propio ser humano.

Para que se produzca un cambio que dé como resultado mejores personas, tiene que ocurrir un proceso que evite retroceder y permita avanzar hacia un objetivo que logre un estado de armonía para las mayorías, si se buscan cambios para grupos pequeños el impacto no será importante y la desigualdad e inequidad seguirá prevaleciendo como un lastre para la humanidad.

Los científicos siempre han tenido ideas y pensamientos muy claros sobre cómo mejorar en épocas de crisis, uno de ellos es Albert Einstein el cual describe de manera magistral como debiera de reaccionar el ser humano ante la crisis, citaré el texto, y espero no pierdan detalle del mismo.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quién supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quién atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.” Para reflexionar

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