/ viernes 20 de julio de 2018

Hecho histórico: un exgobernador de Zacatecas es ahora Ciudadano Ilustre

Genaro Borrego Estrada recibió la medalla Ciudadano Ilustre ante la presencia del gobernador Alejandro Tello y el Cabildo de Zacatecas en pleno.

Zacatecas. Zac.- Teniendo como testigo de honor al gobernador Alejandro Tello Cristerna, el Ayuntamiento capitalino encabezado por Judit Magdalena Guerrero López entregó la medalla Ciudadano Ilustre al exmandatario estatal, Genaro Borrego Estrada, quien hizo un llamado a cuidar y apreciar la declaratoria de Ciudad Patrimonio para Zacatecas, “de tal manera que nos exige ganarla día a día, no se ha logrado para siempre, hay que merecerla todos los días”.

Ya no busco poder de ninguna índole, ya no pretendo ocupar ninguna posición política ni de servicio público, a estas alturas sólo busco dejar un buen ejemplo a mi familia y tener el respeto de la gente, reputación de buen ciudadano y, si acaso, algún prestigio histórico como mexicano y como zacatecano.

Agregó que “pido a Dios me conceda vida para que en los años que me queden pueda yo en realidad y de verdad merecer esta honrosa presea, a través de ayudar, de apoyar y de respaldar los afanes que desde el ámbito de la sociedad civil siempre como ciudadano, se lleven a cabo en beneficio de la ciudad de Zacatecas, Patrimonio Mundial, para así honrar el legado recibido y transmitirlo como herencia, fortalecido a las siguientes generaciones”.

En sesión solemne del Cabildo capitalino, el exgobernador Genaro Borrego Estrada indicó que la distinción es inmerecida.

Sinceramente siento que los miembros del H. Ayuntamiento, están haciendo con su decisión un noble acto de generosidad más que de justicia. Me honra, lo agradezco, y lo aprecio enormemente, aunque debo decirles que en mi fuero interno mi voz interior me dice que lo hecho en mi tiempo de ejercer la autoridad no es suficiente para alcanzar tan elevado título que hoy me conceden.

Sin embargo, si el mérito que se le ha atribuido está medido por la profundidad por el amor que tiene a esta su ciudad natal, por el inmenso respeto que guardo por quienes la construyeron, por su esfuerzo, trabajo y sacrificio.

Por el tamaño del compromiso que ha tenido con quienes han dedicado vida, talento y determinación por rescatarla durante años de tesón contra viento y marea o por la voluntad de darle continuidad a los esfuerzos hechos por Gobiernos y generaciones anteriores, “entonces siento un alivio, si esa fue la medida de sus consideraciones, además de su generosidad, me permite recibir la presea con tranquilidad, con satisfacción y con inconmensurable gratitud”.

Hace ya 25 años que la ciudad de Zacatecas fue distinguida con tan relevante declaratoria, la cual se ha de considerar altamente honrosa, pero por igual o aún más, gravemente comprometedora.

No es hazaña solamente de quienes nos precedieron, sino un empeño cotidiano de quienes la tienen hoy como patrimonio privilegiado y se debe heredar incólume, fortalecido, a nuestros hijos y los hijos de ellos, indigno e irresponsable sería no hacerlo de esta manera.

Debemos estar dispuestos a aceptar que nuestra ciudad no es una dádiva del destino, sino una herencia recibida de quienes fueron capaces de construirla con trabajo, con talento, con devoción y enormes sacrificios.

Se debe apreciar y respetar a los trabajadores de las minas, que hace más de 470 años motivaron la fundación de la Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, a golpes de cincel, abriendo con sus manos las vetas de oro y de plata en condiciones de esclavitud, cargando sobre sus espaldas los morrales de piedras metálicas fue extraída la riqueza que produjo una bonanza capaz de hacer posible la edificación de nuestros formidables monumentos, conventos, iglesias, casas, plazas, tesoros arquitectónicos testigos de nuestra historia.

Hizo un reconocimiento a Federico Sescosse Lejeune, Eugenio del Hoyo, Genaro Borrego Suárez del Real, quienes interpretando el sentir de sus contemporáneos, con el idealismo de su juventud, crearon la sociedad “Amigos de Zacatecas” con sueños elevados y con objetivos concretos.

Recordó que a su gobierno le correspondió continuar, continuar por el mismo camino que había dejado el mandatario José Guadalupe Cervantes Corona, fueron 12 años ligados de obra, trabajo y dedicación ininterrumpida fueron decisivos para merecer tan honrosa declaratoria de la Unesco que hoy distingue a nuestra ciudad.

Todo eso debe ser conocido, debe ser valorado y debe ser respetado por las generaciones actuales.

Si hay conocimiento habrá compromiso, si hay conocimiento de la valía de lo que tenemos entonces habrá responsabilidad para cuidarlo, si hay valores, más allá de los intereses económicos, entonces tendremos dignidad de ciudadanos y merecido orgullo por nuestra patria chica.

La responsabilidad de cuidar nuestro centro histórico es de todos los ciudadanos y de la autoridad, con la aplicación de la ley.

El reto y compromiso son enormes, pero se debe enfrentarlos y asumirlos.

Cómo detener la degradación social que ya corre el riesgo de hacerse irrefrenable e invasiva, qué hay que hacer para evitar que se derrumben casas particulares del centro histórico a punto del literal desmoronamiento, son preguntas que es menester plantearse con honestidad, realismo, definir las respuestas, y actuar en consecuencia.

Al borde del llanto, recordó su nacimiento en la antigua calle de Los Gallos, hoy Fernando Villalpando, en casa de sus abuelos. Pasó su niñez en el jardín Independencia, junto a la Casa de La Condesa, ahí toreaba un perrito de una corajuda viejecita que solía tomar el sol en una banca; después en el barrio de Zamora, ahí jugábamos a las carreras de las carretas, lanzándonos intrépidos por el callejón de Quijano.

Fui al kinder en el Colegio que estaba en el portal de Rosales, después la primaria, la secundaria, en el colegio junto a San Juan de Dios. Jugué futbol en la cancha de tierra de La Encantada, después en la Casa de la Juventud, iba a ver jugar basquetbol a los grandes del Instituto de Ciencias de Zacatecas, en el entonces Casino del Empleado, jugaba canicas de triángulo en el jardín de Miguel Auza y beisbol en La Alameda.

Iba a las novilladas organizadas por el padre Escalera en la plazas de Toros de San Pedro en beneficio de la iglesia del Sagrado Corazón.

Comía un 20 de tunas cardonas apiladas en un puesto del laberinto, en ocasiones acompañó algún amigo despechado a llevar “gallo” con el trío del “Galleta”.

Luego tuvo que salir a estudiar y trabajar después de la pérdida de su padre, regresó y tuvo el honor de representar a Zacatecas en la Cámara federal de Diputados y en la de senadores.

Viví intensamente el servicio a la gente como gobernador y ahora se le concede este honroso título de Ciudadano Ilustre, el cual la verdad no puede creer.

He sido muy afortunado, sobre todo porque lo alcanza a ver mi madre, de quien he recibido el ejemplo de fortaleza ante el infortunio, de disciplina siempre en la vida, de amabilidad con todos y de servicio incondicional a la gente, especialmente a quien más lo necesita.

Estuvo presente en el evento la diputada presidenta de la LXII Legislatura, Lorena Esperanza Oropeza Muñoz; el alcalde electo Ulises Mejía Haro; presidentes municipales de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad; Jorge Ortega, director de la Asociación nacional de las Ciudades Mexicanas del Patrimonio; el embajador de la Unión Europea en México, Klaus Rudischhauser.

Estuvo presente el artista zacatecano Manuel Felguérez y su esposa Mercedes Oteiza.


Zacatecas. Zac.- Teniendo como testigo de honor al gobernador Alejandro Tello Cristerna, el Ayuntamiento capitalino encabezado por Judit Magdalena Guerrero López entregó la medalla Ciudadano Ilustre al exmandatario estatal, Genaro Borrego Estrada, quien hizo un llamado a cuidar y apreciar la declaratoria de Ciudad Patrimonio para Zacatecas, “de tal manera que nos exige ganarla día a día, no se ha logrado para siempre, hay que merecerla todos los días”.

Ya no busco poder de ninguna índole, ya no pretendo ocupar ninguna posición política ni de servicio público, a estas alturas sólo busco dejar un buen ejemplo a mi familia y tener el respeto de la gente, reputación de buen ciudadano y, si acaso, algún prestigio histórico como mexicano y como zacatecano.

Agregó que “pido a Dios me conceda vida para que en los años que me queden pueda yo en realidad y de verdad merecer esta honrosa presea, a través de ayudar, de apoyar y de respaldar los afanes que desde el ámbito de la sociedad civil siempre como ciudadano, se lleven a cabo en beneficio de la ciudad de Zacatecas, Patrimonio Mundial, para así honrar el legado recibido y transmitirlo como herencia, fortalecido a las siguientes generaciones”.

En sesión solemne del Cabildo capitalino, el exgobernador Genaro Borrego Estrada indicó que la distinción es inmerecida.

Sinceramente siento que los miembros del H. Ayuntamiento, están haciendo con su decisión un noble acto de generosidad más que de justicia. Me honra, lo agradezco, y lo aprecio enormemente, aunque debo decirles que en mi fuero interno mi voz interior me dice que lo hecho en mi tiempo de ejercer la autoridad no es suficiente para alcanzar tan elevado título que hoy me conceden.

Sin embargo, si el mérito que se le ha atribuido está medido por la profundidad por el amor que tiene a esta su ciudad natal, por el inmenso respeto que guardo por quienes la construyeron, por su esfuerzo, trabajo y sacrificio.

Por el tamaño del compromiso que ha tenido con quienes han dedicado vida, talento y determinación por rescatarla durante años de tesón contra viento y marea o por la voluntad de darle continuidad a los esfuerzos hechos por Gobiernos y generaciones anteriores, “entonces siento un alivio, si esa fue la medida de sus consideraciones, además de su generosidad, me permite recibir la presea con tranquilidad, con satisfacción y con inconmensurable gratitud”.

Hace ya 25 años que la ciudad de Zacatecas fue distinguida con tan relevante declaratoria, la cual se ha de considerar altamente honrosa, pero por igual o aún más, gravemente comprometedora.

No es hazaña solamente de quienes nos precedieron, sino un empeño cotidiano de quienes la tienen hoy como patrimonio privilegiado y se debe heredar incólume, fortalecido, a nuestros hijos y los hijos de ellos, indigno e irresponsable sería no hacerlo de esta manera.

Debemos estar dispuestos a aceptar que nuestra ciudad no es una dádiva del destino, sino una herencia recibida de quienes fueron capaces de construirla con trabajo, con talento, con devoción y enormes sacrificios.

Se debe apreciar y respetar a los trabajadores de las minas, que hace más de 470 años motivaron la fundación de la Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, a golpes de cincel, abriendo con sus manos las vetas de oro y de plata en condiciones de esclavitud, cargando sobre sus espaldas los morrales de piedras metálicas fue extraída la riqueza que produjo una bonanza capaz de hacer posible la edificación de nuestros formidables monumentos, conventos, iglesias, casas, plazas, tesoros arquitectónicos testigos de nuestra historia.

Hizo un reconocimiento a Federico Sescosse Lejeune, Eugenio del Hoyo, Genaro Borrego Suárez del Real, quienes interpretando el sentir de sus contemporáneos, con el idealismo de su juventud, crearon la sociedad “Amigos de Zacatecas” con sueños elevados y con objetivos concretos.

Recordó que a su gobierno le correspondió continuar, continuar por el mismo camino que había dejado el mandatario José Guadalupe Cervantes Corona, fueron 12 años ligados de obra, trabajo y dedicación ininterrumpida fueron decisivos para merecer tan honrosa declaratoria de la Unesco que hoy distingue a nuestra ciudad.

Todo eso debe ser conocido, debe ser valorado y debe ser respetado por las generaciones actuales.

Si hay conocimiento habrá compromiso, si hay conocimiento de la valía de lo que tenemos entonces habrá responsabilidad para cuidarlo, si hay valores, más allá de los intereses económicos, entonces tendremos dignidad de ciudadanos y merecido orgullo por nuestra patria chica.

La responsabilidad de cuidar nuestro centro histórico es de todos los ciudadanos y de la autoridad, con la aplicación de la ley.

El reto y compromiso son enormes, pero se debe enfrentarlos y asumirlos.

Cómo detener la degradación social que ya corre el riesgo de hacerse irrefrenable e invasiva, qué hay que hacer para evitar que se derrumben casas particulares del centro histórico a punto del literal desmoronamiento, son preguntas que es menester plantearse con honestidad, realismo, definir las respuestas, y actuar en consecuencia.

Al borde del llanto, recordó su nacimiento en la antigua calle de Los Gallos, hoy Fernando Villalpando, en casa de sus abuelos. Pasó su niñez en el jardín Independencia, junto a la Casa de La Condesa, ahí toreaba un perrito de una corajuda viejecita que solía tomar el sol en una banca; después en el barrio de Zamora, ahí jugábamos a las carreras de las carretas, lanzándonos intrépidos por el callejón de Quijano.

Fui al kinder en el Colegio que estaba en el portal de Rosales, después la primaria, la secundaria, en el colegio junto a San Juan de Dios. Jugué futbol en la cancha de tierra de La Encantada, después en la Casa de la Juventud, iba a ver jugar basquetbol a los grandes del Instituto de Ciencias de Zacatecas, en el entonces Casino del Empleado, jugaba canicas de triángulo en el jardín de Miguel Auza y beisbol en La Alameda.

Iba a las novilladas organizadas por el padre Escalera en la plazas de Toros de San Pedro en beneficio de la iglesia del Sagrado Corazón.

Comía un 20 de tunas cardonas apiladas en un puesto del laberinto, en ocasiones acompañó algún amigo despechado a llevar “gallo” con el trío del “Galleta”.

Luego tuvo que salir a estudiar y trabajar después de la pérdida de su padre, regresó y tuvo el honor de representar a Zacatecas en la Cámara federal de Diputados y en la de senadores.

Viví intensamente el servicio a la gente como gobernador y ahora se le concede este honroso título de Ciudadano Ilustre, el cual la verdad no puede creer.

He sido muy afortunado, sobre todo porque lo alcanza a ver mi madre, de quien he recibido el ejemplo de fortaleza ante el infortunio, de disciplina siempre en la vida, de amabilidad con todos y de servicio incondicional a la gente, especialmente a quien más lo necesita.

Estuvo presente en el evento la diputada presidenta de la LXII Legislatura, Lorena Esperanza Oropeza Muñoz; el alcalde electo Ulises Mejía Haro; presidentes municipales de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad; Jorge Ortega, director de la Asociación nacional de las Ciudades Mexicanas del Patrimonio; el embajador de la Unión Europea en México, Klaus Rudischhauser.

Estuvo presente el artista zacatecano Manuel Felguérez y su esposa Mercedes Oteiza.


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